Hace muchos años publiqué este texto: Mi pacto con el diablo, y un amigo facebookero, Eduardo Manilla me lo a traído a la memoria. Creo que lo sigo suscribiendo del todo, así que lo ofrezco aquí para quien quiera leerlo:
Mi pacto con el diablo
Cuando el diablo abrió la puerta me encontró sindicalizado. Estaba dispuesto, sí, a vender mi alma, pero las condiciones actuales de mi vida me habían arrebatado lo romántico; ya no quería un instante al cual gritarle detente, ni una segunda juventud: sabía que a los jóvenes no les aguarda más que el desempleo y un futuro de hambrunas; tampoco quería una Margarita que inevitablemente, tras el delirio de unos meses de amor, terminaría por despertar ajada y con el aliento rancio de las flores que se marchitan en el vaso de agua de la vida doméstica. Se lo dije y el diablo que retrocedió espantado como si tuviese delante un crucifijo kriptonita; se lo dije con el desparpajo insolente de un alumno de prepa y él, acostumbrado a otras épocas, se turbó y perdió terreno.
Tiéntame, lo inste, tiéntame con algo que valga la pena… El diablo echo mano de su caduco repertorio de ofertas; pero recibí cada proposición con una carcajada y el Diablo con el rabo entre las piernas poco a poco fue achicandose, sintiéndose un pobre diablo. Intento recuperarse actualizando sus propuestas; me ofreció dólares, muchos dólares, pero no me hacia ilusión el número intangible de una cuenta bancaria en el extranjero; me ofreció mujeres, mujeres hermosas, pero el sida había vuelto indeseable el deseo; me propuso el poder, pero me imagine haciendo promesas de campaña y me dio asco; me ofreció viajes alrededor del mundo, pero recordé los secuestros y los atentados en las terminales aéreas; me ofreció la inmortalidad, pero me vi sobreviviente de una guerra nuclear caminando bajo un cielo opaco y respirando seres humanos hechos polvo, me ofreció cada cosa atractiva y luego todas juntas, pero en cada posibilidad halle la tufarada de lo putrefacto, la cojera desgarbada de desastre. 
Desesperado, el diablo me pregunto: Entonces, ¿qué demonios quieres? Y yo echando la cabeza hacia atrás, respire profundamente y dije: !Quiero la venganza¡

diablito

 

Tomado de Fb