Muy temprano se arregló, Su esposa desde la cama le preguntó-
— ¿Dónde Vas?
—A la ciudad, veré si hago negocio con la cosecha.
— ¿llegarás a comer?
—No lo creo. Me vendré en la corrida de las tres.
Se fue Ponciano, deseaba darle una sorpresa, iría al dentista a probarse la prótesis dental, llegó como a la una de la tarde sin hacer bulla. Su esposa hacia la comida. Delicadamente la tomo de la cintura y la mordió sensualmente en la nuca
— Estate quieto compadre, no sea que me convenzas, pues ya no tarda el Chimuelo.

El compadre la traía entre dientes… 🙂 🙂 🙂
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más bien se la comía. Gracias profe. un abrazo
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Pobre hombre, jaja, que cara se le debió quedar. Me ha gustado mucho.
Un abrazo.
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Solo es para reir amiga Elfi. Abrazo grande
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Jajaja tus relatos son maravillosos siempre, me hacen sonreír. Gracias Rubén
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Esa es la idea Belita que sonrías, Ese es el propósito, cuentos que van y vienen y que los redacto a mi manera. abrazo grande amiga.
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Gracias Rubén, un abrazo fuerte!
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