A Lupita se le antojaron las guayabas. Las vio en el puesto de doña Jesusa, a unos cien metros de su casa.
—Mamá cómprame unas.
— ¿No te llenaste con el pan?
—Sí, pero tengo ganas de comer guayabas.
—No hay dinero, apenas alcanza para frijoles y masa. Tu papá fue en busca de trabajo. Espérate a que regrese.
—Mamá quiero unas guayabas…
— ¡Llévate la moneda de diez pesos y cuidado con andar de boba!
La niña tomó el dinero y se fue. Al regresar, traía la fruta en el hueco que se hace cuando juntas las manos. La mujer del puesto no le había dado bolsa.
— ¿Y el cambio de la moneda? —preguntó la madre.
La niña con las manos ocupadas susurró:
—No sé…
—¡Lo primero que te digo, y lo primero que haces!
La mujer furiosa con una vara azotó la espalda de Lupita. La niña oprimió el tesoro contra su pecho y corrió; corrió por solares vacíos, después por pastizales hasta llegar a un potrero. Al dolor del espinazo se le agregó el de las pantorrillas que sangraban por las heridas que se hizo mientras corría.
Allí la encontró su padre, con la mirada perdida y apretando la fruta contra su pecho. La tarde se iba.
Su papá la llevó en brazos hasta la casa, donde la madre lavaba la ropa.
—Allá la hubieras dejado, para que se le quite lo bruta. ¡Perder el cambio, con la necesidad de dinero que tenemos!
El hombre la situó sobre una poltrona y revisó las heridas. Le quitó la tierra con agua limpia, sin evitar que su enojo creciera.
—No ha de estar tan mal, mira, todavía tiene agarradas las guayabas.
Con violencia, le abrió las manos. Las frutas saltaron y detrás de ellas, rodaban las monedas del cambio que le habían dado a la niña.


Es triste eso, duele como no tienes idea, esas jodidas guayabas han causado mas de una desgracia. Que descanses amigo, se extrañan tus lecturas por este lado.
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ya voy llegando, pero o te he visto. ire directamente a tu blog. Atole de piña sabroso tanto fríio como caliente.
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Este cuento fue grabado y se presentó en varios festivales de España , argentina, México. Nunca ganó nada, solo llego a ser finalista. Como yo no lo produje, la institución no los ha puesto en la red. investigaré si ya lo pusieron.
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Wow, nunca escuché este cuento en ningún lugar que mencionas, ojalá hubiese tenido la oportunidad de conocerlo antes, es crudo, real y hermoso. Un sabor agridulce con un pequeño picor que provoca en el alma.
Recibe un abrazo.
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Complacen tus palabras amiga. Tenía dentro de mis sueños que alguna de mis historias lo viese en la pantalla. Se me hizo realidad en dos, éste y otro que se titula » deben de estar locos» Los tengo grabados, pero estan encriptados. Gracias por comentar y es un gusto tener tus palabras, Un ramo de rosas para que tu mañana sea linda.
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Me encantaría en algún momento leer el otro. 👌🏻 Que tengas un excelente día. 🌸☀️
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Lo busco y te pongo la liga
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Perfecto.
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Lo encontré- Este es el germen del cortometraje, que después añadí otras escenas. La vida de los padres en que la vida era más sencilla.
DEBEN DE ESTAR LOCOS
Tienes que estar loco
—¡Tienes que estar loco para pensar así! ¿Cómo se te ocurre decirle a esa muchacha que la quieres y, sobretodo, que te vas a casar con ella? ¡Pues qué! ¿Tienes la cabeza en las patas? ¿Con qué la vas a mantener? ¿Dónde vas a vivir? No tienes ahorrado nada, ¡ni para comprarte un par de calzones! Me dices que ella te dijo que sí. ¡Pero si la pobre está que se troza de flaca! No creo que pueda llevar una casa, ¡te lo juro! Antes de que pase una semana huye de ti. Nada más que te vea tirado en la cama, soñando en no sé cuántas cosas, se irá. ¿Qué me dices?— y lo miró fijamente.
—Nada, ya está decidido.
— ¿Decidido qué?
—Que nos vamos a casar.
—Y los papás de ella, ¿ya lo saben?
—En este momento debe de estar diciéndoles.
— ¡Por favor! ¡Vuelve en ti!
Se escuchan pasos por el corredor, tocan a la puerta; la madre, abre bruscamente. El matrimonio da las buenas tardes, y detrás, viene la hija, tan delgada como su sombra. Jorge, el padre de ella, se dirige directamente a la madre.
—Señora Josefa, perdone usted que venga a interrumpir sus quehaceres, el asunto que nos trae por aquí es delicado. Nuestra hija nos acaba de decir que se quiere casar con su hijo, Virgilio. Ya su mamá y yo le hemos hecho ver que su hijo no puede ofrecerle nada y, a pesar de todo, ella insiste.
—Lo mismo le he dicho a mi muchacho, ¡pero no hace caso! Está necio.
—Por eso venimos y ¡qué bueno que usted piensa igual que nosotros! ¡A ver si entran en razón! ¡Y que entiendan que la vida no es un instante!
Los muchachos, a pasos cortos, fueron acercándose uno al otro y, mientras los padres discutían los avatares de una vida en pareja, ellos buscaron la sombra del patio, cuchichean y se reían.
Cuando los buscaron iban rumbo a otro pueblo.
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Me encanto! Parece que escuchase una plática familiar no hace mucho tiempo hablando de la situación de unos primos.
Buenísimo!!!
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La esencia de la platica creo se da en todos los ambientes y cultural, pero el amor dice otra cosa. Abrazo amiga y tu ramo de rosas
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Me ha dado mucha pena este relato, Rubén, pero te doy la enhorabuena por lo bien escrito que está y lo mucho que transmite. Me dieron ganas de dar un abrazo a esa niñita. Un beso
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Gracias Mayte por haber llegado a tu espacio, es tu casa, te agradezco tu empatía con la niña. Abrazos y rosas
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Qué ternura me produjo esa niña, dan ganas de quererla!
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Sí, eso es lo que se siente como desprecio por la madre y afecto por el padre. La historia fue cierta mi peluquera me la contó, y por eso le puse Lupita. Abrazo úrsula y mi afecto y mis rosas para ti
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Y además era una historia real, impactante!
Todo mi afecto también para ti
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