Llegamos a vivir cerca del volcán. En noches de frío intenso, te hacías bolita, tu cabeza descansaba en mis brazos, tus pies se calentaban entre los míos. próximos a dormir, la pierna derecha cubría la redondez de tu muslo con olor a fiebre y sabor a canela. Ayer, dijiste que me apropié de la frazada, que en la madrugada te despertó el frío. Me reclamaste con enojo, en tus ojos creí ver una luz con regusto a quina.
Dejamos de abrazarnos, sombreamos nuestras sábanas de lejanía; cada uno comenzó a abrigarse con su propio cobijo de lana.
En las noches que siguieron, el frío derramó vidrios en la casa .
No puedes conciliar el sueño, porque tu cuerpo no responde al acomodo; yo me cubro hasta la cabeza, pero mis ojos permanecen abiertos, sintiendo una profunda oscuridad –fría como la menta– afuera, se oye el chiflido del viento que golpea y hace crujir las ramas. En el espacio que media entre tú y yo, camina un interminable silencio.

El frio de la indiferencia es cruel. Abrazos y cuidate.
Me gustaMe gusta
Terrible doloroso y capaz de fracturar los sentimientos. gracias por comentar y darme tu pensamiento. abrazos y rosas amarillas para tu día.
Me gustaLe gusta a 2 personas
¡Qué palabra «chiflido»! ; Se escucha al viento hacerlo…. ¡Muy bueno! 🙂
Me gustaLe gusta a 1 persona
Gracias profe por comentar si, con la palabra imita el sonido, abrazo grande.
Me gustaLe gusta a 1 persona
🙂 🙂
Me gustaMe gusta
abrazo profe y buen domingo.
Me gustaMe gusta