Había visto tu bastedad de pie sobre un acantilado: la playa, las olas mansas. ¡Nunca había estado cara a cara! Asombras, enmudeces, abrumas, empequeñeces.
Vuelves al escuchar el graznido de las aves, te extasías ante la marcha de los delfines o el vuelo mudo de los pelícanos. Hay agua viva, percibes que abajo hay un cuerpo gigantesco que respira.
Bajo mis pies,
y miles de miradas
la inmensidad.


Belleza en tus versos, Rubén
Un abrazo.
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Amiga Claudia, es bueno tener tu opinión, muchas gracias por llegar y dejarme tus palabras. Besos y rosas.
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Me gustó mucho la prosa, el paisaje y el poema. Abrazo amigo Rubén.
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Querida Pati, una dicúlpa, no había visto tu comentario, Gracias por estar y dejarme tu pensamiento. Buen domingo, te dejo un ramo de lirios.
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