
Un conejo pequeño salió sin decirle nada a mamá. La noche llegó y estaba perdido, divisó una cueva. Decidió pasar la noche allí.
En la mañana, se encontraba entre las garras de un león que dormitaba. El corazón latió con fuerza; por un instante sintió que sería el desayuno de la fiera.
Su voz infantil la engoló y hablando fuerte exclamó enojado:
¡Quién es el animal estúpido que tiene entre sus patas mi huevo peludo! El león, al escuchar se despertó sobresaltado y percibió que algo había entre sus garras y con horror vio algo peludo y con forma de huevo. Salió de prisa y en el camino pensaba “si ese era su huevo, me imagino el tamaño de sus fauces”

Jajajaja, muy bueno y bien resuelto el conejillo, la desobediencia es la primera libertad!😉😊😙
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Gracias por llegar mi buen amigo. Abrazo
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¡Muy bueno! El tamaño parece ser inverso a la inteligencia… ¡Abrazo! 🙂
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Así es mi estimado profe, gracias por comntar . brazo y bello domingo tengas.
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jajajajaja… lo amé, excelente!!! lo voy a compartir
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Adelante amiga, gracias por hacerlo
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