Solo silencio.
Agua fría de la montaña
Y grandes peñascos
Que esconden pequeños camarones de río.
Bajo el agua los peces se comen
Y en el fondo yacen los tejos
De finitos colores y formas,
Tienen vida como el pez o el camarón,
Tejos de un arroyo
Piedras de otro.
Ruedan más que las ruedas de un viejo molino.
Húmedas, con su corazón de piedra.
Esperan quizá siglos
Para encontrar la que rueda y pulsa como ella.
Y se encuentran en un recodo de la corriente
Se tallan
Se miman, se regodean
Se acicalan
Y a las diez de la mañana
Llega un niño toma una de ellas y la tira viendo como hace giros entre las ondas de agua.


Reavivas al rìo con tus palabras, es agradable sentirlo. Buenas noches Rubén.
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GRacias querida amiga por visitarme te djo tu ramo de rosas.
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Bellas imágenes en tu poema. Un abrazo, Rubén!
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GRacisas por visitarme siempre una alegría tener tu opinio+n abrazos y rosas.
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El movimiento hace la vida. Gracias por la metáfora, en este caso el rio.
Un saludo
Aurelia.
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Gracias doña Aurelia. Siempre tan atenta con su amigo. Besos y rosas.
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