Puedo escribir. Pelo caoba que fulge, tobogán de mi nariz tu cuello, tus senos montañas sagradas. Tu oasis la coma de tu ombligo, la rosa de tu cima, y nado como sol sobre la caída de tus muslos. Mi piel canta y recuerda el solo de trompeta de Armstrong, Miramos el cielo, el muelle y pasan los barcos que no van a ninguna parte. La alborada nos sorprende y Gershwin baila su foxtrot en nuestro abdomen. Las calles de Paris, tan cerca tan lejos y tan íntimas.

Muy enamorados, no se si ambos, sólo bajo ese efecto se ve como en sueños.
Me encantó.
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Claro uno es afectado por la locura del amor, ambos miran la alborada en un puerto . Gracias Doña Amalia por llegar y dejarme su comentario. es una feliz locura estar enamorado y correspondido.
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Hermoso y muy lírico. Un abrazo.
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Gracias Ernesto por venir a visitarme. Un abrazo grande
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El comienzo, la realización y la pausa.
Tal vez un nuevo navegar, como esos barcos que divisan.
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Amada amiga, cuando el lápiz de la admiración y el amor se suelta el pelo, deja huellas. besos vuelan con rosas blancas.
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