Se fue la lluvia. La hoja se mueve en la copa del naranjo. Los azahares del limón se macularon de un amarillo pálido. La perra duerme enroscada y, a veces, saca su ojo y mueve la oreja. Miro el cielo con pedazos claros; en otros parece una pantalla de televisión gris. Este lunes, como todos los lunes, las gallinas no ponen, el obrero salió en la madrugada a trabajar en la compañía que jode al subsuelo. El faro no pestañea, y el fuego del quemador es apenas una luz que dormirá con la luz de un sol precario. La florecita ya se despertó y me ha mandado su promesa. Camino silbando y saludo a los vecinos.

Si camina silbando mientras maneja es señal que todo va bien, la naturaleza hizo su trabajo para equilibrar el ecosistema del que somos parte.
Un abrazo desde Ezeiza donde hace mucho frío, por ahora.
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Doña Aurelia siempre es un gusto enorme recibir sus comentarios. Claro la vida se tiene que disfrutar. Ke dejo su ramo de rosas.
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