Los 11 autores famosos por 1 único libro – El Placer de la Lectura
Una noche diferente de RubénGarcía García
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Llegó a su casa con hambre. En la cocina había sopa con pescuezos y patas de pollo. Al mordisquear el hueso tuvo un dolor intenso en la encía. Extrajo la prótesis dental y la puso sobre la mesa. Los huesos, en vez de tirarlos al cesto de la basura se los dio al perro que dormía bajo el árbol. Regresó a la cocina y al no encontrar el puente dental, corrió a buscarlo, pero el aparato bucal se hizo ojo de hormiga. El perro deseoso de más alimento se hizo el aparecido moviendo de un lado a otro la cola. Él pensado lo peor, lo tomó de la cabeza forzándolo a abrir las fauces, desesperado introdujo los dedos. El animal le clavó los colmillos en la mano. Fuera de sí, sujetó al perro del cuello, ambos rodaron por el suelo. Él apretándolo, el perro luchando por zafarse. Pateaba, gruñía, arqueaba el espinazo y por el esfuerzo el can lo bañó de excremento desde el cuello hasta el pecho. Se distrajo y el animal huyó. Con rabia buscó una piedra y solo halló un proyectil irregular que lo hizo volar buscando la cabeza del perro.
Cuando se bañaba, tuvo un repentino entendimiento y en bata se fue a la calle con una lámpara. Recordó que el objeto que le tiró al perro no tenía la textura de una piedra, sino que era muy liviano. Después de una búsqueda minuciosa, palmo a palmo, había encontrado su prótesis. Estaba hincado en medio de la calle, mirando el cielo y dándole gracias a Dios, cuando fue arrollado por la bicicleta del vigilante que perseguía a un ladrón. Rodó con un dolor intenso en la boca. Horas después era intervenido por fractura del maxilar inferior. Luego de dos meses quiso ponerse la prótesis, pero con horror se dio cuenta que no le ajustaba. Ha cambiado. Se ha vuelto medroso y es que el perro bajo el mango lo acecha.

Pensamiento para hoy acerca de la elipsis o «verbo callado» Redacción si dolor del maestro Sandro Cohen
Sendero
Normalmente empleamos comas para separar oraciones seriadas. Si estas oraciones comparten el mismo verbo, solo lo usaremos la primera vez, y lo «callaremos» en la siguiente -o siguientes- oraciones porque se entenderá perfectamente.
El problema se da a la hora de puntuar estas oraciones compuestas. En el lugar del verbo «callado» (la elipsis), pondremos comas, pero donde estaban las comas originales que habíamos utilizado para separar las oraciones en serie, pondremos punto y coma [ ; ]. Ejemplos con dos oraciones seriadas:
• María escribe en Facebook; Pedro, en Twitter.
• El Gobierno pretende ejercer su autoridad; los narcotraficantes, su poder sobre la autoridad.
Ejemplos con tres oraciones seriadas:
• Jorge come manzanas; Alberto, duraznos; Marcos, guayabas.
• La SEP falla a los niños; el SNTE, a los maestros; las escuelas, a toda la sociedad.
También existe la opción de usar la secuencia [ , y ] en lugar de punto y coma:
• Jorge come manzanas; Alberto, duraznos, y Marcos, guayabas.
• La SEP falla a los niños; el SNTE, a los maestros, y las escuelas, a toda la sociedad.
El correcto uso del punto y coma y la coma en casos de elipsis aclarará el sentido de la proposición el 99 por ciento de las veces. Si ponemos atención a este detalle, nuestra redacción será más clara y precisa.
El flautista de Hamelín, la historia tras el cuento
En el tren de Rubén García García
Sendero
Sintió la tibieza de una boca en sus labios. El tren del medio día había cruzado el túnel y la claridad volvió. Los cuatro pasajeros parecían dormidos y de pelo en pecho.

Disfruto imaginar de Rubén García García
Sendero
En mi espacio de relax en la oficina, me da por imaginar que te platico los cotilleos que hacen mis compañeras de oficina, mientras bromean y tomamos café. En mi dormitorio, entre los susurros del acondicionador de aire, me gustaría que estuvieras en mi cobijo. Amo el placer de decir lo que sucede, lo que vuela por mi interior. Me estremece paladear los gajos de tu nombre, y gritar en silencio lo que no puedo decir en voz alta. fantasear que eres tú quien levanta mis piernas y entre el agua desbordada percibir en mi senda la marcha de tu infantería. Exhausta, abrazo a mi almohada.

Elogio y agradecimiento a David Huerta | Letras Libres
Los microbios pueden “salvar” el planeta | TN
5 libros para conocer a Annie Ernaux, ganadora del Nobel de Literatura
El tío de Rubén García García
Sendero
El tintineo de un reloj, el tintineo de una campana y el sonido de alguien respirando. Algunas veces era así en el apartamento del tío. El salón con sus cojines de terciopelo que hacían juego con el color de los muebles. Dos lámparas en las esquinas que parecían torres.
En las mesas y jugueteros vivía el grupo de muñequitos de porcelana. Dos veces al día se limpiaban meticulosamente. El reloj daba las campanadas cada hora, y cuando lo hacía, era como si alguien saliera del cuerpo del tío, dejándolo solo con sus pensamientos y recuerdos.
Parecía muerto, pero no, solo dormía.

«La búsqueda del presente», por Octavio Paz | Literatura | HJCK
Carmen Riera, escritora: “Gabriel García Márquez no hubiera sido el mismo sin Carmen Balcells”
sendero
Finanzas de Rubén García García
Ayer a las quince horas de Greenwich se dieron a conocer noticias catastróficas para las bolsas del mundo: murió la gallina de los huevos de oro, el vellocino de oro desapareció y el rey Midas agoniza de inanición. Solo se está en espera de que la expedición que se armó con los mejores gambusinos del mundo de la buena noticia que por fin encontraron el tesoro de Moctezuma.
Hay mucha inquietud en los inversionistas.

