Poesía japonesa de Rubén García García

Sendero

Miles de tortuguitas

corren, corren y corren.

Griterío de gaviotas.

Día de muertos de Rubén García García

Sendero

¡No!, ¡no me contradigas! y vas a hacer lo que te digo: nada de detenerse en aparadores, camina por calles poco transitadas y se viene directo a casa. ¡Cómo que quieres visitar a tu abuela!, ni lo mande Dios, en este día el cementerio está atascado. ¡Me aterra! Y te lo digo yo, que llevo siglos de fantasma.

Las virtudes de un príncipe

Rubén García García

No es tan malo haberme casado con un príncipe con genética de sapo. Tiene una forma encantadora de matar las moscas. Gracias a él disfruto de las comidas, por la noche no hay mosquito que se le resista. Oh la la. Sí que su lengua es un primor.

La rutina de Rubén García García

Sendero

Después de veinte años me da la espalda y duerme a las tres caídas de cabeza. ¡Ay! queda la sensación de haber hecho el amor con un amigo de la infancia. Duermo insatisfecha deseando que mi sueño tenga las vivencias de las primeras veces. Por supuesto, él está invitado. Un mirón añade la cereza en el pastel.

La comida de Rubén García García

Sendero

El maestro Juan cumplió años. Solamente invitó a tres colegas con sus esposas, que departían cerca de la cocina. Después de comer los varones estaban en el patio, tomando cerveza. Contaban chismes, cuentos. Uno de ellos, joven chimuelo empezó su relato dejando escapar un silbido al pronunciar la r.

«Las veces que había ido a tomarme una cerveza en aquel bar, la joven mesera era muy solicitada. Esa tarde estaba sola y aceptó que le invitara unas “amargosas”, Se dejó abrazar y con discreción le acaricié su pierna. Cuando llegaba un cliente lo atendía y regresaba a mi mesa. Me atreví a más, subí mis dedos hacia su ingle y me sorprendí de lo que tenía entre las piernas, en ese momento pagué la cuenta y me retiré».

Los tres maestros con los que departía se reían. Después del silencio uno de ellos les preguntó: ¿le creen al jovenazo? «besotes que le ha de haber dado» dijo uno «y de lengua». Completó el otro, El que tenía cara de flauta la sacó, la dobló en forma de taquito y la mostraba: «así le ha de haber metido su lengua en la ventanita que tiene» Las carcajadas eran tan estruendosas que las mujeres salieron a ver.

El profesor en ese instante sudaba y enrojeció de las mejillas. Molesto y pretextando un compromiso se fue llevándose a su mujer que le preguntaba ¿y de qué se reían tanto?

Día de muertos

Sendero

¡No!, ¡no me contradigas! y vas a hacer lo que te digo: nada de detenerse en aparadores, camina por calles poco transitadas y se viene directo a casa. ¡Cómo que quieres visitar a tu abuela!, ni lo mande Dios, en este día el cementerio esta atascado. ¡Me aterra! Y te lo digo yo, que llevo siglos de fantasma.

El despiernado y el niño

Sendero

Me desperté sin piernas, si acaso dos muñoncitos. Repté hasta la patineta de mi hijo y salí a buscar mis piernas. Un chamaco se subió y pese a mis protestas me dijo que si quería mis extremidades habría que ir a buscarlas. Era un experto, así que recorrimos la ciudad y ya en la desesperanza salió del circo un sujeto que llevaba a la basura unas piernas. No me encajaban tan bien por ser de mujer. A fuerza de insistir, pude caminar y el niño de la patineta se fue.

Al transitar me chiflaban y a gritos decían «¡Qué guapa estás mamacita!, ¡qué buen trasero tienes!» Al pasar por el espejo vi que las piernas venían con sus respectivas nalgas, que seguramente pertenecieron a la edecán del mago. Entré en depresión. Llegó de nuevo el niño a devolverme la patineta. «¿Qué tal, puedes caminar bien? ¡oye, pero qué nalgotas tienes!» Exploté con gritos diciéndole que era mejor no tenerlas, que muchos querían tocar mi culo, qué era mejor morirme. El niño, me dijo: «no seas bruto, tendrás que hacer arreglos en tu vida, ni duda cabe, pero de lo perdido lo que aparezca» y se fue dejándome solo.

Haiku de Rubén García García

Sendero

Una a una
las campanadas se abren paso.
Neblina de invierno
.

La mercancía de Rubén García García

Sendero

En la cabina iban el niño de diez años, el chofer y su pareja. Ya por llegar, se hizo densa la neblina, se apagaron las luces y la troca se detuvo.

Oscuro el silencio, que lo interrumpían las chicharras y el ruido de un motor en la lejanía.

—Bájese pareja, ¡veamos que es!

Todo parecía normal en la camioneta. Eran traficantes, no mecánicos.

—Háblale al patrón.

—No hay señal.

Decidieron caminar a tientas por la oscuridad, la neblina y el frío.

—Saca la mercancía. Él, sin mostrar miedo: “Déjenme aquí, Mi padre…”

—Cállate, nos tienes hasta la madre de que tu papá vendrá.

Habían ido a la capital padre e hijo a comprar. En el metro, una ola de gente los dispersó y el niño se topó con los “malandros”. Lo metieron a la camioneta, lo amarraron. Varias veces les dijo que lo dejaran ir, que su papá lo buscaría. Como respuesta le propinaron una bofetada. En la carretera, solo se oía la radio. El niño cerró sus ojos…

.—¿Qué tal, pareja, si nos divertimos con él?

—Al jefe no le gusta que maltraten la mercancía Y ya conoces cómo es él. Aunque ganas no me faltan.

Caminaban a tientas, el chavito amarrado y sujeto del cuello por una cuerda.

Primero fue un aullido, luego otro, otro…

—Son coyotes pareja, no se asuste que aquí traigo la “tartamuda”.

Se dieron cuenta del ataque, cuando yacían en el suelo. Al chofer le quedó cerca la culata de la metralleta, se estiró para cogerla y lo detuvo el dolor. Fue un gemido que rayó la noche y el silencio. Afilados colmillos se le clavaron en los huevos haciéndolos estallar.

La duda o anotaciones de una adolescente entrega 10

Sendero

En la mañana me despertó la voz de mi madre preguntándome si no estaba enferma. Le dije que no, solo que no había dormido bien. Recordé que estaba en el cuarto de estudio con Aymara, hincada bajo la luz de una veladora. Ella me acarició la oreja en señal de que abriera mi oído. El viento atropellaba la copa de los árboles, algunos pájaros chisteaban, luego un silbido agudo, no molesto, como el que hace un huracán en la lejanía y que se va acercando, luego un siseo, similar al que se escucha cuando se interrumpe la señal de la televisión y en medio hay una voz ahuecada de un hombre que parecía rezar. Fue solo un momento. Algo que no logro precisar, como tampoco sé cómo es que llegué a mi dormitorio, o quizá nunca salí de él. Cerré mis ojos y concentré mi pensamiento, después de repetir y repetir logré escuchar: “ella es una cazadora”.

Mi nana Aymara salió desde el alba, más tarde nos vimos en la cocina. Nos habíamos compenetrado tanto que no había necesidad de utilizar la palabra, hablábamos con los ojos, con la cara o ella apretándome la mano. A veces sentía que podía leer mi pensamiento y me instaba a que yo intentara leer el de ella. Madre se iba y me hacía señas de que las dos estábamos loquitas. En privado me puso al tanto.

«Con el regalo que te dio (el gato de obsidiana) pude imaginármelo. Cuando me dijiste a qué lugar había ido platiqué con un chaman amigo. Parece que por las montañas se esconden secretos que involucran santuarios que vienen desde hace siglos. Antes que él, fueron otros quienes tomaron muestras de diferentes partes de la cadena montañosa, grutas y recovecos, y eso les disgustó. Por coincidencia uno de los manantiales con agua clara cambió a café rojizo. Al tomar muestras para identificar los elementos, seguramente lo confundieron con el equipo de una compañía metalúrgica. Son gente cerrada y él pagará la profanación que hicieron. Hace un mes no lo han visto. La gente de la comunidad cree que se regresó a la ciudad, pero, me dices que no contesta a tus llamadas. Así que tenemos que buscarlo».

«No creo que mis padres me den permiso, ese lugar está muy lejos».

«Es hora que sepas de la puerta que tienes en el estudio. Es una ventana donde el tiempo y el espacio tienen otra manera de comportarse. Tu bisabuelo me hizo ensoñar para que regresara a la casa con el propósito de adiestrarte. Él lo hizo conmigo y ahora como parte de nuestro círculo lo estoy haciendo contigo. Las enseñanzas son numerosas, y si bien tienes la fortaleza, aún falta mucho camino por recorrer, por lo que te voy a pedir que mientras estés cerca de mí no correrás peligro, pero si te alejas demasiado podrían agredirte. ¿Estás dispuesta a correr el riesgo para saber que ha pasado con tu varón?»

Leyó mis gestos y quedamos de vernos en el estudio a media noche. Cuando llegué mi mesita de trabajo estaba cubierta de imágenes y al centro una fotografía en blanco y negro de medio cuerpo abrazándose a sí mismo, los ojos me parecieron familiares. La luz cobriza de las veladoras servía de fondo, cuando mi nana Inicio con un rezo que parecía el murmullo de una cascada.

Me dijo que repitiera sus rezos, tomó mi mano, la apretó, señal que debía concentrarme a profundidad. Se abrió la puerta. Seis remolinos giraban frente a mis ojos. Brinqué detrás de ella y revuelta en la oscuridad giré. Se pierde la noción del tiempo, la conciencia. Tu corazón se detiene y al reiniciar, los olores llegan y la luz y el oído se despiertan. Estábamos en una loma donde divisábamos la extensión del paisaje. Me hizo acostar sobre una roca alargada, ella hizo lo mismo. Relájate que invocaremos con un rezo a mis aliados y las buenas vibras que tiene este monte sagrado.

 «Siempre detrás de mí. Al menos que te lo ordene te separas». El sol abría. De una choza salió una mujer y detrás de ella un hombre encorvado y flojo que la seguía como un perro. «lo adiestran para zombi». Es una mujer con poder. Me dijo con su pensamiento: Hay que romper su cerca mental, hacer que vuelva a su estado de conciencia. No tendrás mucho tiempo, pero si realmente te ama volverá, Si no vuelve tendremos que irnos.

«Ella no puede, ni con sus poderes, detectarnos. Tampoco sabe que estamos aquí, al menos por el momento. En el instante que sospeche, ella le hablará a sus aliados y habrá llamas. Sabe, que en el estado que “viajamos” es breve. Sacaré a la hechicera de su espacio de poder, fuera de las vibras que la hacen fuerte. De esa manera cuando él esté solo tendrás que utilizar los medios a tu alcance para que vuelva a saber de sí y escape. Mira como las ramas de los pinos se agitan y como las hierbas del chaparral parecen abrazarse.  Tenemos un aliado».

Lograba ver que la mujer ya entrada en años iba de un lado a otro, parecía coger cenizas y lanzarlas hacia arriba. Un olor a vinagre me golpeo la nariz y ella salió corriendo por el camino que llevaba hacia una garganta rocosa.

Es el momento, escuché que mi nana me decía y corrí a encontrarme con mi varón. Parecía estar lejos y tal vez lo estaba, sin embargo, la distancia se hizo menor. En tres respiraciones logré situarme frente a él. En su mirada había una lejanía que me dio escalofrío, ¿qué tendría que hacer para devolverle su conciencia?

De tal palo tal astilla de Rubén García García

sendero

Harto de comer, me quedo dormido bajo el árbol del mango. Hilos amarillos escurren por mi barbilla. Lejos escucho los gritos de mi madre reclamando su leña. Sobresaltado busco ramas haciendo un hato más delgado que mi cuerpo.

—¡No había, no hay, siempre tienes pretexto! Explícame ¿cómo es que tienes amarillento y pegajoso el mentón? Chamaco cabrón, estuviste comiendo mangos.

—Solo fue uno que se cayó, mientras buscaba la leña.

—¡Eres igualito a tu padre! ¡falso y mentiroso!

Medusa de Rubén García García

Sendero

Si ella hubiese leído en mi interior se habría dado cuenta de mi pasión por ella. Yo no llegué a su cueva para destruirla. Me azota el viento frío, pero ni eso puede congelar la tibieza de mi cariño. Hace un mes y un día que vino Perseo y se la llevó.

Jon Fosse premio Nobel

Compartiendo https://lecturassumergidas.com/2018/12/30/jon-fosse-trilogia/

“TRILOGÍA” DE JON FOSSE, CUANDO LA LITERATURA SE HACE MÚSICA

Emma Rodríguez © 2018 / 

Toda lectura es una experiencia, pero Trilogía de Jon Fosse forma parte del grupo de las experiencias prodigiosas, porque nos acerca a una dimensión nueva. Me refiero a esas obras de la literatura que nos llevan a transitar por terrenos desconocidos, que nos deslumbran y extrañan. Todos podemos identificar esas aventuras tan especiales en nuestra biografía lectora. En diferentes artículos de “Lecturas Sumergidas” yo os he hablado de algunas de las mías, pero ahora me voy a centrar, a detener, únicamente aquí; a recorrer, una vez leídas, acariciándolas, agradeciéndolas, las páginas de esta novela hipnótica, en tres partes, que me ha envuelto en sus atmósferas, que me ha absorbido a la manera de esas composiciones musicales que cautivan y despiertan milagrosamente los sentidos.

Hay música en Trilogía, porque la música es fundamental en el desarrollo de la historia que se narra y también en su estilo, en su estructura rítmica, repeticiones, silencios, particulares puntuaciones, intervalos, acompañamientos… Trilogía participa del misterio de la música y de la poesía (los límites entre prosa y poesía se diluyen) y  también reconocemos en ella los hilos que tejen los cuentos maravillosos que nutren el territorio de la infancia. Si algo he constatado mientras la leía es lo necesitados que seguimos estando los adultos de esos cuentos capaces de traspasar las lindes de lo real y ayudarnos a atisbar lo trascendente, lo mágico.

Jon Fosse nos conduce más allá de espacios y tiempos concretos. A través del amor sus personajes son capaces de superar la desdicha, la desaparición. Las cronologías se quiebran, las edades de la existencia se encuentran, la vida y la muerte, el bien y el mal, se confunden. La narración, la manera en la que está contada, las puertas que se van abriendo, nos descolocan. Tenemos que participar, que ir uniendo los puntos y encontrando los sentidos, atentos a los saltos temporales, adaptándonos a la originalidad de la voz narradora, a los cambios de entorno y de calendario, porque pasado, presente y futuro se abrazan, se convierten en un único transcurrir. Sentimos que estamos tocando algo que nos supera, que no somos capaces de descifrar del todo, pero que obra sobre nosotros un efecto benéfico, algo que podría comparar, por ejemplo, con el alivio que produce el atisbamiento de la luz al fondo de un largo y oscuro túnel.  El autor suele explicarlo de la siguiente manera: “Hasta en mis novelas más crudas hay una especie de luz que procede de la oscuridad, un resplandor”.

JON FOSSE NOS CONDUCE MÁS ALLÁ DE ESPACIOS Y TIEMPOS CONCRETOS. A TRAVÉS DEL AMOR SUS PERSONAJES SON CAPACES DE SUPERAR LA DESDICHA, LA DESAPARICIÓN. LAS CRONOLOGÍAS SE QUIEBRAN, LAS EDADES DE LA EXISTENCIA SE ENCUENTRAN, LA VIDA Y LA MUERTE, EL BIEN Y EL MAL, SE CONFUNDEN.

Los propios protagonistas se van encontrando con esa luz, con pequeñas señales en el camino que les indican que hay algo más allá del arrastrarse de los días, de los afanes por sobrevivir, por encontrar un lugar en el que quedarse. En Trilogía, que se abre con una primera parte denominada Vigilia; prosigue con Los cuentos de Olav y concluye con DesalientoJon Fosse narra la historia de Asle y Alida, dos adolescentes a los que la vida no les pone las cosas nada fáciles, pero que son conscientes de haber encontrado el tesoro del amor.

A punto de ser padres, sin apoyo familiar, inician una especie de peregrinación en busca de un hogar en el que guarecerse. Su destino es cruel y les marca desde el principio. Frente a la fuerza del primer amor y la inocencia de la nueva vida que llega, se alza la sombra del mal. La pareja va tocando de puerta en puerta por la gran ciudad noruega de Bjørgvin, pero no encuentran acogida, nadie les quiere alquilar una habitación y a partir de ahí los hechos se precipitan. Su historia, su trecho, no están inscritos al hoy, pero nos remiten al drama de tantos seres indefensos, desvalidos, refugiados, emigrantes enfrentados a la huida y al rechazoTrilogía nos habla de la desigualdad y también de sociedades pertrechadas en rígidas normas que no admiten la diferencia, la disidencia, la ruptura de sus costumbres.

Pero esto solo es el armazón, la capa superficial. La historia transcurre por otros derroteros más profundos y sutiles, difíciles de apresar en una explicación, en un resumen. Su comprensión exige adentrarse, como os decía, en sus fondos hacia lo inaccesible, en sus ritmos, en sus latidos, en sus contrastes. Hay momentos bellísimos, como el que paso a transcribir, perteneciente a Vigilia, la primera parte de la novela: “(…) padre Sigvald dijo que al tocar, el dolor podía aliviarse y transformarse en vuelo, y que el vuelo podía transformarse en alegría y felicidad, y por eso había que tocar, por eso tenía que tocar él y algo de ese dolor debían de compartir también los demás y por eso había tanta gente a la que le gustaba escuchar música, así creía él que era, porque la música elevaba la existencia y le proporcionaba altura…”

En otro momento leemos: “Alida empezó a elevarse en el aire y en la música de Asle oyó el canto de su padre Aslak, y oye su propia vida y su propio futuro y sabe lo que sabe y entonces está presente en su propio futuro y todo está abierto y todo es difícil, pero ahí está la canción, una canción que debe de ser lo que llaman amor, de modo que se conforma con estar presente en la música y no quiere existir en ningún otro sitio…”

Ese es el tono, pero hay otros. No os voy a desvelar mucho más de esta historia en la que los paisajes también son esenciales. Es poderosa la presencia de los fiordos noruegos, de esos entornos montañosos, con pequeños pueblos de pescadores que viven del comercio de los frutos del mar en los pequeños puertos cercanos. Los colores, los reflejos, la luz tan especial de los fiordos, las barcas, el mar, la pesca, el olor a salado… La belleza del paisaje, su luminosidad, acompaña los momentos de comunión, de amor, de bondad; pero también, en su imperturbabilidad, se convierte en el marco en el que se suceden las malas horas, la fatalidad.

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“TRILOGÍA” NOS HABLA DE LA DESIGUALDAD Y TAMBIÉN DE SOCIEDADES PERTRECHADAS EN RÍGIDAS NORMAS QUE NO ADMITEN LA DIFERENCIA, LA DISIDENCIA, LA RUPTURA DE SUS COSTUMBRES.

Aunque Jon Fosse (Haugesund, sudoeste de Noruega, 1959), es uno de los autores más valorados de la literatura europea actual, su obra es desconocida para los lectores españoles. Hasta ahora se habían publicado de manera discontinua, en distintos sellos, algunos de sus títulos, sobre todo de teatro, terreno en el que ha alcanzado su mayor popularidad. Es ahora la editorial De Conatus la que apuesta por su trayecto en nuestro país. A Trilogía, que obtuvo el Gran Premio de Literatura del Consejo Nórdico en 2015, el más alto galardón a un libro de ficción, le sucederá en 2019 el primer volumen de Septologíauna narración en marcha, en siete volúmenes, en la que el autor sigue trabajando actualmente y cuyas siguientes entregas irán apareciendo en los próximos años.

Además de teatro y narrativa, Fosse también ha publicado poesía, ensayo y cuentos infantiles. Candidato al Premio Nobel de Literatura, cuenta en su haber con ser el dramaturgo europeo más representado en los escenarios (unos mil montajes en más de 40 idiomas). Entre los datos biográficos que le acompañan, señalar, como curiosidades, que ha sido profesor del conocido autor noruego Karl Ove Knausgard [ autor de Mi lucha, obra autobiográfica en seis volúmenes]. Y que, por sus contribuciones a las artes y la cultura de su país, ha recibido el honor especial, de manos del Rey de Noruega, de alojarse de forma permanente en Grotten, residencia propiedad del Estado, ubicada en las instalaciones del Palacio Real, en el centro de la ciudad de Oslo. El escritor también reparte su tiempo entre la localidad de Frekhaug, en su país natal y Hainburg (Austria), donde se encontraba cuando contestó a las preguntas que tuve la oportunidad de plantearle vía correo electrónico. Sus respuestas ofrecen valiosas claves sobre su manera de ser y de entender el proceso creativo.  

Jon Fosse: “Cuando escribo es como si tuviera un lugar secreto dentro de mí”

– Jon Fosse procede de una tierra de cuentos, mitos y leyendas. Hay bellos cuentos noruegos tradicionales, transmitidos oralmente generación tras generación. Pienso en la recopilación de estos relatos realizada en el siglo XIX por Peter Christen Asbjornsen y Jorgen Engebretsen Moe [publicada recientemente en España por el sello Libros de las Malas Compañías]. ¿Hasta qué punto se nutre de estas fuentes?

– Casi me había olvidado de estos viejos cuentos de hadas tradicionales! Pero crecí con algunos de ellos, la mayoría contados por mi madre cuando era niño. Con esta pregunta me has dado la idea de que debería volver a leer esta colección de cuentos de hadas. Estoy seguro de que me han influenciado, pero no sé bien en qué sentido.

¿Recuerda su reacción, sus sentimientos, mientras escuchaba esos cuentos? ¿Cómo recuerdas su infancia, los paisajes de su infancia?

– Mi madre era, y es, una gran narradora de historias. Recuerdo que cuando mi hermana y yo nos íbamos a dormir, ella nos contaba narraciones que se inventaba en ese momento y que se podían prolongar noche tras noche, a veces durante semanas. Me encantaban estas historias. Mi madre nunca tuvo la idea de escribir nada por su cuenta, pero seguro que podría haberlo hecho si hubiera querido. Cuando yo era niño leía muy poco en casa, pero a través de la escuela me llegaron varios relatos que me impresionaron, especialmente los que contenían elementos de las antiguas sagas nórdicas, de la mitología. Puedo evocar la figura del dios Thor montando en su caballo por encima del cielo, el relámpago que caía cuando golpeaba con su martillo y el trueno como resultado del sonido que ese golpe provocaba. Tuve una infancia buena y segura, sin duda. Crecí en una pequeña comunidad cerca del fiordo Hardanger, cerca del mar. Y hasta donde puedo recordar siempre pasé parte de mi tiempo dentro de una embarcación.

– También ha escrito cuentos infantiles. ¿Surgió Trilogía como una historia a la manera de las que se cuentan a los niños, pero para adultos? Estamos ante una novela para ser leída, pero también para ser oída (me imagino escuchándola en una larga y fría noche de invierno, al lado de un fuego calentando el hogar).

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– Bien podría ser así. Pero yo siento que Trilogía es principalmente una pieza para ser leída, ya que los diversos elementos apuntan unos a otros de una manera bastante compleja, que creo que sería difícil hacer funcionar bien si la historia fuera oral. Pero es una especie de leyenda, sin duda.

– Los cuentos tienen la capacidad de sorprendernos, de permitirnos acceder a lo extraño, a lo enigmático de la vida…. Trilogía es una novela que trasciende, que nos permite perdernos en el tiempo, conjugando pasado, presente y futuro, haciéndonos pensar en la cercanía entre la vida y la muerte. Cuando leemos la novela sentimos que nos lleva a territorios inaccesibles y profundos y que nos invita a entrar en ellos sin miedo. ¿Cree que esta es una de las misiones de la literatura, abrir los ojos a lo que no somos capaces de ver?

– Sin duda alguna. Suelo decir que para mí escribir es escuchar. Pero lo que estoy escuchando, en realidad lo que estoy escribiendo, tiene que ser nuevo de alguna manera. Tiene que transformar lo común en algo más o menos diferente. Escribir es saltar a lo desconocido, y si tengo suerte puedo llegar a conseguir algo que antes no existía, una manera de ver, de experimentar, con unos personajes que nunca habían visto la luz antes de que yo los creara. Nunca preparo nada cuando escribo. Me siento y empiezo a trabajar. Si el comienzo es bueno, entonces todo el asunto, por así decirlo, la trama, está contenida en las primeras páginas. Así es como lo veo. Y en un momento dado, siento que todo está ya escrito, que ya está ahí, en algún lugar del aire, o donde sea, y sólo tengo que escribirlo lo más rápido posible antes de que desaparezca. Suelo decir que para mí escribir es escuchar. Pero lo que estoy escuchando, en realidad lo que estoy escribiendo, tiene que ser nuevo de alguna manera. Tiene que transformar lo común en algo más o menos diferente. Tengo la idea de que cuando un buen pintor, o un buen escritor, ha hecho su trabajo, podemos ver y experimentar la vida, y el mundo, de una manera diferente a como lo hacíamos antes de que este trabajo de pintura, o de escritura, existieran.

“SUELO DECIR QUE PARA MÍ ESCRIBIR ES ESCUCHAR. PERO LO QUE ESTOY ESCUCHANDO, EN REALIDAD LO QUE ESTOY ESCRIBIENDO, TIENE QUE SER NUEVO DE ALGUNA MANERA. TIENE QUE TRANSFORMAR LO COMÚN EN ALGO MÁS O MENOS DIFERENTE”.

– Aunque no se trata en absoluto de una novela de actualidad, la historia de Asle y Alida, que están a punto de convertirse en padres, llamando de puerta en puerta en busca de refugio, en una ciudad nueva para ellos, nos lleva irremediablemente al drama de los refugiados, emigrantes, desplazados, aquellos que son rechazados en la Europa del bienestar. ¿Tuvo presente ese drama mientras escribía la novela?

– No. Nunca pienso en ningún tema real cuando escribo. No es mi manera de trabajar. Yo escucho. No sé exactamente lo que estoy escuchando, pero seguro que no es lo que hay en los medios de comunicación en este o aquel momento. Pero evidentemente la historia de Asle y Alida se parece a la historia de la vida de muchas personas que viven en la actualidad, y a la de muchas personas que han vivido antes. Hay muchas parejas jóvenes en el mundo ahora misma, en este día, a esta hora, tratando de encontrar un lugar donde poder vivir con su hijo que está a punto de nacer.

– Vivimos en tiempos oscuros, de regresión, donde los impulsos reaccionarios de la extrema derecha están ganando terreno. ¿Cómo reacciona Jon Fosse ante esto? ¿Cómo hacer frente a los conflictos del presente?

– Soy escritor. Y honestamente creo que mi principal propósito debe ser  escribir lo mejor que pueda. Si lo consigo, es posible que el fruto de mi trabajo tenga implicaciones éticas, y quizás –así lo espero– también efectos políticos. A nivel personal, no me considero ni más ni menos capaz de hacer más que cualquier otra persona sin ningún poder político o económico. Tal vez debería comprometerme en mayor medida, pero creo que si a la escritura se le añade compromiso, o intenciones políticas, el resultado puede empeorar. En mi opinión, por decirlo de algún modo, la dimensión política debe venir de la escritura, no a la inversa.

– La desigualdad es uno de los desencadenantes de todo lo que le comentaba antes. La desigualdad, la impotencia de los débiles, de los pobres, de los diferentes, entra en la novela. Hay un momento en el que leemos: “Los dueños gobiernan sobre los que no tienen nada“. Estamos hablando de una historia de ficción, pero también de una historia que nos retrata como sociedad….

– Creo que todos los buenos escritos, por ejemplo las antiguas tragedias, reflejan la vida tal y como era en el pasado, pero también como es en el presente. Supongo que mantener una relación activa con los clásicos nos puede ayudar a interpretar cómo son realmente las cosas. Lo mismo ocurre con la escritura actual, siempre que sea buena. La mala escritura, de alguna manera, nos aleja de la realidad, al ofrecer manidos patrones de escape, de escapismo.

 ¿Cree que la literatura puede convertirse en una llama de esperanza? “Incluso en mis novelas más crudas hay una especie de luz que viene de la oscuridad, del resplandor“, ha dicho en alguna ocasión. ¿Puede la literatura aportarnos algo de luz?

– Creo que sí. Al menos así es para mí. Si le quitáramos a la vida la gran literatura y el gran arte, ¿qué quedaría? ¿Cómo sería entonces pensar y comportarse? Sé que la buena literatura, el buen arte, traen luz a la vida, aunque sea la luz de las tinieblas, de las tinieblas luminosas, si se me permite decirlo así.

– También hay elementos de thriller en la novela. Pero se trata de un thriller muy diferente, muy especial. Hay enigmas sin resolver, oscuridades, persecución, crimen…. Se trata de un género muy popular en los países nórdicos….

– Bueno, mi opinión respecto a la ficción criminal es que está mintiendo todo el tiempo. La muerte, junto con el nacimiento, son los grandes misterios de la vida, algo que, de una manera u otra, ha interesado siempre a la gran literatura, pero el género negro reduce el misterio de la muerte a un problema que puede ser resuelto por alguien lo suficientemente inteligente para hacerlo. Cuando se encuentra al asesino, parece que se ha hallado la explicación de la muerte. A la gente le encanta esta ilusión. Pero, por supuesto, tal ficción es lo opuesto a la buena escritura.

– ¿Qué le conmueve; cuál es su motor interior a la hora de escribir? ¿Cómo se relaciona con los personajes literarios de sus historias; sigue rituales especiales; tiene obsesiones?

– Supongo que podría decirse que la escritura es mi mayor obsesión. Una vez la bebida se convirtió en una obsesión para mí, pero ya llevo  sobrio desde hace siete años. Marguerite Duras habló sobre la enfermedad de escribir, y entiendo lo que quiso decir. Empecé escribiendo muy joven, alrededor de los doce años, y experimenté que escribir de alguna manera me daba cobijo, me proporcionaba un tipo de protección. Era como si tuviera un lugar secreto dentro de mí. Y todavía estoy dentro de él, todavía estoy escribiendo desde ese lugar secreto. Y lo bueno es que se trata de un lugar que no está influenciado por la repercusión que tengan mis escritos, ni por las buenas o malas críticas, ni por el éxito o el fracaso. Escribí mi primer libro, una novela, cuando tenía veinte años y se publicó cuando tenía veintitrés. Llevo escribiendo durante, digamos, unos cuarenta años y, aunque lo hubiera hecho durante mucho más tiempo, seguiría teniendo la misma necesidad, la misma urgencia, de escribir. Quizás ahora incluso se haya acentuado más que nunca. Lo mejor de la escritura es la escritura en sí misma, cómo consigue alejarme de mi persona, cómo da vida a algo que antes no existía. Experimento la escritura como un regalo. Lo que escribo me lo dan a mí. Sólo tengo que escuchar y expresar por escrito lo que de alguna manera estoy oyendo.

Jon Fosse. Fotografía por Jarle Vines (2011)

– La música es muy especial en la novela. Tiene mucho que ver con el misterio y el sentido trascendente de la historia. ¿Qué significa la música para Jon Fosse?

– Para mí tanto el hecho de escribir como la literatura que amo es música. Seguramente un cierto tipo de música, pero aún así música. Es difícil de explicar… En mi adolescencia tocaba la guitarra, e incluso el violín, mucho. Pero no tenía talento para ser músico. Así que de un día para otro dejé de tocar y empecé a escribir. Y sin duda me llevé a la escritura algo de mi experiencia musical: la atmósfera, la sensación, el ritmo… Empecé a decir lo que tenía que ser dicho de una manera determinada.

– Por lo que yo sé, Trilogía va a ser llevada a la ópera…. ¿Cómo está participando en esa aventura?, ¿cómo está viviendo la experiencia? Los escenarios, su trabajo como dramaturgo, supone una parte muy importante de su carrera….

– Sí. Mi faceta más conocida es la de dramaturgo. Ha habido más de mil producciones de mis obras en todo el mundo. Pero yo mismo no me siento como un dramaturgo. Me considero más como un escritor de ficción, o de poesía. En realidad, lo que soy es un escritor, tan simple como eso. Cuando escribí mi primera obra teatral decidí que no quería participar en los ensayos. Quise dar a la gente del teatro la misma libertad en su trabajo artístico que la que exijo para el mío propio. Y he seguido ese principio. Hace unos años dejé de escribir para la escena, o al menos me tomé un descanso, y volví a escribir ficción, pero todas las novelas que he escrito en los últimos años han acabado en el escenario, como adaptación teatral o como ópera. Ya ha habido una versión teatral de Trilogía, el próximo otoño habrá dos más, y sí, también se está escribiendo una ópera basada en la novela. Así que a veces digo que aunque yo no quiera al teatro, el teatro me quiere a mí.

“CUANDO ESCRIBÍ MI PRIMERA OBRA TEATRAL DECIDÍ QUE NO QUERÍA PARTICIPAR EN LOS ENSAYOS. QUISE DAR A LA GENTE DEL TEATRO LA MISMA LIBERTAD EN SU TRABAJO ARTÍSTICO QUE LA QUE EXIJO PARA EL MÍO PROPIO. Y HE SEGUIDO ESE PRINCIPIO”.

– La novela está construida a la manera de una composición musical: su ritmo, sus silencios, sus repeticiones. ¿Fue algo intencionado? A veces ha aludido a la literatura como oración….

– Como ya he dicho, para mí escribir es escuchar. No planeo nada antes de empezar a trabajar. Me siento y empiezo a escribir. Y si hay algo en el principio, entonces, hasta cierto punto, todo está ahí, al menos así es como lo siento. Sólo tengo que escribirlo antes de que desaparezca. Y sí, he tenido la idea de que escribir es una especie de oración. Lo dije en una entrevista y sentí que había dicho algo estúpido. Más tarde me enteré de que esto ya lo había dicho Franz Kafka. ¡Así que no podía ser tan estúpido!

– Sus influencias incluyen a Ibsen y Beckett. ¿Alguna más? Como lectora he encontrado ecos de Dostoyevski, me refiero a novelas como Crimen y Castigo… Quizás por el tratamiento de las escurridizas líneas entre el bien y el mal…. No lo sé. ¿Qué opina?

– Leí a Dostoyevsky cuando era joven. Nunca he pensado en él como un escritor que me haya influenciado, pero es posible que así sea. He leído mucho, y estoy seguro de que mis influencias son múltiples, aunque me cuesta ver a Ibsen en mi obra. Beckett es otra historia. Él me ha inspirado, hasta tal punto que titulé la primera obra que escribí Somebody will Come (Alguien vendrá), como respuesta a su Esperando a Godot. En lugar de copiarlo, intenté rebelarme contra él. Otros dos escritores que han ejercido un influjo sobre mí son el poeta austriaco Georg Trakl y el escritor noruego Tarjei Vesaas.

“Trilogía” de Jon Fosse ha sido publicada por el sello De Conatus, con traducción de Cristina Gómez Baggethun y Kirsti Baggethun.

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Emma Rodríguez

 TODAS LAS ENTRADAS

Periodista directora y fundadora, junto a Nacho Goberna, de la revista Lecturas Sumergidas, nace un 13 de junio en Buenavista, el pueblo más al norte del norte de la isla de Tenerife. En su dilatada trayectoria escribiendo sobre cultura ha formado parte de medios como «El Mundo», «Diario 16», «Ya», «Quimera», «Qué leer» o «De Libros». También ha colaborado con el suplemento «El País Semanal» y, actualmente, realiza entrevistas para la revista Turia. A lo largo de los años ha entrevistado, entre otros, a Gabriel García Márquez, Roberto Bolaño, Adolfo Bioy Casares, Ernesto Sábato, José Saramago, Michael Ende, Günter Grass, Miguel Delibes, Francisco Ayala, Salman Rushdie, Mario Vargas Llosa, Juan Marsé, Emilio Lledó, Carmen Martín Gaite, Josefina Aldecoa, Camilo José Cela, Francisco Umbral, José Luis Sampedro, Ana María Matute, Antonio Lobo Antunes y un largo etcétera.

Jon Fosse

sendero

Trilogía de Jon Fosse: tres oscuros cuentos de hadas

Los diseños de las portadas de la editorial De Conatus tienen un atractivo al que me resulta difícil resistirme por mucho que, en general, valoro más bien poco el continente en favor del contenido de un volumen. Trilogía, de Jon Fosse, no ha sido una excepción. Si a eso sumo que todo lo que he leído  del sello hasta ahora me ha gustado —incluido Los reyes de la mudanza, un libro que os comenté ya que estaba entre lo mejor de 2018—, la elección del último libro del año ha sido más que sencilla.

Jon Fosse: un dramaturgo desconocido en España.

Jon Olav Fosse (Haugesund, Noruega, 1959) es un nombre que me resulta extraño. Tal vez se deba a que no me muevo en el terreno de lo teatral. O porque su obra ha sido traducida hasta el momento a cuarenta idiomas, pero nunca en España (sí en la América hispanoparlante). El caso es que este escritor y dramaturgo lleva a sus espaldas más de treinta obras teatrales que acumulan cerca de mil montajes y una quincena de obras de prosa, desde que debutara en 1983 con la novela Raudt, svart (Rojo, negro), además de haber publicado prosa y poesía.

Por si esto fuera poco, se le considera desde hace años candidato al Premio Nobel de Literatura (es un hecho, cualquiera que sea el valor que podamos darle al susodicho premio). Y como pequeña anécdota, desde 2011 vive en una residencia propiedad del Estado Noruego en Oslo que el Rey concede por su contribución a las artes y la cultura del país.

¿Para quién escribo yo? Para Dios. Escribir es como rezar

Tres historias para un mismo hilo narrativo

Trilogía —como título resulta horroroso a la par que muy descriptivo de su contenido— es un volumen que suma tres historias, publicadas en un inicio de forma independiente y luego de forma conjunta. Así encontramos tres relatos breves que funcionan leídos del tirón:

El primero de ellos, Vigilia, nos presenta a Asle and Alida, una muy joven pareja que en un entorno agreste, dominado por la pobreza, donde la única solución parece ser echarse al mar, se encuentran y conectan desde el primer momento. Partiendo de una escena que nos lleva de inmediato a la tradición cristiana y al momento en que José y María llegan a Belén buscando un lugar donde pasar noche, Fosse nos presenta a estos jóvenes que, con la ilusión propia de adolescentes que aún no han descubierto las inclemencias de la madurez, sueñan con sentimientos y no con posesiones materiales, más necesarias de lo que les gustaría pensar.

En el segundo relato, Los sueños de Olav, los jóvenes junto a su hijo recién nacido Sigvald viven en las afueras de Bjørgvin —ciudad donde terminaba la primera parte— bajo nombres falsos. Pero la distancia que han puesto entre ellos y su pasado es demasiado corta y un hombre reconoce al joven Asle en una jornada que se tornará aciaga y determinante para el futuro de la familia.

La última historia, Desaliento, supone la bajada de telón. Nos encontramos con Ales, la segunda hija de Alida, ya anciana. En una historia donde los elementos fantásticos cobran vida y se mezclan con la realidad, su vida y la de su madre se entrecruzan de alguna forma, azuzadas por el paisaje y el mar que se ofrece ante sus ojos.

Trilogía: un ejercicio de inocencia sórdida

Trilogía es una historia que llama poderosamente la atención. Por un lado, por su estilo narrativo: Fosse nunca usa signos de puntuación en sus textos —una suerte de Jon Bilbao, que no usa guiones de diálogo, pero llevado al extremo—. Además, usa un vocabulario en extremo sencillo, repite una y otra vez palabras y frases y los silencios y lo que no se dice adquiere en ocasiones una importancia muy superior a la tinta impresa en sus páginas. Todo esto lleva a que cuente con una buena masa de detractores de su narrativa que compensa a la de aquellos que le ensalzan.

En todo caso, su estilo me recuerda mucho al de Del color de la leche, de Nell Leyshon: la pureza, simpleza y el minimalismo que le caracterizan cuadran a la perfección con la trama y, sobre todo, con la joven pareja de enamorados que parecen pintados sobre un lienzo en blanco, sin fondo ni elementos adyacentes, de manera que son ajenos a cuanto les rodea.

La inocencia del pecado original

Pero, por otro lado, esta sensación se ve emborronada por los sucesos que se insinúan primero y se confirman más adelante. Asle es ni más ni menos que un asesino. Pero lo es en la misma forma que un niño mata un insecto: sin consciencia real del mal que comete. Aunque una sombra de culpabilidad parece volar sobre él —suya es la idea de cambiar de ciudad y de nombres—, parece considerar la muerte como un elemento más de su día a día, como el comer o el dormir.

Alida, por su parte, es un personaje femenino pasivo hasta lo extenuante. Es como si se la hubiera drenado de cualquier voluntad o iniciativa propia, más allá del deseo de estar junto a quienes ama. Es como una planta, consciente de necesitar agua, abono o luz para su subsistencia, pero que no tiene más forma de conseguir estas cosas que la buena voluntad de terceras personas.

Otra de las características de la narrativa de Fosse que aquí se hace presente es que, aunque la historia parte de una perspectiva realista, acaba derivando en un mundo onírico. No es que el final no sea realista, porque lo es, además de tener un punto cruel. Es que los pensamientos de los personajes, su subconsciente, parecen adueñarse de una situación que, en el campo físico, no tiene salida.

Trilogía es una obra de las que se aman o se odian, de las que se sale con una sensación de opresión o se abandonan a medio camino. Es difícil, en todo caso, escapar a su bizarra atracción, a su forma de trasladar al papel la inocencia del primer amor o la salida al mundo real.

Poesía japonesa de Rubén García García

Sendero

En aquella soledad
la chifladera de los pájaros.
Sol de verano