Piedra y nido de Ana María Mopty de Kiorchefe

—¡Soy la que te cuida y espera, la que te ama! —gritó ella enarbolando su tejido. Pero él salió igual a cumplir con su viaje postergado, aunque esa noche cada uno soñó la misma imagen: playa mar y mar, deliciosamente habitado para él, escandalosamente para ella, por sirenas.

Poema "Sirena" por Johnny Favourite | Poematrix

¿Cuál será nuestra excusa? — El Blog de Arena

Ya todos sabemos la historia: cuando los españoles y los franceses llegaron a América masacraron a decenas de millones de personas. Lo que es menos conocido son los argumentos con los cuales se consiguió esto. De esos argumentos se burla Michel de Montaigne: «No entendíamos en absoluto su lenguaje y […] sus maneras, […]

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Dos de noviembre RGG

El coche se detuvo a escasos kilómetros de su destino. Entre la neblina del anochecer visualizó una columna ruidosa que parecía festejar una fiesta de Halloween. Bajó del auto y se incorporó a la fila, que ya regresaba satisfecha de haber conmemorado su día.

Motoristas devem ficar atentos à neblina nas estradas - Regional ...

La coma y la conjunción y los dos puntos, para recordar…

http://udep.edu.pe/castellanoactual/nunca-se-escribe-coma-antes-de-la-conjuncion-copulativa-y/

Dentro de una oración, se escribe coma para separar elementos en serie que tienen una misma categoría gramatical: Asistieron al evento profesores, alumnos, padres de familia; Cumplió sus objetivos: estudiar en el extranjero, graduarse, casarse con la chica de sus sueños. Cuando el último elemento de la enumeración va introducido por una conjunción copulativa, no se escribe coma delante de ella: Compró zapatos, carteras, ropa y joyas; Realizó muchas actividades durante el día: cortó el césped, limpió la casa y lavó la ropa.

 

No obstante, el uso de la coma antes de la conjunción y es necesario, en ciertas situaciones, para organizar el discurso y facilitar su comprensión:

 

Cuando el enunciado que precede a la conjunción no corresponde gramaticalmente con los elementos seriados por tratarse de una conclusión o consecuencia: Miró al público, tomó sus apuntes, cogió el micrófono, y empezó a exponer con algo de nerviosismo. Tomó las llaves, el abrigo y su maletín, y salió despavorido.

Aunque no es obligatorio, es usual colocar una coma antes de la conjunción y cuando el enunciado que le precede es relativamente extenso: Por las mañanas, solía correr por el litoral acompañado de su gran amigo, y regresaba listo para empezar a trabajar.

Cuando la conjunción y tiene valor adversativo (equivalente a pero), puede ir precedida de coma: Le advertí que no tomara bebidas heladas, y no me escuchó.

Debe escribirse coma delante o detrás de la conjunción y si inmediatamente antes o después hay un inciso o cualquier otro elemento aislado mediante comas: Corrige los errores, Daniel, y agrega otros ejemplos. Tendrás que pasar por una entrevista y, por supuesto, aprobar el examen escrito.

Cuando en una oración compuesta los elementos seriados se separan unos de otros por punto y coma, se coloca coma antes de la conjunción que introduce el último de ellos: Mateo estudiará Derecho; Raúl, Ingeniería; Susana, Medicina, y Victoria, Periodismo.

  • Alexander Otaiza dice:

    La otra duda es con relación a las mayúsculas después de dos puntos (:) y en el mismo ejemplo que dan aparece: “Dentro de una oración, se escribe coma para separar elementos en serie que tienen una misma categoría gramatical: Asistieron al evento profesores, alumnos, padres de familia; Cumplió sus objetivos: estudiar en el extranjero, graduarse, casarse con la chica de sus sueños. ”

    Saludos y gracias.-

Castellano Actual dice:

Estimado Alexander:
Los dos puntos no señalan el final de un enunciado; pero si pueden indicar el inicio de una unidad independiente. Por eso, se escribe con mayúscula después de los dos puntos solo en estos casos:
– Después de la fórmula de encabezamiento o saludos de uan carta, fax o correo electrónico:
Estimada colega:
En respuesta a su…

– Tras los dos puntos que señalen una cita textual: El senador afirmó: “No defraudaremos…”
– Tras los dos puntos que cierran los epígrafes o subtítulos de un libro:
El sintagma: Es un conjunto de palabras…
– Tras los dos puntos que siguen a palabras de carácter anunciador (ejemplo, advertencia, nota, etc.): ADVERTENCIA: Medicamento no indicado…
– Tras los dos puntos que introducen una explicación que se desarrolla en párrafos independientes. Suelen acompañarse con palabras como a continuación o siguiente:
La receta se elabora tal como se explica a continuación:
Se baten los huevos y el azúcar hasta que liguen, y se añade después la ralladura de limón. En un cuenco…

-Tras los dos puntos que siguen a verbos como certificar, exponer, solicitar, etc.
CERTIFICA: Que D.a. Celia Gracián ha trabajado…
– La primera palabra de cada elemento de uan enueración, si se escriben en líneas independientes y se cierran con un punto:
La oralidad presenta las siguientes características:
– Tendencia a marcar la procedencia dialectal.
– Está asociada a temas generales, bajo grado de formalidad y propósitos subjetivos.
– Es más redundante.

Saludos cordiales,
Castellano Actual

  • no contestó que después del ;  iniciaron con mayúscula.

 

Olga Tokarczuck

Tengo pocos años. Estoy sentada en el alféizar, a mi alrededor hay juguetes esparcidos por el suelo, torres de cubos derrumbadas, muñecas de ojos saltones. La casa está a oscuras, en las estancias el aire, poco a poco, se enfría, se debilita. No hay nadie; se han marchado, han desaparecido, cada vez más tenues se pueden oír todavía sus voces, su arrastrar de pies, el eco de sus pasos y alguna risa lejana. Al otro lado de la ventana el patio aparece desierto. La oscuridad se desliza suavemente desde el cielo. Se posa sobre todas las cosas como un negro rocío.

o más molesto es la quietud: espesa, visible; el frío crepúsculo y la luz mortecina de las lámparas de vapor de sodio que se sumerge en la penumbra apenas a un metro de su fuente.

No ocurre nada, el avance de la oscuridad se detiene ante la puerta de casa, el vocerío del eclipse se desvanece. Se forma una espesa tela, como la de la leche al enfriarse. Los contornos de las casas, con el cielo como telón de fondo, se alargan hasta el infinito, perdiendo sus ángulos agudos, bordes y aristas. La luz que se apaga se lleva el aire: no hay nada que respirar. La oscuridad penetra en la piel. Los sonidos se han enroscado y han echado para atrás sus ojos de caracol; la orquesta del mundo se ha ido alejando hasta desaparecer en el parque.

Esta tarde es un confín del mundo, lo he tocado por casualidad, mientras jugaba, sin querer. Lo he descubierto porque me han dejado un rato sola en casa, sin vigilar. Sin duda he caído en una trampa. Tengo pocos años, estoy sentada en el alféizar mirando el frío patio. Han apagado las luces de la cocina del colegio, todo el mundo se ha marchado. Las losas de cemento del patio han empapado la oscuridad y desaparecido. Puertas cerradas, celosías y persianas bajadas. Me gustaría salir, pero no tengo adónde ir. Solo mi presencia adopta contornos nítidos que tiemblan, ondean, y eso duele. Enseguida descubro la verdad: ya no hay nada que hacer, existo, aquí estoy.

LAS VENTANAS — manologo

Es tiempo de abrir nuestras ventanas y dejar que la luz, el sol y el aire entren y renueven un mundo que ya está mohoso, con olor a guardado. Es tiempo de asomarnos para ver al futuro que ha llegado, empieza a desempacar y que nos demos cuenta que lo que trae son regalos para […]

a través de LAS VENTANAS — manologo

Senryu a la minificción, cumpleaños de Ana María Shua

Ana María Shua

De entre la niebla
surge el barco fantasma.
¡Arriad el foque!

Naufragio

Arriad el foque!, ordena el capitán. ¡Arriad el foque!, repite el segundo. ¡Orzad a estribor!, grita el capitán. ¡Orzad a estribor!, repite el segundo. ¡Cuidado con el bauprés!, grita el capitán. ¡El bauprés!, repite el segundo. ¡Abatid el palo de mesana!, grita el capitán. ¡El palo de mesana!, repite el segundo. Entretanto, la tormenta arrecia y los marineros corremos de un lado a otro de la cubierta, desconcertados. Si no encontramos pronto un diccionario, nos vamos a pique sin remedio.

Ana María Shua

Foque es la vela principal de un barco.

Orzar es inclinar la vela hacia de donde viene el viento.

Bauprés  es un cabo que sujeta la cabeza de un mástil del barco.

Estribor  es la parte izqierda y babor el opuesto.

Palo de mesana es  el mástil que esta más a popa en un buque de tres palos.

https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1156842.las-palabras-tienen-la-palabra.html

 

Espero curarme de ti de Jaime Sabines

Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de
fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible.
Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me
receto tiempo, abstinencia, soledad.

¿Te parece bien que te quiera nada más una semana?
No es mucho, mi es poco, es bastante. En una
semana se pueden reunir todas las palabras de amor
que se han pronunciado sobre la tierra y se les
puede prender fuego. Te voy a calentar con esa
hoguera del amor quemado. Y también el silencio.
Porque las mejores palabras del amor están están entre dos
gentes que no se dicen nada.

Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y
subversivo del que ama. (Tú saber cómo te digo que
te quiero cuando digo: “qué calor hace”, “dame
agua”, “¿sabes manejar?,”se hizo de noche”… Entre
las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he
dicho “ya es tarde”, y tú sabías que decía “te
quiero”.)

Una semana más para reunir todo el amor del
tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que tú
quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No
sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para
entender las cosas. Porque esto es muy parecido a
estar saliendo de un manicomio para entrar a un
panteón.

es.babelio.com/users/AVT_Jaime-Sabines_4884.jpg

El único poeta que conozco que cuando daba un recital llenaba  el local y como el mejor de los cantantes, el público le gritaba «otra, otra, otra» RGG

(Tuxtla Gutiérrez, México, 1926 – Ciudad de México, 1999) Poeta mexicano. En el horizonte de la penúltima poesía mexicana, la figura de Jaime Sabines se levanta como un exponente de difícil clasificación. Alejado de las tendencias y los grupos intelectuales al uso, ajeno a cualquier capilla literaria, fue un creador solitario y desesperanzado cuyo camino se mantuvo al margen del que recorrían sus contemporáneos. Hay en su poesía un poso de amargura que se plasma en obras de un violento prosaísmo, expresado en un lenguaje cotidiano, vulgar casi, marcado por la concepción trágica del amor y por las angustias de la soledad. Su estilo, de una espontaneidad furiosa y gran brillantez, confiere a su poesía un poder de comunicación que se acerca, muchas veces, a lo conversacional, sin desdeñar el recurso a un humor directo y contundente.


Jaime Sabines

Nacido en la localidad de Tuxtla Gutiérrez, capital del Estado de Chiapas, el 25 de marzo de 1926, tras sus primeros estudios, que realizó en el Instituto de Ciencias y Artes de Chiapas, se trasladó a Ciudad de México e ingresó en la Escuela Nacional de Medicina (1945), donde permaneció tres años antes de abandonar la carrera. Cursó luego estudios de lengua y literatura castellana en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, y fue becario especial del Centro Mexicano de Escritores, aunque no consiguió grado académico alguno.

En 1952 regresó a Chiapas; residió allí durante siete años, el primero de ellos consagrado a la política y los demás trabajando como vendedor de telas y confecciones. En 1959, tras conseguir el premio literario que otorgaba el Estado, Sabines comenzó a cultivar seriamente la literatura. Tal vez por influencia de su padre, el mayor Sabines, un militar a quien dedicó algunas de sus obras, y, pese al evidente pesimismo que toda su producción literaria respira, Jaime Sabines participó de nuevo y repetidas veces en la vida política nacional; en 1976 fue elegido diputado federal por Chiapas, su estado natal, cargo que ostentó hasta 1979. Y en 1988 se presentó y salió elegido de nuevo, pero esta vez por un distrito de la capital federal.

Compaginar esta actividad política, que parece exigir cierta disciplina ideológica y un proyecto colectivo de futuro, había de ser difícil para un hombre como el que nos revela sus escritos, autor de una obra marcada por el pesimismo y por una actitud descreída y paradójicamente confesional, imbuida de una concepción trágica del amor y transida por las angustias de la soledad. Aunque contemporánea de la de Octavio Paz, José Emilio Pacheco, Homero Aridjis y otras destacadas figuras de la efervescente lírica mexicana, su poesía se apartó del vigente «estado de cosas», se mantuvo al margen de las actividades y tendencias literarias, tal vez porque su dedicación profesional al comercio le permitió prescindir del mundillo y los ambientes literarios.

Influido en su prehistoria poética por autores como Pablo Neruda o Federico García Lorca, su primer volumen de poesías, Horal, publicado en 1950, permitía ya adivinar las constantes de una obra que destaca por una intensa sinceridad, escéptica unas veces, expresionista otras, y cuya transmisión literaria se logra a costa incluso del equilibrio formal. No es difícil suponer así que la poesía de Sabines está destinada a ocupar en el panorama literario mexicano un lugar mucho mayor del que hasta hoy se le ha concedido, especialmente por su rechazo de lo «mágico», que ha informado la creación al uso en las últimas décadas, pero también por su emocionada y clara expresividad. Este rechazo se hace evidente en el volumen Recuento de poemas, publicado en 1962 y que reúne sus obras La señal (1951), Adán y Eva (1952), Tarumba (1956), Diario, semanario y poemas en prosa (1961) y algunos poemas que no habían sido todavía publicados.

En 1965, la compañía discográfica Voz Viva de México grabó un disco con algunos poemas de Sabines con la propia voz del autor. Sabines reforzó su figura de creador pesimista, su tristeza frente a la obsesiva presencia de la muerte; pero se advierte luego una suerte de reacción, aunque empapada en lúgubre filosofía, cuando canta al amor en Mal tiempo (1972), obra en la que esboza un «camino más activo y espléndido», fundamentado en el ejercicio de la pasividad; un camino que lo lleva a descubrir que «lo extraordinario, lo monstruosamente anormal es esta breve cosa que llamamos vida». Pese a una cierta reacción que lo aleja un poco de su primer y profundo pesimismo, sus versos repletos de símbolos que se encadenan sin solución de continuidad están transidos de una dolorosa angustia.

Con un estilo que no teme la vulgaridad ni rechaza las tradiciones, la sabrosa y cordial poesía de Sabines puede también tomar un mayor vuelo, como se puso de manifiesto en el ambicioso proyecto Algo sobre la muerte del mayor Sabines (1973), un poema casi narrativo en el que el padre del poeta se constituye en protagonista del mundo y de la vida. Vinieron luego Nuevo recuento de poemas (1977), otro volumen antológico que recoge el material anterior, y Poemas sueltos (1983). Todos estos textos, así como una segunda parte de Algo sobre la muerte del mayor Sabines, fueron recogidos en la edición de 1987 de Nuevo recuento.

Traducida a varias lenguas, su obra fue galardonada con varios premios como el de literatura otorgado por el gobierno del Estado de Chiapas (1959), el Xavier Villaurrutia, instituido en honor del gran escritor mexicano (1972) y el Elías Sourasky de 1982. En 1983 recibió el Premio Nacional de las Letras. Sus últimos años estuvieron marcados por una larga lucha contra el cáncer.

Los versos de Sabines son directos y transparentes, y aunque no desdeña el refinamiento de la poesía culta, su estilo se inclina más hacia lo conversacional. Ello le ganó el favor del gran público, que se hizo patente sobre todo durante las dos últimas décadas de su vida. El autor utiliza un lenguaje cotidiano y sin adornos para crear composiciones que se colocan más cerca de los sentimientos que de la razón. Poeta del diario vivir, contempla con perplejidad y desde la más rigurosa terrenalidad el fenómeno del amor y el absurdo de la muerte.

Ruiza, M., Fernández, T. y Tamaro, E. (2004). Biografia de Jaime Sabines. En Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea. Barcelona (España). Recuperado de https://www.biografiasyvidas.com/biografia/s/sabines.htm el 21 de abril de 2020.

 

La coma antes y después de los adverbios

¿Es correcto el uso de comas antes y después de los adverbios como en el caso de los conectivos?

Respuesta de Castellano Actual:

Estimada Guadalupe:

Según la Nueva gramática de la lengua española (2011: 2358) la mayor parte de los adverbios y las locuciones adverbiales que se emplean como conectores discursivos, se caracteriza por su relativa independencia fónica y sintáctica respecto de la oración, por tanto, es frecuente que aparezcan precedidos o seguidos de pausa, y también suelen formar grupo entonativo propio: La experiencia del viaje, con todo, resultó muy positiva; Por cierto, supe que ayer encontraste a Pedro y a Juan en la fiesta. Se trata, en la mayoría de los casos, de los llamados «conectores parentéticos».

Sin embargo, como refiere Estrella Montolío (2000: 113), existen algunos conectores «integrados en la oración» que no van entre pausas y presentan un elemento subordinante en su formación, que puede ser la conjunción subordinante que (a pesar de que, salvo que, dado que) como una preposición, generalmente de (a pesar de, en vista de, a fin de) o a (pese a, debido a): En caso de que no consiga trabajo en Piura, se tendrá que ir a Lima.

Castellano Actual

🥇▷【 El adverbio - 5 Lecciones de español con anagramas: Nivel I 】

http://udep.edu.pe/castellanoactual/duda-resuelta-coma-antes-y-despues-de-los-adverbios/

Atributos del escritor RGG

Decían que su estilo era húmedo, tibio y colorido; el resultado de tener un cerebro de coral.