“Al ratón le gusta el queso” / Por: José Luis Yépez Sosa — Los escribas

Sucedió en los Estados Unidos.La casa de Mr. White eran muy hermosa. Todo en ella era de excelente gusto. Solo algo opacaba su reluciente belleza: un atrevido ratón irrespetuoso, que más de una vez asustó y puso iracundo al flemático dueño de la propiedad.La osadía de horadar el pastel de queso en la sala del […]

“Al ratón le gusta el queso” / Por: José Luis Yépez Sosa — Los escribas

Detrás del cedro caído de Patricia Hanke

Peruana. De la antología » O dispara usted o disparo yo»


«¿Dónde estás, puta?», gritaba el maloliente, greñudo,
desdentado forastero, falso mendigo, mientras que Melania se
escabullía entre las ramas desnudas del bosque otoñal pisando las
crujientes hojas marrones y amarillas, exhalando gemidos de pavor,
tratando de desaparecer, camuflándose al fondo de la pradera. El
maldito le había empuñado un cuchillo y arrastrado hasta ese lado
oscuro y vacío detrás del estacionamiento, cuando ella distraída
rebuscaba en su cartera alguna moneda para el supuesto indigente.
Melania se detuvo, no podía seguir huyendo. Tenía dos
opciones: morir o pelear. Decidió lo segundo, agarró una inmensa
piedra y se escondió detrás del grueso tronco de un cedro caído,
mientras que el demente sediento de sangre le seguía los pasos. De
pronto lo vio aproximarse y caminar sin percatarse por su frente
dándole la vulnerable espalda. Melania se armó de valor y le arrojó la
piedra dándole bruscamente en su asqueroso cráneo, su depredador
cayó abatido. Melania al verlo inmóvil e inconsciente le arrebató el
cuchillo, sucio, opaco, oxidado, lo levantó y se lo clavó diez, veinte,
cincuenta veces en el vientre, pecho, rostro y hasta testículos, para
cobrarle cada una de las almas sin descanso que fueron encontradas, de
esas mujeres enterradas clandestinamente entre el barro y el follaje de
lugares despoblados, apuñaladas hasta morir.
Una hora después, el oscuro bosque se llenó de luces. La policía
había llegado. Melania fue arrestada por haber asesinado un
vagabundo, retenida hasta que se esclareciera el caso. Maldito mendigo,
maldita policía, maldita justicia. Crearon una asesina.

Patrice Hanke Perla nació en Lima-Perú.

Ya escribía poesía a los 13 años, a los 16 ganó un concurso literario convocado por la Embajada de España. En 1997 se graduó de la Universidad Ricardo Palma como traductora intérprete, emigrando meses después a los Estados Unidos. Después de 20 años retomó la escritura, siendo ya publicada y haciéndose reconocida en la comunidad hispana de los Estados Unidos.

10 pueblos de Barcelona donde ahorcaron brujas - Barcelona Secreta

El dedo — cuentos del calamar lunar

Feng Meng Lung Foto: Dibakar Roy Un hombre pobre se encontró en su camino a un antiguo amigo. Éste tenía un poder sobrenatural que le permitía hacer milagros. Como el hombre pobre se quejará de las dificultades de su vida, su amigo tocó con el dedo un ladrillo que de inmediato se convirtió en oro. […]

El dedo — cuentos del calamar lunar

Dónde andas Pérez Prado que escucho el mambo y me da por bailar

Músico cubano, mexicano, que llevó el mambo a la cúspide. Muchas versiones escuché incluidas sinfónicas y elegí lo que les muestro.

Dámaso Pérez Prado » Revista Campestre

10 cuentos infantiles con antecedentes terrorífico

Y vivieron felices y comieron perdices. FIN.

Un precioso final para cada uno de los cuentos infantiles que somos capaces de recordar. Sin embargo, los fenómenos Disney y Hollywood son algo relativamente reciente, y muchas de sus edulcoradas historias esconden realidades mucho más aciagas en su versión original, con crudas moralejas acerca de la vida.

La bella durmiente

1. Blancanieves

En el cuento de los hermanos Grimm los enanitos colocan a Blancanieves, envenenada por la reina a través de una manzana, en un ataúd de cristal. Un buen día, un príncipe se topa con el cadáver y decide llevárselo consigo; el trotar del caballo hace que el trozo de manzana salga de la garganta de Blancanieves y acaban casándose. Durante la boda, le colocan unos zapatos de hierro ardiente a la reina y la hacen bailar hasta la muerte.

2. Hansel y Gretel

bella

En la versión más popular de la historia los niños queman a la bruja que los mantenía presos y huyen. Sin embargo, en una versión francesa anterior, el villano es un demonio que idea otra forma de asesinar a los niños: desangrarlos en un caballete de serrar. Los niños fingen no saber cómo subirse al caballete, por lo que la mujer del demonio hace una demostración; es entonces cuando los pequeños aprovechan para degollarla y escapar.

3. La bella durmiente

Todos estaréis familiarizados con la escena del príncipe que besa a la bella durmiente para luego casarse con ella. Sin embargo, en la versión original el príncipe, al verla dormida, decide violar a la bella durmiente. Nueve meses después, da a luz a gemelos (dormida aún) y uno de ellos le sustrae el veneno del dedo al chuparlo, por lo que despierta.

4. El libro de la selva

En el libro escrito por Rudyard Kipling, el pueblo en el que se reinserta Mowgli no termina de aceptarlo por considerarlo brujo e inadaptado. El muchacho se ve obligado a huir de nuevo a la selva y su familia adoptiva es condenada a muerte. Mowgli pide entonces a Hathi el elefante que, debido al odio que les tiene, se vengue de los humanos arrasando el pueblo. Los lobos se hacen con el ganado y la pantera Bagheera aniquila los caballos. En seis meses, el territorio es devorado definitivamente por la selva.

5. La Cenicienta

Disney nos muestra cómo la Cenicienta se casa con el príncipe y sus hermanastras hacen lo propio con otros dos nobles. Sin embargo, en el cuento de los hermanos Grimm las hermanastras se amputan trozos de pie para poder calzarse el zapato de princesa. Sin embargo, el príncipe se da cuenta y dos pájaros empiezan a picotear los ojos de ellas. El cuento concluye con las hermanastras ciegas y mendigando en las calles mientras Cenicienta vive con el príncipe en su castillo.Ilustración de la versión original de Pinocho

Ilustración de la versión original de Pinocho

6. Pinocho

En la primera versión de Carlo Collodi Pinocho huye y la policía arresta a Gepetto acusándolo de abusos sexuales contra su marioneta. Cuando Pepito Grillo le aconseja a Pinocho, lo aplasta con un martillo y sigue haciendo travesuras, hasta que en un momento dado arranca de un mordisco una zarpa a un gato, por lo que el animal se venga más tarde ahorcando a la marioneta en un árbol. En una segunda versión, el propio autor cambió la historia incluyendo el célebre final en el que Pinocho se convierte en un niño.

7. La Sirenita

En la versión de Disney, la Sirenita es transformada en humana para que pueda casarse con el príncipe Eric en una boda fabulosa. Pero en la primera versión, de Hans Christian Andersen, la Sirenita ve cómo Eric se casa con otra mujer. Entonces, le ofrecen un cuchillo con el que apuñalarlo, pero ella decide lanzarse al mar y morir convertida en espuma.

8. Tod y Toby

Esta tierna película de Disney narra la amistad imposible entre un zorro rojo y un perro de caza. Sin embargo, en el libro de Daniel P. Mannix en el que se basa, el perro de caza está furioso por una muerte accidental de otro perro, que achaca a su viejo amigo el zorro. Una vez detectada su guarida, el cazador la gasea, matando a la “mujer” del zorro y a sus hijos. El zorro en cuestión huye y el perro lo persigue hasta que el primero cae muerto por agotamiento. Más tarde, el cazador mata con la escopeta a su propio perro y es internado en un asilo.

9. Caperucita Roja

La versión original de Charles Perrault es tan sencilla como demoledora. El lobo le da indicaciones falsas a Caperucita Roja, que se pierde y acaba siendo devorada. Fin. La abuela y el leñador se añadirían en versiones posteriores.

Nuestra Señora de París

10. El jorobado de Notre-Dame

Esta historia se basa en Nuestra Señora de París, de Víctor Hugo. De acuerdo con ella, el villano Frollo asesina al capitán Febo, del que está enamorado Esmeralda, una gitana. Esta es acusada del crimen y llevada a la horca, de la que la rescata el propio Frollo. Le pide que le entregue su amor, algo que ella rechaza, por lo que Frollo la vuelve a llevar a la horca y el jorobado Quasimodo, furioso y enamorado, lanza a Frollo desde lo alto de la catedral y se mete en la tumba de Esmeralda, cuyo cadáver abraza hasta que muere de hambre.

Fuente principal: Listverse [1] [2]

https://www.iberlibro.com/

Patricia Rivas escritora chilena

«El Estado chileno posee deudas históricas en cuanto a la equidad de género”

MINIFICCIONISTAS PANDÉMICOS | Patricia Rivas: “El Estado chileno posee deudas históricas en cuanto a la equidad de género”

Por Camilo F. Cacho

Patricia Rivas Morales, además de tener raíces mapuches grabadas en el cuerpo y en el alma, es actriz, escribe desde hace tiempo minificción y es la fundadora del colectivo internacional Minificcionistas Pandémicos.

Para ella, la lectura ha sido un refugio fundamental, sobre todo en la etapa de la dictadura militar, en la que detuvieron y desaparecieron a su padre. Su familia fue amenazada de muerte. Ante esta dolorosa situación, la escritora chilena nos cuenta que como una forma de sanación personal y social creó un registro de acontecimientos que considera no deben quedar impunes.

Además, cree que el Estado chileno posee deudas históricas en cuanto a equidad de género y reeducación afectiva del género masculino.

Para el año que viene pretende continuar en su tarea de brindar clases de escritura creativa de minificciones, formación ciudadana y desarrollo humano.

–¿Cómo llega una actriz, formada en pedagogía teatral, a interesarse por el género de la minificción?

–Escribo desde muy niña. Tuve la suerte de nacer en una familia bastante intelectual por parte de mi madre y, por ende, siempre ha habido una buena biblioteca en su casa. La observaba leer a diario, muy compenetrada, hasta altas horas de la noche, preguntándome qué tenían esos libros; la curiosidad fue lo que me atrajo a descubrirlos. Apenas aprendí a leer, me sumergí en el libro Corazón, de Edmundo de Amicis, el cual aún me emociona recordar (pese a que es bastante machista), continué con El niño que enloqueció de amor, del Premio Nacional de Literatura Eduardo Barrios, el cual me impactó muchísimo dado que era un libro para adultos. Cortázar, Vicente Huidobro, Gabriela Mistral, Nicanor Parra, García Márquez, Lorca, Flaubert, Kafka, Sartre, Poe, Lovecraft y muchos otros fueron parte de mis hallazgos infantiles.

La lectura fue un refugio fundamental para mí durante toda la dictadura militar, ya que por causa de la detención y desaparición de mi padre, ex Policía de Investigaciones de Chile y miembro del Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR), estuve junto a mi familia amenazada de muerte por los agentes de la inteligencia secreta del Estado de Chile. Así también, frente a esta tremenda y dolorosa situación, comprendí desde pequeña que las experiencias en la vida suceden para evolucionar contigo misma y los demás, y que el resguardo fundamental se encuentra dentro de ti.

Paralelamente, siempre quise estudiar Teatro y fui muy reconocida en los escenarios de mi colegio. Sin embargo, por temor al futuro económico, pues no tuve el apoyo necesario, ingresé a estudiar una carrera en la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, en la cual me iba muy bien, pero no era lo mío. Debido a que era mi propia apoderada, gracias a la beca Rettig con la cual estudié, congelé mi carrera sin avisarle a nadie, posteriormente ingresé a la carrera de Actuación Teatral y logré sacar mi Licenciatura y postítulo. No obstante, sentía que no lograba expresar todo lo que yacía dentro de mí, dado que debía interpretar creaciones de otras personas.

En Chile existe un concurso de microrrelatos llamado “Santiago en 100 palabras” e indagando en los textos de los participantes, me entregué a ser seducida por la minificción. Luego ubiqué a la escritora chilena Pía Barros, quien generosamente me ayudó a corregir mis creaciones y a postular a mi primera Beca de Creación Literaria, del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (actual ministerio), con la cual pude financiar mi primer libro de minificciones: Hija bastarda (Editorial Asterión, 2009).

A partir de allí, no me he detenido en escribir y publicar minificción.

Tus libros de minificciones Hija bastarda, Cof Cough y Transacciones son Patrimonio del Museo de la Memoria y los Derechos Humanos. ¿Qué temáticas abordaste en ellos para que sean de interés y parte de este patrimonio?

–Durante mi infancia en dictadura y dada la situación de mi padre, de vulneración de derechos humanos por parte del Estado de Chile, tuve muchas experiencias al respecto, fuera y dentro de mí, las cuales he ido relatando en capítulos de mis libros de minificción como una forma de sanación personal y social, de evidenciar y crear un registro histórico de acontecimientos que sucedieron y que no deben quedar impunes. Una manera de hacer justicia y transformación a través del inconsciente colectivo, que ha quedado inscrita en esta institución.

–Hablando de derechos humanos, como escritora referente de esta temática en tu país, ¿cuál es la deuda pendiente que consideras tiene Chile con los derechos humanos?

En relación a los crímenes de la dictadura, en mi país no se ha realizado la justicia que corresponde. Los violadores y criminales en derechos humanos circulan libres por las calles, dado que existen PACTOS DE SILENCIO ligados a la corrupción y el poder. Por ende si cae uno, caen todos, como efecto dominó.

Asimismo, poseo sangre mapuche por parte de mi bisabuela materna, por lo que vivencio y comprendo la deuda existente con nuestros pueblos originarios a partir de la colonización de América.

Soy mujer y madre, y el Estado chileno posee deudas históricas en cuanto a la equidad de género, la desvalorización social/generacional machista, así como la necesaria e inminente realización de una política de reeducación afectiva del género masculino.

Igualmente, la morosidad se halla en la abismante inequidad económica, donde los derechos humanos en educación, vivienda digna, salud, prácticamente no existen.

–Eres la creadora del colectivo internacional de escritores Minificcionistas Pandémicos. ¿Cómo surgió esta idea?

–Tiempo antes de la pandemia, tenía ganas de conformar un grupo de minificcionistas en el cual nos enriqueciéramos de manera ecuánime. Durante el encierro a causa de la pandemia de Covid-19, me di el tiempo de reflexionar y observar que las lecturas de minificción en redes sociales estaban tomando mayor fuerza en difusión y recepción lectora. Por ende, me contacté con mi actual amigo y minificcionista chileno Camilo Montecinos G., a quien la idea le pareció genial, por lo que me recomendó a los queridos Camilo F. Cacho de Argentina,  Mustapha Handar de Marruecos, José Zelaya de Honduras y  Eliana Soza de Bolivia, que a su vez me habló de una inmigrante venezolana en Colombia, la querida Geraudí González. Paralelamente tuve la suerte de realizar vía online un taller de minificción dictado por la querida Natalia Madrueño de México, quien fue muy profesional y ordenada, y me pareció una excelente integrante para nuestro equipo. Asimismo invité al querido Alberto Sánchez de Nicaragua, quien trajo a las queridas Lorena Escudero de España y Melanie Taylor de Panamá. Le escribí a Anais Blues, de la editorial mexicana de minificción La tinta del silencio, quien sugirió a las queridas Karla Barajas, Dina Grijalva y Angélica Santa Olaya, de México. Al querido Coyote, de Colombia, lo conocí en el sitio mexicano “Fóbica Fest”, que nos publicó; leyéndolo me sentí reflejada en la visión social de sus creaciones. A la querida Patricia Martín Rivas de España la conocí personalmente en Chile y al querido Ricardo Calderón Inca de Perú lo invité posteriormente, dado que me pareció sumamente interesante un comentario que realizó en redes sociales sobre el recuento de femicidios en Latinoamérica. A la querida Carmen Tocay de Guatemala la recomendó José Zelaya y a Roberto Armendáriz de Ecuador lo conocí por medio de un amigo de ese país, quien me apoyó estratégica y afectivamente en la gestación de este sueño comunitario minificcional.

He de señalar que sin previa planificación, estamos trabajando en un conjunto diversas temáticas sociales, las cuales hemos ido evidenciando según los aconteceres de nuestras diversas culturas donde nos encontramos.

–Ahora que ya llevan más de ocho meses de conformado el grupo, ¿cómo ha sido tu experiencia como coordinadora de un colectivo a nivel cultural y de idiosincrasia tan heterogéneo y de qué manera influyó en tu proceso creativo la participación en este colectivo?

–Maravillosa y muy enriquecedora, debido a la pluriculturalidad, las diversas propuestas creativas, los valores humanos de construir y aportarnos como grupo, compartiendo a través de la comunicación plasmada en un chat grupal de Whatsapp, que funciona de domingo a domingo, desde nuestro inicio en el mes de abril. Sin duda, una experiencia fructífera en todo ámbito.

–¿Qué proyectos tienes para 2021?

La verdad es que llevo bastante tiempo trabajando en la creación de mi próximo libro de minificciones, el cual espero sea financiado nuevamente. Si no, lo publicaré de igual forma. Pretendo continuar mis labores en Fomento Lector y seguir brindando clases de escritura creativa de minificciones, formación ciudadana y desarrollo humano, mis áreas.

Patricia Rivas M. - Letras de Chile

Los Microrelatos y el humor (2) por Silvina Gabriela Fariña

Lectura para estudio y análisis. fuente:https://microcuento.es/los-microrrelatos-y-el-humor-casi-un-chiste-parte-2/

Los microrrelatos y el humor: casi un chiste (parte 2)

Por Silvina Gabriela Fariña 6 Minutos de lectura0InicioNuestro Blog

Ya estamos de vuelta con la segunda parte del tema que empezamos hace poco acerca de la relación entre el humor y los microcuentos. Vimos de qué maneras queda plasmado el humor en los microcuentos: creando definiciones poco usuales, ofreciendo una observación absurdamente natural o juegos con referencias conocidas. A continuación exploramos las posibilidades que quedaron sin revelar en el artículo anterior.

Tras  el rastro del chiste

  • Juego de dobles. A veces se establece un juego de dobles (el personaje del doble es típico de la literatura fantástica pero también se vincula con un tipo de humor en el que lo que un individuo hace repercute en el otro) o un juego de ida y vuelta, en varias ocasiones asociado con el sueño (lo que se hizo vuelve sobre el responsable con el mismo signo que produjo o con el contrario si es que esto afecta más a quien primero actuó):

La seducción 

El hombre logra en sueños lo que no logró despierto: seducir a una mujer carnal, perfumada y esquiva.

Lo despierta un golpe en las costillas: la esposa, que duerme con él, le ha hundido el codo en el costado.

Ha soñado que el marido se ha dejado seducir por una mujer carnal, perfumada y esquiva, a quien ella no conoce.

Antonio di Benedetto (Argentino, 1922-1986)

Cuento memorable 

-Esa de negro que sonríe desde la pequeña ventana del tranvía se asemeja a Mme. Lamort –dijo-. –No es posible, pues en París no hay tranvías. Además, esa de negro en nada se asemeja a Mme. Lamort. Todo lo contrario: es Mme. Lamort quien se asemeja a esa de negro. Resumiendo: No sólo no hay tranvías en París, sino que nunca en mi vida he visto a Mme. Lamort, ni siquiera en retrato. –Usted coincide conmigo –dijo-, porque tampoco yo conozco a Mme. Lamort. -¿Quién es usted? Deberíamos presentarnos. –Mme. Lamort –dijo- ¿Y usted? –Mme. Lamort. –Su nombre no deja de recordarme algo –dijo-. –Trate de recordar antes de que llegue el tranvía. –Pero si acaba de decir que no hay tranvías en París –dijo-. –No los había cuando lo dije. Pero nunca se sabe qué es lo que va a pasar. –Entonces esperémoslo puesto que lo estamos esperando.

Alejandra Pizarnik (Argentina, 1936-1972)

¡Ese soy yo! 

Cuando vi sacar aquel cadáver del agua, grité:

Ese soy yo… Yo.

Todos me miraron asombrados, pero yo continué: “Soy yo… Ese es mi reloj de pulsera con un brazalete extensible… Soy yo”.

¡Soy yo!… ¡Soy yo! –les gritaba y no me hacían caso, porque no comprendían cómo yo podía ser el que había traído el río ahogado aquella mañana.

Ramón Gómez de la Serna (España, 1888-1936)

Los nuevos hermanos siameses

Era una mujer que tuvo dos hijos gemelos y unidos a lo largo de todo el costado.

-No podrán vivir –dijo un doctor.

-No podrán vivir –dijo otro, quedando deahuciados los nuevos hermanos siameses.

Sin embargo, un hombre con fantasía y suficiencia, que se enteró del caso, dijo:

-Podrán vivir… Pero es menester que no se amen, sino que, por el contrario, se odien, se detesten.

Y dedicándose a la tarea de curarlos, les enseñó la envidia, el odio, el rencor, los celos, soplando al oído del uno y del otro las más calumniosas razones contra el uno y contra el otro, y así el corazón se fue repartiendo en dos corazones, y un día un sencillo tirón los desgajó y los hizo vivir muchos años separados.

Oscar Wilde. (Irlanda, 1854-1900)

  • Crítica que desnuda. No hay que perder de vista que aun sin ironía, ciertos microrrelatos suelen hacer una crítica social o política. También pueden desnudar los defectos de nuestro lenguaje al momento de comunicarnos y descubrir que lo que dijimos o hicimos (no hay que olvidar que el lenguaje también es acción) nos traiciona:

Abecedario 

El coronel rasga el sobre y lee con su habitual gesto inexpresivo. Se pone de pie, va hacia la ventana y rompe la nota en pedacitos mientras se hace oír por el soldado: -En tiempos de los romanos, cuando un mensajero traía malas noticias, era costumbre pasarlo por las armas. ¿Usted ha leído algo de historia?

Se vuelve hacia el soldado con una sonrisa interrogante.

-No, mi coronel, pero sé leer cartas –responde el mensajero, sacando su pistola.

Juan Armando Epple (Chile, 1946)

Caballeros 

Se pusieron a jugar dos monos fulleros, tan hábiles jugadores que debieron resignarse a jugar honradamente.

Álvaro Yunque (Argentino, 1889-1982)

Encierrro 

Con un lápiz trazó una equis para marcar un centro. Allí apoyó la punta aguda y acerada del compás que lastimó el papel, luego lo hizo girar para formar una circunferencia. Cuando la concluyó se dio cuenta de que había quedado encerrado adentro sin posibilidad de salir. Para su desgracia la goma de borrar estaba afuera.

César Antonio Alurralde (Argentina, 1930-2019)

Cayó el muro

El día que cayó el muro de Berlín, yo estaba jugando al fútbol en una canchita del barrio en El Colorado. Fue sintomático. Se comprobaba el fin de las ideologías, desaparecían la izquierda y la derecha. Con los muchachos nos dimos cuenta enseguida. A mí, que siempre me costó patear con la zurda, la sentía ahora más enérgica y creativa. Este asunto de la caída del muro venía en serio, hasta algunos escombros cayeron cerca de nuestro arco y nuestro arquero, inocentemente, los adjudicó a la hinchada adversaria. Nada de eso. El mundo cambiaba. Ahora daba lo mismo patear con la derecha o la izquierda. Nadie hacía diferencias. Eso sí: terminó imponiéndose el juego aéreo, por arriba; los que juegan por arriba usan la cabeza para jodernos, en cambio los que no tenemos astucia ni malicia seguimos pateando por abajo, como podemos.

Orlando van Bredam-(Argentina, 1952)

Las armas que carga el diablo 

Es sabido que el diablo se ha pasado la eternidad cargando armas. No se le ha escapado ninguna. Ni cañones, ni arcabuces del Medioevo, ni rifles, ni pistolas, ni revólveres, ni metralletas, ni fusiles, ni obuses, ni bombas, ni misiles, ni tanques, ni, ni, ni. En las últimas décadas el trabajo del diablo ha aumentado considerablemente. Arsenales por todas partes, uno de cada diez habitantes tiene un arma. Usted mismo guarda un arma en el cajón del escritorio. Ese vecino que tanto molesta, también. El pobre diablo no da abasto con tantas armas para cargar. Tan cansado está que ha decidido retirarse.

Hasta que esto ocurra (porque no hay fecha cierta) seguimos rezando por la paz del mundo y ocultando los revólveres lo más lejos posible del alcance de los niños.

Orlando van Bredam

Tango 

Aquel hombre bebió para olvidar a la mujer que amaba, y la mujer amó para olvidar al hombre que bebía.

Gerardo Mario Goloboff (Argentina, 1939)

Pájaros 

Las ramas se poblaron de pájaros. Sonó un disparo y el árbol cayó pesadamente.

César Antonio Alurralde

Para terminar….una bonus

Por último, les dejo aquí los dos textos que mencioné en las notas iniciales: el de Ambrose Bierce y el de Camilo José Cela:

La viuda inconsolable 

Una mujer vestida de luto lloraba sobre una tumba.

-Consuélese, señora –intervino un simpático forastero-. La misericordia celestial es infinita. En alguna parte existirá otro hombre, además de su marido, que pueda hacerla feliz.

-Había –sollozó la mujer-, había, pero esta es su sepultura.

Ambrose Bierce

Cornudo al ajedrez 

O recíproco, concepto que Fourier apoya en la venganza (supuesto al que me permito llamar vengador). El que es engañado por su mujer con el marido de su amante. La situación no es desusada entre matrimonios muy amigos, y de ella no todos los protagonistas tienen completa noticia. Caso práctico: Juan está casado con Luisa, y Pedro con María Francisca; Juan se acuesta con María Francisca, cosa que Pedro y Luisa ignoran, y Pedro hace el amor (jode a calzón quitado) con Luisa, lo que ni a Juan ni a María Francisca les pasa por la cabeza; si se rompe el relativo secreto, la situación pierde encanto y puede caerse en la promiscuidad. Dícese que, estando Juan en la cama de María Francisca, sonó el teléfono que ella tenía en la mesa de noche; lo descolgó y, tras haber hablado, explicó al amante:

-Nada; es Pedro, que me dice que no lo espere, que se queda a cenar contigo.

Cabe en lo posible que Pedro le llamara desde el teléfono de Luisa. Es especie de cierta relevancia en el mundo aristocrático (sobre todo entre títulos pontificios) o, al menos, económicamente fuerte (sobre todo si hicieron su fortuna trampeando con licencias de importación).

Camilo José Cela

22 LIBROS "NO EDUCATIVOS" MUY INTERES...
conotrasmiradas.wordpress.com·@silvinagf·Profesora de Lengua y Literatura, interesada en las posibilidades del aprendizaje, el trabajo colaborativo, la crítica literaria, la narración oral..

La microficción de Paola Tena

✒El microrrelato anglosajón es muy distinto del hispanoamericano. La diferencia radica, básicamente, en que no hay fuegos de artificio, no hay giro de tuerca ni sorpresa final. El protagonista tiene un momento de epifanía, muchas veces personal e íntimo, que cambia su vida o su percepción de la realidad. A veces parece que al relato le falta un párrafo.
✒ Hace poco escuché decir a Ana María Shua que el futuro del microrrelato es una amalgama entre el estilo anglosajón y el latino, y no podría estar más de acuerdo. Aquella «finalidad lúdica» de la minificción empieza a verse repetida, los juegos de palabras parecen vacíos y los micros con un sentido profundo y social empiezan a brillar con una luminosidad enceguecedora, como los del grupo de mujeres chilenas y algunas otras autoras.
✒ La flash fiction anglosajona también suele ser más larga que un folio: dos, tres o cuatro. Y me pregunto: ¿la rigurosidad -que aún mantenemos- sobre la longitud importa realmente? ¿O quizá otras características, como la complicidad con el lector/a resultan más definitorias para la minificción?

✒ Estoy creando un álbum con microrrelatos anglosajones porque me parece muy interesante empezar a mirarlos con una perspectiva de expansión y crecimiento. Espero que les resulten tan interesantes como a mí.

HISTORIA PARA DORMIR -Jeffrey Whitmore-. -Cuidado cariño, está cargada -dijo él, volviendo al dormitorio. Ella recargaba su espalda contra la cabecera. contra la cabecera. -¿Esto es para tu esposa? -No, muy azaroso. Contrataré a un profesional. -¿Y qué tal yo? Él sonrió. -Lindo. Pero, ¿quien sería tan tonto como para contratar a una mujer como sicario? Ella humedeció sus labios, siguiendo con la mirada el cañón. -Tu esposa.

EL PESCADO -Lydia Davis-. Está frente a un pescado, pensando en ciertos errores irrevocables que ha cometido hoy. El pescado está cocido, y ella está a solas con él. El pescado es para ella: no hay nadie más en la casa. Pero ha tenido un día problemático. ¿Cómo va a comerse este pescado, que se enfría sobre una superficie de mármol? Y, sin embargo, tampoco el pescado, inmóvil como está, y desprovisto de sus espinas, y despojado de su piel de plata, ha estado nunca tan solo como en este momento: violado irremediablemente y observado con ojos cansados por esta mujer que ha cometido el último error de la jornada y le ha hecho esto.

(Noten por favor la belleza, amargura y desolación de este micro. La mujer sola en paralelismo con el pescado muerto, cocinado, y que seguramente murió para nada. La casa sola. La descripción de la belleza inútil y segada («piel de plata»), el uso de verbos poderosos e inquietantes (el pez «violado»).

PAOLA TENA

La navidad en el lenguaje en el muro de silvia Sandra

Etimología de las palabras:

NAVIDAD
Cuando compramos los regalos de Navidad, decoramos el árbol o nos reunimos con la familia alrededor de la cena navideña, raramente nos detenemos a pensar cómo se fueron formando esas tradiciones milenarias, algunas de ellas mucho más antiguas que el propio cristianismo.

La conmemoración del nacimiento de Jesús, la fiesta más universal de Occidente, se celebró por primera vez el 25 de diciembre de 336 en Roma, pero hasta el siglo v, la Iglesia de Oriente siguió conmemorando el nacimiento y el bautismo del niño Dios de los cristianos el 6 de enero. El nombre de la fiesta Navidad, proviene del latín nativitas, nativitatis ‘nacimiento’, ‘generación’.

En siglos posteriores, las diócesis orientales fueron adoptando el 25 de diciembre y fueron dejando el 6 de enero para recordar el bautismo de Cristo, con excepción de la Iglesia armenia, que hasta hoy conmemora la Navidad en esa fecha de enero.

No se conoce con certeza la razón por la cual se eligió el 25 de diciembre para celebrar la fiesta navideña, pero los estudiosos consideran probable que los cristianos de aquella época se hubieran propuesto reemplazar con la Navidad la fiesta pagana conocida como natalis solis invicti (festival del nacimiento del sol invicto), que correspondía al solsticio de invierno en el hemisferio norte, a partir del cual empieza a aumentar la duración de los días y el sol sube cada día más alto por encima del horizonte.

Una vez que la Iglesia oriental instituyó el 25 de diciembre para la Navidad, el bautismo de Jesús empezó a festejarse en Oriente el 6 de enero, pero en Roma esa fecha fue escogida para celebrar la llegada a Belén de los Reyes Magos, con sus regalos de oro, incienso y mirra.

A lo largo de los siglos, las costumbres tradicionales vinculadas a la Navidad se desarrollaron a partir de múltiples fuentes. En esas tradiciones, tuvo considerable influencia el hecho de que la celebración coincidiera con las fechas de antiquísimos ritos paganos de origen agrícola que tenían lugar al comienzo del invierno.

Así, la Navidad acogió elementos de la tradición latina de la Saturnalia, una fiesta de regocijo e intercambio de regalos, que los romanos celebraban el 17 de diciembre en homenaje a Saturno.

Y no hay que olvidar que el 25 de diciembre era también la fiesta del dios persa de la luz, Mitra, respetado por Diocleciano, y que había inspirado a griegos y romanos a adorar a Febo y a Apolo.

En el Año Nuevo, los romanos decoraban sus casas con luces y hojas de vegetales, y daban regalos a los niños y a los pobres en un clima que hoy llamaríamos navideño. A pesar de que el año romano comenzaba en marzo, estas costumbres también fueron incorporadas a la festividad cristiana.

Por otra parte, con la llegada de los invasores teutónicos a la Galia, a Inglaterra y a Europa Central, ritos germánicos se mezclaron con las costumbres celtas y fueron adoptados en parte por los cristianos, con lo que la Navidad se tornó desde muy temprano una fiesta de comida y bebida abundante, con fuegos, luces y árboles decorados.

La Navidad que celebramos hoy es, pues, el producto de un milenario crisol en el que antiguas tradiciones griegas y romanas se conjugaron con rituales célticos, germánicos y con liturgias ignotas de misteriosas religiones orientales.
(RICARDO SOCA. El Castellano. Org.).
Del muro de Silvia Sandra Guajardo Pérez

¿Cómo ha estado? Hemil García Linares (Perú, 1971)

Tomado de O dispara usted o disparo yo.


El capitán Reynoso prendió su cigarrillo y la penumbra de la
oficina se vio tibiamente iluminada por el encendedor. Inhaló el humo
con energía como si fuera oxígeno y su vida dependiera de ello; las
bocanadas del cigarrillo convertidas en anillitos viajaron en forma de
espiral hasta estrellarse contra el techo.

Miró el teléfono porque sabía que lo llamaría. Hay personas que
son puntuales y cumplen su palabra; Reynoso también era uno de esos
seres y nunca rehuía a una cita. El edificio estaba vacío e incluso el
cadete Vargas, el joven oficial que de cuando vez le decía para tomar
una cerveza en el bar contiguo, se había marchado. «No esta noche,
cadete Vargas», le dijo Reynoso.
Aprovechando la quietud, sacó una cerveza de la nevera tras
hurgar en una bolsa papel marrón. Destapó la cerveza y el helado de la
cebada rozó su garganta refrescándola. el teléfono sonó a las 8:00 p.m.
cual lo anunciado en un mensaje de texto. Reynoso hundió el cigarrillo
en el cenicero y miró el titular del periódico sobre el escritorio: Sicario
«Nerón» liberado por juez corrupto habría huido del país.
«Nerón» no ha huido. Un depredador no huye, solo se esconde
para acechar a su presa, atacarla de noche y cumplir su palabra:
«Capitán Reynoso, cuando salga libre lo buscaré para matarlo». Y
Reynoso: «Aquí los espero».
—Capitán Reynoso, ¿cómo ha estado?
—Nunca en mi vida me he sentido mejor, «Nerón» ¿En qué
puedo servirle?

Hemil García Linares (Perú, 1971)

es magíster en español por la universidad George Mason en donde es instructor de español. Publicó Cuentos del norte, historias del sur, las novelas Sesenta días para abandonar el país y Aquiles en los Andes, y las antologías Raíces latinas y Exiliados. Ha publicado en Canadá, Estados Unidos, México, Argentina, Perú, Francia, España y Dinamarca. El 2010 obtuvo el primer puesto en el International Latino Book Awards

Aquiles en los Andes¨, de Hemil García Linares | Periódico Irreverentes

Navidad en la selva de Rubén García García

Dedicado a niños y adultos de la tierra

Bajo la ceiba platicaba Don Sapo con el Topo, que traía lentes oscuros, por ser luna llena.
―¿Ha escuchado hablar de Santa Claus?

―Para nada Sapo .
―¿Pero sí de la navidad?

―Sí, mamá platicaba que era el día en que había nacido Jesús. ¿Y quién es Santa Claus?
―También le dicen papá Noel. Es un señor gordo, vestido de rojo que cada veinticuatro de diciembre, llega a las ciudades del mundo y obsequia a los niños un regalo de navidad.
―Por acá no viene. ¡Es que estamos tan lejos!
―Aquí tengo unos dibujos de Santa.

El Topo se quitó los lentes oscuros. Las veía y volvía a verlas .
―¡Pero es igualito a ti! Si te ponemos el gorro, un vestido rojo, tus botas y te inflas, serías el Santa Claus de la selva.
―Qué cosas dice Topo. Sería bondadoso que los pequeños recibieran un regalo de navidad.
―Verá que todo se puede. El Rey de los Ratones nos dará toda la ayuda, si se lo pido. ¿Quieres que los niños de la selva sean felices?
―¡Claro que sí!

―Entonces, qué te parece si por un día te conviertes en Papá Noel .
Don Sapo se quedó mudo y el Topo dio media vuelta y levantando los brazos al cielo estrellado, dijo:
―¡Dios nos ayudará!
La noche se hizo corta, armaron un plan y cada quien se fue por su lado. La noticia corrió de hocico en hocico . Santa Claus vendría a la selva y daría a los cachorros que se hubiesen aplicado en sus quehaceres un regalo de navidad para festejar el nacimiento del Niño Dios.
¡Cómo se le ocurre señor Sapo decir que Santa Claus vendrá! Me dijeron que informó a la comunidad que él llegará a repartir regalos entre los animalitos de la selva . ¡Eso no se hace! No de esperanzas. Bien sabe que apenas hay para comer. Dijo el señor Lechuza .
―No tenga desconfianza. Ya verá usted que si los niños hacen su carta bien clarita, sin faltas de ortografía y diciendo por qué son merecedores de regalos , Santa Claus cumplirá.
― El regalo es un estímulo para que los niños sigan haciendo bien sus quehaceres. ―exclama el Topo.

El Sapo se fue a ver al Rey de los Ratones, brincó por los camelotes del río. Después de muchas horas llegó a la ciudad. Encontró al Rey en la biblioteca, era su oficina. Allí, se enteró de que Papá Noel iniciaba su recorrido -desde el Polo Norte con un trineo lleno de juguetes, remolcado por alces alados.
―El festejo navideño llegará a los rincones del mundo para celebrar el nacimiento del Niño Dios; y es grato señor Sapo que la lleve al corazón de la selva. ―Decía el Rey.
― Aquí están las fotos de Papá Noel. Con una bata roja, un bulto sobre el lomo. Don Sapo, usted tiene mucho parecido con él. –Dijo Mamá Ratona.
―¿Usted cree doña Ratita? -Preguntó emocionado, don Sapo.
―¡Claro que sí! Se imagina usted lo feliz que se serían los animalitos del monte, si en la navidad encontraran en su casa un regalo.
―Pero, ¿y los regalos?
―Eso es lo de menos, aquí en la ciudad son tan desperdiciados, que los niños caprichosos tiran sus regalos y al rato piden otro nuevo. Los papas con tal de que no los molesten vuelven a comprarles más. Tome esta franela roja. Ahora le confeccionaré su traje de Papa Noel.
―¿Y los regalos?
Mamá Ratona chifló sacando la lengua y frunciendo los labios. Siete ratones prestos, llegaron.
―Esta noche traigan muchos juguetes. Ordenó; “cada ratón debe de traer dos por lo menos” .
Una miríada de ratones trajeron de diferentes partes: muñecas, ositos, jirafas, carretas, trenes, planchas, trasteros con sus vasijas, estufas con sus peroles. Se juntó una gran cantidad de juguetes, gracias a los niños caprichosos y, también, a los padres complacientes.
―¿Y cómo podré llevarme tanto?
―Nuestras primas, las ratas de agua nos ayudarán.

La biblioteca se llenó de Ratonas Blancas, orejas pequeñas y largas trenzas que se encargaron de dejar, como nuevos, los obsequios. La niña fea dejo de ser fea, y la flauta se reconcilió con el viento. Los embolsaron poniéndoles un moño rojo con diferentes leyendas: ayuda a tu mamá, no faltes a la escuela, estudia a diario, respeta a las niñas, ama a tus padres y hermanos. ¡Feliz navidad! El Niño Dios nació.

Cuando mamá Ratona vistió de Santa Claus a Don Sapo , todos exclamaron: ¡ohh ! fue entonces que recordó que al señor Santa se le reconocía por su carcajada de JO JO JO . Don Sapo empezó a practicarla , pero no era convincente, sin embargo en su corazón retumbaba el JO JO JO .
Un camelote fue adaptado como balsa. Éste fue reforzado con raíces trenzadas por las ratas de agua. Lo esencial es que esté protegido por la madre tierra en contra de los malos espíritus que son fluidos que se transforman en cualquier tipo de maldad.
―Recuerde Don sapo que el mal tiene muchas caras: una roca, un viento furibundo, una neblina, un grito desgarrador o quizá una voz melosa. Va protegido, eso no quiere decir que sea a prueba de todo. Abra los ojos que desde este momento, usted pertenece a la bondad. Le acompañaran mis Ratas de agua y mis amigas las Nutrias que impulsaran el camelote hasta la profundidad de la selva y otro viajero.
En el cielo había una luna veleidosa. Por momentos parecía decir véanme, y en otras se envolvía entre las nubes. En el primer tercio corrió sin sorpresas: gritos en la lejanía, chicharras en coro. Al llegar a la mitad del trayecto la luna se ocultó. La noche se hizo densa, la brisa se calmó. Ahora, el viento llegaba frío y zarandeaba a los árboles. El rostro de don Sapo empezó a preocuparse. Se oían silbidos, y el agua del río se encrespó.
Los ojos de Don Sapo no daban crédito. En el agua había círculos de colores. Se veían hermosos, pero al afinar la mirada le latió con fuerza el corazón: eran víboras entrelazadas que rodaban sobre la superficie y amenazaban con tomar la ínsula. Las Ratas se ordenaron en fila con todos los sentidos exaltados. Los ojos los mantenían casi cerrados porqué podrían ser hipnotizadas. Las Nutrias formaron la primera defensa y con sus colas golpeaban el agua. El ruido intenso y las olas detuvieron el avance, sin embargo una de ellas logró de un salto descomunal llegar hasta la isla con las fauces abiertas para deglutir de un solo bocado el cuerpo obeso del batracio. Sólo que en el último instante el Jaguar de un zarpazo le arrancó la cabeza.

Regresó la calma. La luna asomó nítida. Poco después, una docena de nubes gordas la envolvió, y la oscuridad se hizo intensa. Un silencio sospechoso bostezaba. Rompió el sonido del río: splash splash. Golpes en el agua, tambores líquidos que anunciaban otro suceso. Las Ratas olfateaban, divisaban el horizonte a ras del agua, al tiempo exclamaron: ¡lagartos ! Hay muchos que están de rivera a rivera . Las Nutrias dejaron de avanzar. Los caimanes nadaban lentamente hacia el camelote. La luna abrió un instante dejando ver una fila de ojos de donde fluía un brillo verdoso y rojizo. Los habitantes de la isla se agruparon; al frente se plantó el Jaguar. Dos enormes colas se adelantaron dispuestos a golpear y al derribarlos de la ínsula serían victimados con facilidad . Escuchó la voz de don Lechuzo que les gritaba:
– ¡Cierren los ojos ! ¡cierren los ojos !
Una masa de luciérnagas voló sobre los lagartos prendiendo y apagando su luz, lo que hizo que miraran hacia arriba; y al hacerlo llegaron miríadas de moscos que se incrustaron en sus párpados, obligándolos a hundirse en las aguas del río.

A don Sapo hubo que acomodarle su gorro, su bata roja, y sus botas, le forjaron una canasta sobre su lomo. Así, mientras los infantes dormían fue dejando a los niños sus juguetes; y a los padres, un nacimiento para venerar la llegada del hijo de Dios.
Sólo don Lechuzo y el Topo supieron que Don Sapo había terminado. El JoJoJo cada vez se oía más lejos camino a los pantanos.

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