Sendero
No habrá mañana para vos
Al abrazartete
Te percibo lejana.
¿Qué te preocupa?
Solo sonríe y saluda
que el mañana es incierto.

El blog no tiene propósitos comerciales-Minificción-cuento-poesía japonesa- grandes escritores-epitafios
Sendero
No habrá mañana para vos
Al abrazartete
Te percibo lejana.
¿Qué te preocupa?
Solo sonríe y saluda
que el mañana es incierto.

Sendero
No había nada que decirse, nuestras miradas exhaustas se entendían. Un golpe con tu codo en mis costillas me decía que el camión de la media noche no tardaría en pasar. Afuera brincaba la lluvia fría en los pinares. Decidí no vestirme, ni mojarme, ni dejar de abrazarla, mañana me iría antes de que llegasen sus padres. Total ya era tiempo de que supieran que su hija tenia un amante. Un novio con pechos y pocas caderas, pero dispuesta a casarse con ella.
Semdero
Anda abracémonos,
y con el rojo eléctrico
conviérteme en tu sax.
Y en la azul tarde,
plazuela de tus deseos,
enciéndeme con tu arte.

Sendero
Caminas a mi alrededor y tus brazos caen sobre mis hombros. El café está recién hecho, el olor se derrama. Mi barca zigzaguea en el río de tu espalda. Afuera la gente grita, es día del tianguis, adentro ordenas mis papeles que se dispersan en el escritorio. Lo sé, para ti, soy un caso de desorden. ¿Mañana vendrás?
Sobre mis hombros
Tu corazón me abraza.
Besa y se va.

Almas gemelas
¡Qué difícil enamorarse en la pandemia! —afirmaba el
abuelo—.
Si no era la cuarentena, que no te dejaba salir de casa; eran los
barbijos, los lentes, las mascarillas, los trajes de bioseguridad, que no te
dejaban saber si con quien te cruzabas era hombre o mujer.
Después de cuarenta años, los científicos y la tecnología
solucionaron la necesidad de emparejarse de las personas, al crear el
mayor invento para encontrar a tu alma gemela: Aeternum, un
complejo sistema de citas computarizado. No era necesario conocer a
alguien por azar del destino, empezar a salir, si había química entablar
una relación y esperar que todo saliera bien.
Para los solteros, este servicio facilitaba las cinco mejores
opciones de pareja que vivieran en el mismo país. Más importante aún,
daba la opción de ver cómo sería el futuro con esa persona a través de la
realidad aumentada.
Muchas mujeres casadas, como yo, probaban el sistema para
identificar a las cinco parejas ideales y ver cómo habría sido su vida; sé
que suena a tortura, pero la curiosidad era mayor. La mayoría
comprobaba que el matrimonio con otro u otra hubiera sido
incomparable, aunque también había excepciones.
Casada durante quince años, con un dinero extra que gané,
decidí saber de lo que me había perdido. Cuando estuve con los lentes
puestos y me mostraron mis cinco alternativas, ninguna fue mejor que
la que tenía. Me sentí tan afortunada y más enamorada de Gabriel. Volví
a casa, preparé una cena romántica, estaba decidida a recuperar la
pasión y romance en mi relación.
Veinte años después, cuando Gabriel estaba a punto de morir
me confesó que, con nuestros ahorros, había sobornado a un hacker
para que me mostrara lo que vi. No pude más que besarle antes de su
último aliento.

Sendero
Encontré una liga que habla del tema, aunque está dirigido a los cineastas, al fin de cuentas habla de historias.

Sendero
La niebla asciende
del mar a la montaña.
Vuelan los barcos.

Sendero
SENRYU: su creador es Karay Senryu (1718-1790), también conocido como Hachiemon Masamichi.
-El Senryu es una composición poética que consta de tres versos y su estructura métrica es: 5-7-5.
-Admite metáforas, personificaciones y todo elemento lírico que se quiera utilizar.
-Es similar a un poema normal con métrica: tecetillo, poemeto, etc.
-El senryu, no nació lírico, se utilizaba de forma graciosa e irónica, humor negro, para burlarse de los gobernantes de la ciudad.
Más tarde se extendió su tema, basándose en temas de las personas, sus sentimientos, su alma, sus deseos, emociones, lo abstracto, lo metafórico, sensaciones, etc.
-No suele hablar de la naturaleza y si lo hace, es metafóricamente, nunca ser el centro de la historia.
-No hay kigo (Cambio de estación)
-No hay kireji (cambio de pensamiento)
-No lleva rima, se puede admitir la rima asonante pero no la consonante, ningún poema japonés la lleva.
-No lleva título.
Ejemplo:
Naces en mí
y levantas el vuelo
de mi suspiros.
Atentamente:
Maramín-Ricardo Linares
En nada se manifiesta con más claridad la diferencia entre el senryu y el haiku que en su relación con el tema del sexo. Para el haiku, el sexo casi no existe; para el senryu es algo omnipresente. Hay, en verdad, algunos versos semi-amorosos de Kikaku, Ransetsu, Buson, Kyoshi, pero su monto no es significativo. El senryu se preocupa, sobre todas las cosas, por la relación esencial del hombre con el hombre y del hombre con la mujer. Un gran número de versos tratar el tema de Yoshiwara, no puede obviarse este asunto.
En primer lugar, debido a la influencia del confucianismo, la vida familiar japonesa se había vuelto extremadamente rígida y formal. Entre los jóvenes de sexos opuestos, incluso entre marido y mujer, la relación intelectual o emocional era escasa o no existía en absoluto. A las parejas casadas nunca se les veía juntas, mucho menos en la calle. El único sitio donde un hombre podía conocer a una mujer libremente era en las casas de prostitución. Estos lugares eran de todo tipo, pero muchas de las mujeres empleadas allí eran inteligentes, con dotes artísticas, que habían adquirido, por diversas vías, una educación a la que no tenían acceso sus hermanas más virtuosas.
Además, desde el punto de vista de senryu, Yoshiwara era un lugar donde el sentimiento humano se disimulaba menos que en otras partes. Para el estudio de la psicología humana, ningún sitio podría ser mejor. Esto, claro está, no fomenta una visión muy enaltecedora de la naturaleza humana, pero hay que recordar que las personas no son tan diferentes en uno u otro lugar.

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Sendero
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La raíz de «A medianoche de Rony Vásquez Guevara» se halla en las múltiples
escenas que pueden surgir cuando el sol se oculta. Las historias se desarrollan en temas
que bien son parte de la ya consabida tradición de lo fantástico. Es decir, aquello que
sucede en la duermevela, cuando las sombras de nuestros miedos se desempolvan para
presentarse con más claridad ante nosotros. Fantasmas, hombres lobo y vampiros
conviven con los muertos vivientes, con sepultureros y con entes del más allá. Si bien
pueden ser lugares comunes, el autor acierta al respetar las atmósferas ya clásicas en las
que aparecen estos personajes: cementerios, estaciones de trenes o casas familiares.
Me detengo un instante para aclarar que, cuando digo que Vásquez Guevara atina
al colocar a los monstruos y a los fantasmas en el ambiente de lo nocturno es porque logra
un equilibrio entre estos personajes con los “vivos”, pues comparten los mismos lugares,
logrando así un contraste entre la vida y la muerte, estrategia narrativa que busca el
surgimiento de esa ansiada sorpresa para el lector.
Por su parte, la presencia de personajes vivos constituye la parte más intrigante,
ya que expone tanto a los típicos amantes imposibles, pero presentados en escenarios
extravagantes –como una estación espacial–, cuanto militares partícipes de golpes de
Estado y de rebeldes que estallan revoluciones. Llegado a este punto, es natural que surjan
preguntas como ¿solo a “medianoche” ocurren sucesos bélicos?, o, por otra parte, ¿solo
a “medianoche” se reencuentran los amantes? En realidad, no. Pero el efecto que se logra
al ubicar esas tramas en la oscuridad crea una atmósfera de misticismo en la tesitura de
los microrrelatos. Asimismo, se podría decir, como ya adelanté, que es el eje que une a
todos estos textos.
De esta suerte, contamos con brevísimos indicios narrativos que vislumbran
ataques aéreos; luego, el comienzo de una emancipación contra un incierto gobierno. Los
rebeldes se despiden de sus familiares antes de sucumbir en la batalla y se funden en un
abrazo.
Ante esta diversidad de argumentos y de tramas es difícil concebir otro tema que
no sea el fin del día, metáfora del comienzo de un nuevo ciclo, pueda unir estos textos de
corte casi realista con los de seres fantásticos. No obstante, al recordar la frase que Goya
inscribe en su grabado no. 43, en su serie Caprichos, la cual dice: “El sueño de la razón
produce monstruos”, queda claro que la violencia social es tan terrorífica, o quizá todavía
más, que cualquier otro monstruo, y que solo en la profunda oscuridad; en la penumbra
de la razón, pueden surgir desconcertantes acciones realizadas por el hombre contra sus
congéneres.
Sin intención de menoscabar el libro aquí expuesto, hemos de hacer, acaso, una
breve diatriba. Quizá, la manera yuxtapuesta de los textos podría ser un tanto alambicada;
sin embargo, sabemos que esta situación no será reparo para aquellos lectores ya
conocedores de este género literario.
Por ahora, es aventurado develar otros significados, más arriesgados, incluso, en
las minificciones del autor peruano, puesto que el lector es quien debe interpretar y
desentrañar el núcleo de estas historias que rozan la fantasía, la ciencia ficción y la
realidad. En todo caso, lo único que resta por manifestar, es la celebración de la aparición
de nuevas editoriales que apuesten por la minificción, como lo es El Taller en Blanco
Ediciones; así como el compromiso de los autores, en este caso de Rony Vásquez, por
continuar con esta empresa literaria.
ENTREVISTA CON GLORIA RAMIRES POR KARLA BARAJAS

«Alice Munro: Algo que quería contarte | El Imparcial» https://www.elimparcial.es/movil/noticia/226427/los-lunes-de-el-imparcial/alice-munro:-algo-que-queria-contarte.html

Sendero
P.-Me consta que has viajado a muchos de estos países, y que hassabido vivir la experiencia con plenitud. ¿Qué podrías decirme de estos periplos por los e spacios del es pañol?
R.-En efecto, a partir de entonces he viajado a Colombia, Puerto Rico, Cuba, Perú, Argentina, Chile… lo que tiene que ver mucho con mi gusto por esos aspectos de la lengua – antes de ser académico- y del mito. Enuna ocasión, viajando por el canal del Tortuguero, en Costa Rica – un viaje que me serviría de referencia para mi novela La orilla oscura- tuve una charla con una anciana en un bohío que fue para mí una auténtica revelación, una iluminación. Lo he contado en un artículo que me pidieron en cierto periódica con ocasión de alguna celebración hispanoamericana, y que titulé “La lengua de todas las melodías”. De repente me sorprendieron ciertas facetas de su lengua, porque siendo la mía tenía una riqueza léxica particular, mostraba palabras para mí castizas, y hasta arcaicas – me trataba de vos- junto a otros vocablos cuyo sentido tenía que adivinar – llamaba lagartos a los pequeños caimane s- igual que me atraía la música con que hacía resonar su discurso, los tonos diversos, el modo de pronunciar las erra, las cadencias del fraseo… Voy a leer algún párrafo de aquel artículo, aunque me extienda un poco, porque creo que define bien lo que quiero decir: Con los años he recorrido muchos lugares de Iberoamérica, del norte, del centro y del sur, he vuelto a tener largas y gustosas conversaciones con hablantes populares, he seguido leyendo la literatura, llena por lo común de vitalidad imaginativa y verbal, que se escribe en muchos de esos países, y me sigue asombrando, con el deleite de compartir lo más hondo de ese patrimonio, la variedad de registros melódicos y la riqueza de los vocabularios. Los hispanohablantes nunca seremos capaces de abarcar todas las músicas de nuestro idioma, ni todo el léxico que lo enriquece. La fragmentación comunitaria ha favorecido la existencia de muchos reductos regionales, y en ellos surgen espacios verbales donde la intimidad, la familiaridad, ofrecen nuevos registros de un, al parecer, infinito panorama de modulaciones lingüísticas. Es una fecunda historia de hibridaciones, que han ido haciendo nacer nuevos retoños sobre el tronco firme de unas estructuras compartidas por todos. Por eso me gusta referirme a las melodías y los frutos del nuestra lengua. Hoy ya nadie puede presumir de hablar eso que antes se llamaba el mejor español , porque el mejor español, ya convertido en polifónico, está disperso por el ancho mundo.

Sendero
Casi amanece.
Silente vuela el búho
en la pradera.
