Sendero

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«Sin embargo, con el tiempo comprendí que la alegría era un arma superior al odio, las sonrisas más útiles, más feroces que los gestos de rabia y desaliento.» Ilustración de Fernando Vicente – Painter & illustrator Almudena Grandes.
LAS TRES BODAS DE MANOLITA (Almudena Grandes) — Mi esencia
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Estas luciérnagas
con sus estelas de luz.
Cae la noche.

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La alborada fresca, rosa. Llega con silbidos y paz. Abrir los brazos y llenarte de briza. ¡Es tan saludable! Después de cinco intentos pude abrir la puerta del departamento. Las escaleras que me conducen a la recámara es una tarea imposible. Luego de tres caídas, me acomodo en la mecedora. Me dormi con la idea de que ser soltero tiene sus ventajas. Desperté cerca del mediodía con caldo caliente y una cerveza helada. Hay un recado: ya te preparé el baño, fui con mi madre, a mi regreso hablamos.


Vivimos en un mundo que necesita de certezas para poder avanzar, porque si se ignora totalmente lo que viene, es necesario buscar los indicadores que nos brinden la dirección correcta. La seguridad que solo da la certeza. Esto que pueden parecer simples palabras es lo que sucede desde siempre y de muy antiguo, el ser […]
LA INCERTIDUMBRE — manologo
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Esa tarde noche el carpintero se le olvidó tapar el recipiente mezclado de gomas, alcohol, thiner y tierra de colores que recogía del barro cercano a un cementerio. Pasada la medianoche, los clavos sin cabeza salieron y caminaron por la mesa de trabajo. Las tablas y la madera comprimida salieron aterrados a esconderse, algunos pedazos se suicidaron aventándose al vacío. La pesadilla terminó justo cuando el imán se despertó.

Cada amanecer sufro la pasión del arrebato de mi vida. Paseo por un rayo de sol con mi indiferente desnudo, en la cresta de una ola el sudor de mi pile queda, mientras suspiro al tiempo, y con las manos húmedas emborrono la luna… La entrada AMANECER se publicó primero en Pippo Bunorrotri.
AMANECER — Pippo Bunorrotri
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Tiemblan las hojas
y la luz en las criptas.
Un niño sueña…
que duerme con su madre
y le da de comer.

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La muñeca mira al gato, que se impulsa para cazar al ratón. ¡“Lo va a atrapar” !, el roedor se convierte en perro. ¡No lo puede creer! El can persigue al gato que sube por la cortina, ‘Esta, al desgarrarse, queda al alcance del perro. ¡“lo va a matar”! El felino le hace frente, como gato salvaje, y casi tiene por el cuello al perro, pero el can logra zafarse gracias al claxon del carro maravilla, que distrae al cazador. El gato lo sigue muy de cerca, y a punto de atraparlo, el perro salta al vacío. El gatuno irritado ladea la cabeza. Ve a la muñeca, se dirige hacia ella. Da un salto y poco antes de caer sobre su cara, desaparece, quedando un tierno y lindo gatito. Cuando está siendo cargada por su “mama” le dice que le contará el cuento de un cachorro y un pirata minino. La bambina tiembla, se infarta. La niña grita y llora, ¡Mamá!, ¡mamá!, la muñeca se murió, ¡ya no abre los ojos!

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¿Por qué te dejas Patito? Es que son muchos, suman más de diez. Al patito feo le daban cargada sus “hermanos” si con los patos o los gansos, así que era un ir y venir de un extremo a otro de la laguna. ¿Y tu mamá no te protege? ni la una, ni la otra, hacen como que no ven los picotazos que me dan. Convocaron a una competencia de nado para las aves infantes. Serían mil metros de nado libre, fue una lucha entre los patos y los gansos, pero salió triunfador el que nadie quería. Él levantó el trofeo y diez kilos de mosquitos deshidratados. A los clics de los fotógrafos, atrás de él se encontraban mamá pato y mamá ganso, levantándole cada una de ellas un ala.
![Cuento Infantil de "El Patito Feo" // [Completo & Con Imágenes]](https://www.cuentosinfantiles10.com/wp-content/uploads/2017/11/cuento-de-el-patito-feo.jpg)
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Las hojas del árbol cuchichean en la noche, el búho lo sabe, «nunca habla» » si canta, me espanta» » se ve más gordo» » y cómo no, se la pasa durmiendo». Voló a un árbol seco y deshojado y en silencio cenó ratón en su jugo.

(y fue tan cuerpo que fue puro espíritu). Es tan vasto el silencio de la noche en la montaña. Y tan despoblado. En vano uno intenta trabajar para no oírlo, pensar rápidamente para disimularlo. O inventar un programa, frágil punto que mal nos une al súbitamente improbable día de mañana. Cómo superar esa paz que […]
Silencio (por Clarice Lispector) — Pilu’s galaxy
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Cayó al pozo. Ocho días después se despertó. Los padres dejaron de sonreír cuando la niña preguntó ansiosa ¿Dónde está mamá Lucha?; nadie de las mujeres presentes se llamaba así.
