Un mes trabajando el cuento, a media res había sido la mejor manera de presentarlo. A las tres de la madrugada resolví acostarme. Por la mañana, fui a la oficina, la señora de la limpieza me dejó el cuarto impecable. Encontré una sola hoja, una frase: «aprovechen el viento, nos despoja del sopor, oxigenamos con aires de montaña el espíritu y una segunda ráfaga, que tal vez nunca llegue.
Era el tiempo de la “Olivetti” y la campana del camión de la basura se oía lejos de mi calle.
Concierto De año nuevo. La música Sonido del alma………… La música Alimento del espíritu……………. Concierto Para despedir Y para recibir…………… La música habla por nosotros Despide y recibe…………. Y nosotros Espectadores de la vida Oímos y soñamos. Joaquín Sarabia
Rehazte, reármate, la esperanza hay que dejarla como última opción. Sinarras: lee y escribe. Las ideas son pájaros, si no las tomas se van. Si llegan a deshoras, prende tu móvil y apunta. Todo lo anterior de nada sirve si te da un Covid grave o fatal, asi que deja los rumores en la basura y VACUNATE o revacunate. Feliz año nuevo y que la salud los atropelle.
Los diálogos en inglés se escriben entre comillas; en castellano, con la raya de diálogo. Esta no es un guion corto ni medio, sino una raya, que hay que insertar como un símbolo en Word . Es decir, la raya no es ni -, ni –, sino —.
Se usan comillas:
Cuando un personaje piensa.
Cuando se reproduce un diálogo del pasado, o hay un flashback al pasado (aunque, por lo general solo se usan comillas cuando se reproduce un único parlamento; en cuanto hay pregunta y respuesta, es más frecuente el uso de la raya de diálogo, no las comillas).
Se usa la raya:
En los diálogos.
Cuando se reproduce un diálogo del pasado, sobre todo cuando hay más de un parlamento.
5 casos a modo de ejemplo:
El uso de la raya es muy sencillo; puede resumirse en estos casos que cito aquí:
CASO A
Cuando el personaje dice algo, hay comentario de narrador, pero después no sigue hablando el mismo personaje.
—¿Te llevabas bien con tu madre? —le preguntó Felipe.
—Hola, he llegado hace media hora —dijo Felipe.
CASO B
Cuando el personaje dice algo, hay comentario de narrador, y después sí sigue hablando el mismo personaje.
—¿Te llevabas bien con tu madre? —le preguntó Felipe—. Yo con la mía no.
—¿Te llevabas bien con tu madre? —le preguntó Felipe, y añadió—: Yo con la mía no.
—Te llevabas bien con tu madre? —le preguntó Felipe. Su sonrisa lo dijo todo—. Yo con la mía sí.
—Yo no me llevaba bien con mi madre —dijo Felipe—, pero sí con mi padre.
CASO C
Cuando el personaje dice algo, hay comentario de narrador sin o con mayúscula inicial (con, cuando se trata de una oración independiente del diálogo), y después sigue hablando el mismo personaje.
—Yo no me llevaba bien con mi madre. —Mientras decía esto, se levantó de la silla y fue hacia la ventana —. La verdad es teníamos una relación difícil.
—Podríamos irnos a la India este verano. —Le enseñó el libro que tenía entre las manos y añadió—: Mira estas fotos.
—Yo no me llevaba bien con mi madre —contestó—. La verdad es que teníamos una relación difícil. —El viento soplaba con mucha fuerza, lo que empezó a traerle recuerdos de su infancia. Su gesto comenzó a cambiar. Al cabo de unos diez segundos, que al resto les parecieron una eternidad, con voz quebrada dijo—: Siempre lamento no haber profundizado más en la relación.
—Yo no me llevaba bien con mi madre —contestó—. La verdad es que teníamos una relación difícil. —El viento soplaba con mucha fuerza, lo que empezó a traerle recuerdos de su infancia. Su gesto comenzó a cambiar. Al cabo de unos diez segundos, que al resto les parecieron una eternidad, se oyó su voz nuevamente—. Siempre lamento no haber profundizado más en la relación.
CASO D
Cuando el personaje dice algo, hay comentario de narrador breve, después sigue hablando el mismo personaje, vuelve a haber comentario de narrador (pero con mayúscula esta vez) y después no sigue hablando el mismo personaje.
—Yo no me llevaba bien con mi madre —contestó—. La verdad es que teníamos una relación difícil. —El viento soplaba con mucha fuerza, lo que empezó a traerle recuerdos de su infancia. Su gesto comenzó a cambiar. Al cabo de unos diez segundos, que al resto les parecieron una eternidad, se marchó de la habitación.
CASO E
Cuando un personaje habla durante más de un párrafo seguido, en castellano se emplean las comillas de cierre (comillas de seguir). Es una manera de indicar que el personaje sigue hablando. Es decir:
—Yo no me llevaba bien con mi madre —contestó—. La verdad es que teníamos una relación difícil. Siempre lamento no haber profundizado más en la relación.
»
Esto no podría hacerse con una raya de diálogo, ya que, si escribimos una raya de diálogo en lugar de las comillas de cierre, estaríamos dando a entender que ese parlamento es de otro personaje, no del mismo.
Si me hubiesen preguntado a quien prefieres: a mamá o papá, contestaría que a mi papá. Qué él me hablase golpeado, cortante o que no me nombrara me dejaba muda de sentimiento. Un día previo en la escuela vi a Margot como dejaba caer un chicle en la bolsa del maestro. El mentor metió su mano para buscar sus llaves y… -Tu fuiste Margot. -Yo no fui maestro, pregúntele a Dané. Por la mañana, mi padre al ponerse el calcetín, se encontró con un horrible chicle que yo le había puesto. Sus ojos sobre los míos y yo esquivando su mirada. No tuvo que preguntar…Estas castigada, no compraré las galletas que te gustan. Esa noche iba en el auto con mi padre. Me distraía con el fulgor de las figuras que adornaban las calles de la ciudad. Aparcó el carro frente a la tienda de pasteles. La vitrina rebosante de panecillos.—¡Papá papá cómprame mis galletas! —Ya no recuerdas que estás castigada. — Le contestó con voz seca. Ella hizo un silencio.—Ahora vengo.—¡No me vas a llevar! Se fue sin contestarme.—No pude más y lloré. Silenciosas corrieron por las mejillas. lloré sin gritos con un dolor que se atoraba. Cuando un extraño tocó el parabrisas del carro. —¡Niña! niña… estás de suerte, mira que mi hija no quiere galletas de chocolate y me da tristeza tirarlas. Te las regalo. Y dejándomelas siguió su camino. Ella no se atrevió a decirle. Durante los años siguientes creí que la fortuna me había sonreído, por haber degustado las crujientes achocolatadas. Hoy es Navidad y recordé a mi padre con su sonrisa abierta y sintiendo su abrazo apretado. Ahora entiendo que el desconocido que me las obsequió era mi padre…-Danéee, Danéee… ya estás lista! Apúrate o llegaremos tarde para la cena de navidad.