HEMBRA DERROTADA — La poesía, eso decían

. Aún hay tantas y en cada rincón del mapa. . Fotografía : SR . HEMBRA DERROTADA .

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MIRANDO MÁS ALLÁ: un poco sobre la vida después de la muerte

Avatar de AlonaDeLarkNeurociencias divertidas

Mientras no estoy, pensé que podría ser muy interesante este texto para muchos de mis seguidores que vinieron a mi blog durante el año.

Me imagino que todos, sin excepción, los que hemos sido formados en la cultura occidental con la educación secundaria sin importar si somos creyentes, agnósticos o ateos, estaremos de acuerdo que el centro de nuestro funcionamiento psíquico se encuentra en el cerebro y tiene las bases biológicas. Incluso los creyentes. Si usted cree en la vida después de la muerte, la vida espiritual extracorporal, es su decisión y derecho indiscutible.

De lo que quiero hablar hoy es de los testimonios de las personas que han cruzado la línea entre la vida y la muerte, y regresaron para describir sus experiencias postmortem. Ya saben, el túnel, las voces que te dicen que tu tiempo no llegó, el deseo de quedarse, la sensación de la presencia de…

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La focalización de Eudardo Benavides

Una vuelta de tuerca sobre la focalización  A

Hasta el momento hemos trabajado con los narradores definiendo sus posiciones: como primera o tercera persona, como narrador testigo, protagonista o deuteroagonista… pero ahora vamos a insistir un poco sobre la focalización. Puesto que se trata de la manera en que se posiciona el narrador con respecto al personaje y al hecho narrado resulta indispensable manejar algunos conceptos para entender cómo funciona y qué posibilidades ofrece dicha posición en el relato. Digamos pues para empezar, que la focalización es el ángulo donde se emplaza el narrador para contar la historia. Viene a ser algo así como la «cámara subjetiva» que se coloca tan cerca de un personaje que parece que fuera él quien nos cuenta la historia. En atención a sus posibilidades, y según Gérard Genette, hay tres tipos de focalización: La primera es la focalización de grado cero, y ocurre cuando el narrador tiene amplia libertad para circular en el relato eligiendo su ángulo de visión: tan pronto salta de un personaje como se desplaza hacia otro y cuenta desde una y otra perspectiva. Resulta así completamente insubordinado respecto a sus personajes. Corresponde, como se puede colegir por lo dicho, al narrador omnisciente.
La focalización interna restringe su conocimiento a la mente del personaje o, en palabras de Genette, a la mente figural. Este narrador se ciñe a la observación de una menta figural exclusiva (focalización interna fija) o a la de algunos personajes (focalización interna variable). Un buen ejemplo de ello puede ser la novela «Mientras agonizo», de William Faulkner, de la cual también hablamos cuando nos referimos a los narradores. En ambos casos, la focalización condiciona el relato y lo que se cuenta en él, pues solo vemos el hecho narrativo desde una o unas posiciones limitadas. Finalmente tenemos una focalización externa, posición narrativa opuesta a la anterior por el hecho de que todo lo que se cuenta esta fuera de la mente figural, es decir, el focalizador observa y relata lo que ocurre en el espacio narrativo pero no puede acceder a la mente figural. Es una posición restringida respecto al personaje. Estas tres maneras de encarar el ángulo narrativo muchas veces dan saltos, se entrecruzan y mudan con velocidad, pero básicamente podemos concluir en que los relatos siempre eligen un ángulo desde donde se narra, y este no necesariamente coincide con la visión de los personajes.

Basho

Lluvia de flores
Un cuervo busca en vano
su nido

¡Cuánto movimiento!

¿Puedes verlo?

Centenares de flores caen del cerezo y un cuervo (que no encuentra su nido) revolotea a su alrededor.

Al nombrar dos hechos inconclusos (la lluvia que sigue cayendo y el cuervo que aún no ha encontrado el nido), Bashō nos obliga a imaginar una escena en movimiento.

Las palabras, estáticas en apariencia, crean movimiento en la imaginación siempre que nombran una situación que implica movimiento. Tan simple como eso.

No desaproveches este recurso, hará que la experiencia de lectura de tu historia sea mucho más intensa.

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hay-kus  Carles Roselló…https://creatividadparaescritores.com

El anciano RGG

Cerca de mi casa vivía un anciano. Solo una vez platiqué con él, un día antes de su muerte. Veía que la gente que entraba y salía de su choza de tarro y, alguien dijo que el señor estaba en agonía. Me sentí ofendido de que siendo vecino y dedicándome a la medicina no me hubiesen llamado. Así que me hice presente, sino como médico, al menos como vecino. La luz se filtraba por aberturas de la casa y caían en el catre donde el anciano reposaba semisentado. Se despedía de unos amigos. El olor de los enfermos graves es evidente, la muerte se huele y yo no olfateaba su presencia. Delgado, fibroso, recostado sobre una almohada, lo saludé a su usanza: tocando la punta de los dedos y diciendo suavemente “Tlenn” No sabía que decirle y él fue quien rompió ese silencio. Nunca antes lo había tratado. Me miró con limpieza y en claro castellano me dijo:

 

— Voy a morirme. Todo lo tengo previsto. Mis hijos ya saben que les va a tocar a cada quien. Me iré limpio del corazón y de la conciencia, ya vino el padre panchito y me confesé.

—No te vas a morir —, le decía.

Lo miraba sereno, su voz calmada más que precaria. ¿Cómo se va a morir? No veía signos atrevidos de enfermedad.

— Así está dispuesto. Ya sé en qué lugar quedaré. Escogí estar en lo alto de la loma para que pueda mirar hacia mi casa.

Y es que el cementerio estaba en cerro, desde allí, su casa era visible, como también la mía y esa era la única parte del paisaje que a mí me desagradaba.

—No te vas a morir, verás que mañana desayunamos juntos. Eso le dije y me despedí con respeto.

Nunca supe que sucedió. El anciano habló de la muerte como si fuese parte de la vida, como decir, mañana haré esto y lo otro. Cierto murió en la madrugada, claro de conciencia, fibroso como una raíz y está enterrado en la loma, viendo su casa.

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Los nombres propios y Basho

 

A pesar de la niebla

es bello 

 el monte Fuji

Basho*

Los nombres propios tienen una fuerza especial. Al leer el nombre del nombre del Monte Fuji, cualquier lector que lo conozca recordará inevitablemente su forma cónica y la nieve en la cima.
Esa forma y esa nieve están en el haiku, aunque Bashō no lo diga.
Cuanto más concreta es una palabra (y un nombre propio es el sumo de la concreción) más información contiene. No es lo mismo hablar de un edificio, que de una catedral, que de Notre-Dame.
Usa palabras concretas. Dirás mucho más con mucho menos.

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LOS VIEJOS VILLANCICOS

muy parecido a lo que viví

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Villancicos eran aquellos que sonaban cuando yo era chico (muy chico) y cerca al día de Navidad salían de discos de 78rpm, que un tocadiscos “Garrard” hacía sonar a través del parlante de una radio “Saba” a la que estaba conectado, instalados ambos en un mueblecito especial, con puertas que se mantenían cerradas, gracias a un imán.

Eran villancicos españoles que mi madre ponía al caer la noche y cerca estaba la mesa donde se armaba el nacimiento al que se le ponían velitas de colores (rosa, celeste, amarillo y blanco) en unos pequeños “pies” o soportes de madera que tenían forma de estrella y estaban pintados de dorado; además había floreritos de vidrio transparente, con jazmines, que perfumaban maravillosamente el ambiente.

El nacimiento lo formaban imágenes más o menos grandes de San José, la Virgen María, un burro y una vaca rodeando un montoncito de paja que estaba vacío…

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El suspenso por Eduardo Benavides

En contra de lo que se cree comúnmente, el suspense no sólo es un género literario derivado del Romanticismo, sino «un procedimiento narrativo basado en una diferencia informativa entre personaje y espectador, donde este último conoce datos fundamentales que desconoce el personaje», como señala Prosper Ribes en su estupendo libro «Elementos constitutivos del relato cinematográfico». Ello es perfectamente válido para una narración literaria. De hecho, el paso entre un acontecimiento y otro en el esquema narrativo de una ficción se formula generando en el lector esa urgencia por confirmar que lo que piensa que va a ocurrir ocurrirá, o bien desmintiendo tal convencimiento con un último giro argumental. Pongamos atención: mediante el suspense no se trata de sorprender al lector de manera manifiesta sino de sugerirle la posesión de un conocimiento del hecho narrativo que no está en manos del o de los personajes. El mejor ejemplo de esto es la Crónica de la muerte anunciada de García Márquez, que tomamos como muestra por ser también un libro conocido por todos o casi todos. No se trata aquí de saber si van a matar o no a Santiago Nassar, sino cuándo y cómo van a coincidir sus asesinos con él, pues desde el principio, desde el mismo título, sabemos que así va a ocurrir.

Ernesto de la peña

“Ebrio de sus poderes, en un primer intento de revisión demográfica, el arsénico se consumió a sí mismo y murió, espumoso y cárdeno, en la primavera de su única nostalgia”

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Siempre hay uno — El Blog de Arena

. Siempre hay uno. Siempre hay uno que es el que «da la nota»; el que «quiere hacerse notar»; el que «se cree diferente a los demás». Todos conocemos a uno de ellos. A veces es un amigo cercano, un familiar e, incluso, y si la fortuna tuvo la decencia de fijarse de esa manera […]

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Monterroso

Tomado de la revista de Tardesamarillas.com

Texto de la sutoria de Patrcia Nasello

El 21 de diciembre conmemoramos el 97º cumpleaños de AUGUSTO MONTERROSO (Tegucigalpa, República de Honduras)
Si, como afirma León Gieco, «todos (los cantantes) mencionamos a Pugliese», entonces yo me tomo la libertad de afirmar que todos los minificcionistas mencionamos a Monterroso. Por mi parte, confieso que cuando tomé contacto por vez primera con su obra La oveja negra, percibí, maravillada, que entraba la luz del sol y un aire fresco perfumado a eucaliptos a través de una ventana que yo nunca hasta ese momento había advertido.
La obra de la cual tomo las palabras que comparto es su novela fragmentaria Lo demás es silencio. Donde el escritor nos cuenta la biografía ficticia del Doctor Eduardo Torres.

 

Envío a Elena Poniatowska
Dios
Si Dios no existiera habría que inventarlo. Muy bien, ¿y si existiera?
El Heraldo, «Agnósticos de aldea»

 

Imaginación (2)
Lograr con la imaginación la apariencia de realidad y con la realidad la apariencia de imaginación.
El Heraldo, «Sobre Carlos Rincón»

 

Inteligencia (1)
Como casi todas las cosas, la inteligencia se democratiza en tal forma que ha dejado de ser privilegio de las clases pobres.
El Heraldo, «La hora de todos»

 

Justicia
Cuando la justicia y la razón estén de tu lado procura que pasen al lado de tu enemigo que entonces sí podrá perseguirte con razón y justicia, y seguramente perderá.
El Heraldo, «Catalina Sierra y la Historia»

 

La calumnia
No hay peor calumnia que la verdad, lo que no deja, como un vientecillo que crece, de ser calumnioso para la verdad.
El Heraldo, Homenaje a Rossini

 

Monterroro A. (1996) Cuentos, fábulas y Lo demás es silencio. Prólogo Domingo Ródenas de Moya, Posición 3882, 3966, 3967, 3973, 3974, 398, 3986, Barcelona, edición digital RBA Libros.

AUGUSTO MONTERROSO 1    MONTERROSO LIBRO

http://www.tardesamarillas.com/index.php?option=com_content&view=article&id=884%3Apatricia-nasello&catid=22%3Acolumnistas&Itemid=25&fbclid=IwAR1h3rxE0u_AR_Vv8NVkw5S_PBwf2S122hoY6LDBSJJnT26IuVOhI1slMeg