. Aún hay tantas y en cada rincón del mapa. . Fotografía : SR . HEMBRA DERROTADA .
a través de HEMBRA DERROTADA — La poesía, eso decían
El blog no tiene propósitos comerciales-Minificción-cuento-poesía japonesa- grandes escritores-epitafios
. Aún hay tantas y en cada rincón del mapa. . Fotografía : SR . HEMBRA DERROTADA .
a través de HEMBRA DERROTADA — La poesía, eso decían

Mientras no estoy, pensé que podría ser muy interesante este texto para muchos de mis seguidores que vinieron a mi blog durante el año.
Me imagino que todos, sin excepción, los que hemos sido formados en la cultura occidental con la educación secundaria sin importar si somos creyentes, agnósticos o ateos, estaremos de acuerdo que el centro de nuestro funcionamiento psíquico se encuentra en el cerebro y tiene las bases biológicas. Incluso los creyentes. Si usted cree en la vida después de la muerte, la vida espiritual extracorporal, es su decisión y derecho indiscutible.
De lo que quiero hablar hoy es de los testimonios de las personas que han cruzado la línea entre la vida y la muerte, y regresaron para describir sus experiencias postmortem. Ya saben, el túnel, las voces que te dicen que tu tiempo no llegó, el deseo de quedarse, la sensación de la presencia de…
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Una vuelta de tuerca sobre la focalización A

Lluvia de flores
Un cuervo busca en vano
su nido
¡Cuánto movimiento!
¿Puedes verlo?
Centenares de flores caen del cerezo y un cuervo (que no encuentra su nido) revolotea a su alrededor.
Al nombrar dos hechos inconclusos (la lluvia que sigue cayendo y el cuervo que aún no ha encontrado el nido), Bashō nos obliga a imaginar una escena en movimiento.
Las palabras, estáticas en apariencia, crean movimiento en la imaginación siempre que nombran una situación que implica movimiento. Tan simple como eso.
No desaproveches este recurso, hará que la experiencia de lectura de tu historia sea mucho más intensa.
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hay-kus Carles Roselló…https://creatividadparaescritores.com
Cerca de mi casa vivía un anciano. Solo una vez platiqué con él, un día antes de su muerte. Veía que la gente que entraba y salía de su choza de tarro y, alguien dijo que el señor estaba en agonía. Me sentí ofendido de que siendo vecino y dedicándome a la medicina no me hubiesen llamado. Así que me hice presente, sino como médico, al menos como vecino. La luz se filtraba por aberturas de la casa y caían en el catre donde el anciano reposaba semisentado. Se despedía de unos amigos. El olor de los enfermos graves es evidente, la muerte se huele y yo no olfateaba su presencia. Delgado, fibroso, recostado sobre una almohada, lo saludé a su usanza: tocando la punta de los dedos y diciendo suavemente “Tlenn” No sabía que decirle y él fue quien rompió ese silencio. Nunca antes lo había tratado. Me miró con limpieza y en claro castellano me dijo:
— Voy a morirme. Todo lo tengo previsto. Mis hijos ya saben que les va a tocar a cada quien. Me iré limpio del corazón y de la conciencia, ya vino el padre panchito y me confesé.
—No te vas a morir —, le decía.
Lo miraba sereno, su voz calmada más que precaria. ¿Cómo se va a morir? No veía signos atrevidos de enfermedad.
— Así está dispuesto. Ya sé en qué lugar quedaré. Escogí estar en lo alto de la loma para que pueda mirar hacia mi casa.
Y es que el cementerio estaba en cerro, desde allí, su casa era visible, como también la mía y esa era la única parte del paisaje que a mí me desagradaba.
—No te vas a morir, verás que mañana desayunamos juntos. Eso le dije y me despedí con respeto.
Nunca supe que sucedió. El anciano habló de la muerte como si fuese parte de la vida, como decir, mañana haré esto y lo otro. Cierto murió en la madrugada, claro de conciencia, fibroso como una raíz y está enterrado en la loma, viendo su casa.

A pesar de la niebla
es bello
el monte Fuji
Basho*
muy parecido a lo que viví

Villancicos eran aquellos que sonaban cuando yo era chico (muy chico) y cerca al día de Navidad salían de discos de 78rpm, que un tocadiscos “Garrard” hacía sonar a través del parlante de una radio “Saba” a la que estaba conectado, instalados ambos en un mueblecito especial, con puertas que se mantenían cerradas, gracias a un imán.
Eran villancicos españoles que mi madre ponía al caer la noche y cerca estaba la mesa donde se armaba el nacimiento al que se le ponían velitas de colores (rosa, celeste, amarillo y blanco) en unos pequeños “pies” o soportes de madera que tenían forma de estrella y estaban pintados de dorado; además había floreritos de vidrio transparente, con jazmines, que perfumaban maravillosamente el ambiente.
El nacimiento lo formaban imágenes más o menos grandes de San José, la Virgen María, un burro y una vaca rodeando un montoncito de paja que estaba vacío…
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. Siempre hay uno. Siempre hay uno que es el que «da la nota»; el que «quiere hacerse notar»; el que «se cree diferente a los demás». Todos conocemos a uno de ellos. A veces es un amigo cercano, un familiar e, incluso, y si la fortuna tuvo la decencia de fijarse de esa manera […]
a través de Siempre hay uno — El Blog de Arena
Tomado de la revista de Tardesamarillas.com
Texto de la sutoria de Patrcia Nasello
El 21 de diciembre conmemoramos el 97º cumpleaños de AUGUSTO MONTERROSO (Tegucigalpa, República de Honduras)
Si, como afirma León Gieco, «todos (los cantantes) mencionamos a Pugliese», entonces yo me tomo la libertad de afirmar que todos los minificcionistas mencionamos a Monterroso. Por mi parte, confieso que cuando tomé contacto por vez primera con su obra La oveja negra, percibí, maravillada, que entraba la luz del sol y un aire fresco perfumado a eucaliptos a través de una ventana que yo nunca hasta ese momento había advertido.
La obra de la cual tomo las palabras que comparto es su novela fragmentaria Lo demás es silencio. Donde el escritor nos cuenta la biografía ficticia del Doctor Eduardo Torres.
Envío a Elena Poniatowska
Dios
Si Dios no existiera habría que inventarlo. Muy bien, ¿y si existiera?
El Heraldo, «Agnósticos de aldea»
Imaginación (2)
Lograr con la imaginación la apariencia de realidad y con la realidad la apariencia de imaginación.
El Heraldo, «Sobre Carlos Rincón»
Inteligencia (1)
Como casi todas las cosas, la inteligencia se democratiza en tal forma que ha dejado de ser privilegio de las clases pobres.
El Heraldo, «La hora de todos»
Justicia
Cuando la justicia y la razón estén de tu lado procura que pasen al lado de tu enemigo que entonces sí podrá perseguirte con razón y justicia, y seguramente perderá.
El Heraldo, «Catalina Sierra y la Historia»
La calumnia
No hay peor calumnia que la verdad, lo que no deja, como un vientecillo que crece, de ser calumnioso para la verdad.
El Heraldo, Homenaje a Rossini
Monterroro A. (1996) Cuentos, fábulas y Lo demás es silencio. Prólogo Domingo Ródenas de Moya, Posición 3882, 3966, 3967, 3973, 3974, 398, 3986, Barcelona, edición digital RBA Libros.
