Si tu eres el narrador y el final de un cuento x o y no te gusta, dale tu propio final. Eso si reescríbelo con tu estilo y tu arte.- Recuerda la narración ora y tenla presente a la hora de escribir. Quien narra es que tiene consejos para el que escucha. bebete todo el acervo cultural , solo expresalo a tu estilo y con el minimo de palabras. Si se escribe con humor, ironia y sarcasni se tensa el arco de la escritura. Sapo y princesa I Si una princesa besa a un sapo y el sapo no se transforma en príncipe, no nos apresuremos a descartar al sapo. Los príncipes encantados son raros, pero tampoco abundan las auténticas princesas (Shua, 1992:87). La frase final es una daga. La minificción se nutre del imaginario colectivo, por eso campea por el mundo. Cenicienta I A las doce en punto pierde en la escalinata del palacio su zapatito de cristal. Pasa la noche en inquieta duermevela y retoma por la mañana sus fatigosos quehaceres mientras espera a los enviados reales. (Príncipe fetichista, espera vana.) (Shua, 1992:74) la frase entreparentesis alli esta la daga..
Rhonda Dahl Buchanan, lectora atenta y estudiosa de la obra de Shua, señala una afinidad natural entre la microficción y los antiguos géneros populares, ya que ambos intentan expresar la naturaleza de un mundo y sus habitantes con economía de expresión, ritmo interno y repeticiones dedicadas a deleitar a los oyentes. Por esto, no resulta una coincidencia que los mitos y las fábulas sean algunas de las fuentes principales que utilizan los escritores de microficción.
Hace algún tiempo, me propuse un reto, como creo que sucede con todos: Escribir cada día (siete días por semana) y publicar lo escrito en mi blog, dejando a los sufridos lectores, respirar el día domingo… Trato de hacerlo, dándome “vacaciones” cada cierto tiempo, para “recargar baterías”, pensar sin urgencias, escribir si me provoca, además […]
Que una mujer no tenga raíces (o finja no tenerlas) no es prueba suficiente, yo me fijaría en lo que come, en suforma de saludar (cierta flexibilidad en las reverencias), me acercaría para saber si le huelen a viento los suspiros, si tiene nudos como nidos en el pelo frondoso. Hábiles especies híbridas que pivotean entre dos reinos, estas supuestas mujeres se disfrazan, seducen, fingen amor, se reproducenal menor descuido. ( Botánica del caos)https://literalmagazine.com/los-universos-de-ana-maria-shua/
Confabulando los orígenes de mitologías heredadas a través de siglos y siglos, sin ninguna otra seguridad que la experiencia propia de las mismas, quedando finalmente adoptadas por las mayorías de seres míticos, una mitología más que se conjuga en éste momento en que solo se calcula la hora por estar cruzando la línea del tiempo, […]
Cuando ves pasar los acontecimientos de la vida de las personas puedes observarlos los aciertos y los errores que todos cometemos, unas veces por imprudencia, otras por “ganas de brillar”, otras por ignorancia… Cuando te asignan un puesto de trabajo que excede a tus capacidades o para el que no estás preparado…, todo hace aguas […]
A raíz de la entrada anterior, sobre el caso del profesor que fue despedido por exigir que sus alumnos estudiaran, encontré un artículo relacionado a ello que me causó mucha gracia. No voy a caer en la falacia de decir que, por estos ejemplos que dejaré a continuación, podemos ver cómo está la educación ni nada por el estilo. Lo mismo podría hacer buscando buenos ejemplos y pretendiendo probar que la educación nunca fue mejor. Ni una cosa ni la otra. Lo que sigue es solo una lista de veinte ejemplos de alumnos que no tienen ni idea de en qué mundo viven (que muchos sean estudiantes universitarios ya es un poco más preocupante; pero, a pesar de ello, ya dije que no voy a ir por allí). Mejor tomar esta lista con un poco de sentido del humor y listo; eso es todo por hoy (aclaración necesaria: los…
El proyecto comenzó a tomar forma en el año 2000. Un buen día en Madrid, Liliana Pedroza (Chihuahua, 1976) comentó en voz alta una idea que desde tiempo atrás traía en mente: realizar un catálogo de cuentistas mexicanas. Las cosas existen cuando se nombran y a partir de entonces se dedicó a trabajar en lo que hoy es la Historia secreta del cuento mexicano 1910-2017 (Universidad Autónoma de Nuevo León).
De 2003 a 2005, la investigadora recorrió 31 estados de la república para rastrear a aquellas cuentistas que durante el siglo XX y principios del XXI trazaron ruta. El objetivo de la investigación es mostrar el “lado B” de los trabajos de Luis Leal, Bibliografía del cuento mexicano (1958); de Emmanuel Carballo y su Bibliografía del cuento mexicano del siglo XX (1988); y el Panorama crítico-bibliográfico del cuento mexicano (1950-1995) (1997), de Russell M. Cluff. “Quería hacer un catálogo historiográfico con nombres y títulos de mexicanas que han publicado cuento. Quise empatar las publicaciones de mujeres con el canon de Luis Leal, pero no calzaban. Imagínate, en su libro menciona a doce escritoras, cuando en realidad había ochenta”, explica en entrevista.
Pedroza descubrió que la evolución literaria femenina está apegada a los movimientos sociales no nada más a nivel general, como la Revolución, sino también a luchas sociales propias como el derecho al voto, la planificación familiar o el aborto. Sin ser una minoría, “las mujeres somos tratadas como tal”, precisa. Un problema más era el centralismo. Ni en los catálogos ni en las antologías de la primera mitad del siglo XX eran nombradas. Los estudios y las críticas se basaban en las publicaciones que llegaban a la capital. La cartografía de Liliana Pedroza recorre 108 años y reúne 512 autoras, 856 libros y 312 antologías. Además, revisa el desarrollo de 19 políticas culturales vinculadas a su tema.
Publicar a contracorriente
En 1910, año en que inicia el recuento, las mujeres rompieron varias cadenas. Abandonaron los diarios y las crónicas personales para atreverse a publicar. “Solían hacerlo con pseudónimo para no afectar su vida personal y poder labrar una trayectoria profesional”. María Elvira Bermúdez firmaba con el pseudónimo ‘Raúl Weil’; Asunción Izquierdo de Albiñana, como ‘Pablo María Fonsalba’; ella, desde el anonimato, ganó un concurso de El Universal Gráfico. Dado que estaba casada con un político prefirió mantener un perfil bajo y no fue a recibir el premio. “Un caso particular es el Dolores Bolio, quien publica su primer libro de cuentos bajo el nombre de ‘Luis Avellaneda’. En el prólogo incluyó un diálogo imaginario donde revela su verdadero nombre. Usó el nombre masculino como anzuelo para atrapar al lector”, precisa la investigadora.
Un primer repunte en el número de escritoras se dio a mediados del siglo XX. A nivel nacional, la mujer representaba el 50.7% de la población, mientras que dentro de la UNAM ocupaba la cuarta parte de la matrícula. Reflejo de ello es la fundación de revistas con participación exclusivamente femenina como Rueca, a finales de los cuarenta, creada por Emma Saro y Carmen Toscano, y El Rehilete, a cargo de Beatriz Espejo y con la participación de Rosario Castellanos. “Probablemente es el primer boom literario femenino. Actualmente se menosprecia a aquellos esfuerzos, pero sin duda representaron un punto de quiebre”.
Más allá de la moda
Desde hace al menos treinta a años, las mujeres ocupan la tercera parte de la literatura nacional. No obstante, todavía enfrentan problemas para ganarse un lugar. “Socialmente encontramos trabas y tenemos la misión de demostrar que podemos ser mejores que los hombres. Siempre estamos en el punto de mira. Todavía encuentras antologías donde de dieciséis autores convocados, solo uno es mujer, y eso para cumplir con la cuota de género. Hay una imposición tácita que nos pide nuestro mejor trabajo”.
El recorrido cronológico de Historia secreta del cuento mexicano 1910-2017 registra un nuevo repunte de la literatura femenina a partir de los años ochenta. “Es una consecuencia de los movimientos feministas. Cada vez más mujeres acceden a niveles educativos altos y figuran más en la espera pública”. Pero para hablar de un auténtico boom es preciso llegar a la década de los noventa. “Ahí es cuando la producción y publicación no solo explota, también se mantiene en buen nivel. Entonces, por ejemplo, hay un grupo de autoras lesbianas que denuncian cómo son invisibilizadas por ser mujeres, lesbianas y en algunos casos, indígenas”.
En lo que va del siglo XXI, la novedad son las búsquedas temáticas y estilísticas de las escritoras. “Primero, la mujer trató de hablar de su función social, después habló de su papel en la historia y en la literatura. A partir de las autoras nacidas en los sesenta se plantean búsquedas que permean a hombres y mujeres, es decir, se habla de temas que incumben a ambos sexos. En medio de esta línea del tiempo, un momento interesante en términos de modernidad lo encuentro durante los cincuenta y sesenta, donde leemos una gran variedad y exploración de gente como Margo Glantz, Rosario Castellanos, Beatriz Espejo o María Elvira Bermúdez, escritora de cuento policiaco poco leída”.
Crítica patriarcal
Actualmente Liliana Pedroza prepara una colección cuento escrito por mujeres para la editorial regiomontana Atrasalante. “Queremos mostrar la evolución del cuento mexicano a partir de la participación femenina”. Añade que hay bastantes escritoras poco leídas u olvidadas. “Del periodo revolucionario solemos hablar de Nellie Campobello, recientemente rescatada por su tragedia personal. No es la única, hay más. Coronelas que dan testimonio de una participación femenina muy activa. Cuando se habla de esta época no se toma en cuenta a estas voces. Son mujeres con un perfil fuerte, aguerridas, con estrategias de guerra. Mujeres que a caballo luchan, matan y mueren. Nos estamos perdiendo de una visión importante de nuestra historia”.
Dolores Bolio, Laura Méndez de Cuenca, María Enriqueta Camarillo, Emma Dolujanoff Asunción Izquierdo de Albiñana, María Luisa Vera, Carmen Báez, María Elvira Bermúdez, Rosario Sanmiguel, Virginia Hernández, Elvira Aguilar, Patricia Laurent Kullick, Maritza Buendía, Sylvia Aguilar Zéleny, Magali Velasco Vargas, Vivian Abenshushan, Liliana Blum, Edith Villavicencio y Aniela Rodríguez, son algunos de los secretos mejor guardados dentro de la literatura mexicana, enlista Liliana Pedroza.
La razón de su olvido u omisión obedece a que la crítica literaria es esencialmente machista. “¿Por qué las mujeres no estamos representadas en las políticas culturales a pesar de que conformamos la tercera parte de la literatura mexicana? ¿Por qué no estamos en las mesas, los jurados o en las antologías? La razón está en una visión patriarcal. Yo misma me tuve que descolonizar en ese aspecto. Al principio de la investigación me daba flojera leer a una mujer hablando de la cocina, la menstruación o la maternidad. Pensaba que la literatura era otra cosa. Nos enseñaron que tenía que ver con las grandes proezas de los generales o las pequeñas batallas individuales. El ámbito doméstico no era literario. A partir de la lectura de estas autoras pude descolonizar mi mirada”.
Concluye que algunas de las vacas sagradas de la crítica, como Christopher Domínguez Michael, son eminentemente machistas. “Él lo es, aunque diga que creció entre feministas. Su Diccionario crítico de la literatura mexicana (1955-2005) ofrece una visión parcial y personal nada más. Por mi parte quise darles visibilidad a las escritoras de cuento más a allá de si son buenas o malas; ya será labor de lectores atentos y críticos serios investigarlas. La reivindicación se irá dando poco a poco, pero para ello hay que tratar de incidir en el lector”.
Atropellan desconocidos y se desbordan sin recelo.
La cintura no es estrecha,pero la curva de sus caderases como para entrar en la vida y no salir sobria.
Su monte de venus…un inmenso clavel negro.
Yo quisiera leer los pechos de Magaly y encontrar a Dios entre sus piernas.
Qué diera yo por saber qué hago aquí sobre este raído sofá masturbándome,
con un amante me pega –y que amo.
En la calle es lo mismo.
Me duelen los hombres que me dicen alguna palabra creyendo que es obscena ,
son como pájaros heridos que se estrellanen una ventana sin cristal.
Soy mujer fuera de época.
Justo cuando deseaba ser locamente amada por un estibador,
o revolcarme con un asesino sobre un costal de papas,
decido guardar mi sexo, mis pechos, mis cabellos,
en un cuarto a medialuna,
y salir con la pura alma a corretear gorriones.
Nació en El Higo, Veracruz, el 7 de marzo de 1955. Poeta. Fue coordinadora de los talleres de literatura del CREA. Colaboradora de El Nacional, Gilgamesh, La Gaceta del FCE, La Jornada, Nexos, Punto de Partida, Sábado, y Siempre!. Becaria del INBA/FONAPAS, en poesía, 1982. Miembro del SNCA desde 1994. Premio de Poesía Paula de Allende UAQ 1987 por El tiempo tiene miedo. Premio Nacional de Poesía Jaime Sabines 1988 por el libro Por el camino del mar, camino de piedra. Premio de Poesía Alfonso Reyes 1991. Premio Nacional de Obra de Teatro para Niños 1991 por Alex y los monstruos de la lomita. Premio Nacional de Poesía Carlos Pellicer para Obra Publicada 1997 por Alta montaña. OBRA PUBLICADA: Poesía: Duelo de espadas, Punto de Partida, 1984; FCE, Letras Mexicanas, 1987. || Poemas al desconocido/poemas a la desconocida, Penélope, Libros del Salmón, 1984; Verdehalago/CONACULTA, La Centena, 2002. || Será esto el mar (colectivo), UNAM, Punto de Partida, 1984. || Apuntes de abril, UV, Ficción, 1986. || El tiempo tiene miedo, UAQ/Gob. del Edo. de Querétaro, 1989. || La rebelión de los solitarios, El Nacional, 1990. || La rebelión de los solitarios y El sueño de Valquiria, Gob. del Edo. de Veracruz, Escritores Veracruzanos, Los Voladores, 1991; CONACULTA/ICA, Los Cincuenta, 1994. || Cazador, UNAM, El Ala del Tigre, 1993. || Vuelo de sombras, Cal y Arena, 1994. || Alta montaña, Montever, Veracruz, 1997. || Los caballos del mar, IVEC, Atarazanas, 2000. || Luna trashumante, UANL, 2006.
Silvia TomasaEl higo Veracruz México. Premio nacional
—No llore Mi Señora. Porque, aunque el fuego haya atentado contra la dulzura de su faz y los profanos se burlen sarcásticos de esta desdicha; recuerde, que su merced no está sola. Pues más que para Dios, usted era para mí el crisol de los colores; siendo por siempre bella y eterna en mi memoria, donde yo os seguiré amando.
“El asustador”
Luis Miguel Blanco Arias – Cuba
_Buuuh!
_Tonto, también estoy muerta.
Rieron.
El gen
Rubén García García – México
En su hábitat sintió la presencia de otro ser similar. Aprovechando una contracción y comprobada esa existencia, puso el cordón alrededor de su cuello. Luego de la cesárea sólo uno de los dos lloró.
La literata III
Biyú Suárez – Bolivia
Pensó que acostarse con su mentor mejoraría su literatura.
Guerra fría
Lester F. Ballester – Cuba
Los yankees siguen pensando que en Cuba ya no hay misiles. Se lo creyeron cuando se firmaron los tratados y se hicieron las declaraciones. Aunque creo que los yankees no son muy inteligentes. Yo no sé mucho de eso, pero por frente a mi casa a cada tanto pasan un convoy con un cartelito que alerta: Radioactivo.
Tregua
Manuela Vicente Fernández – España
Hoy, cansada de hacer mutis, me he asomado por entre las trincheras con un folio en blanco por escribir. Mañana revisaré el arma, soltaré las palabras, limpiaré el cañón.
Mi México es inagotable, lo cual es una virtud que agradece este ser inquieto que siempre está tratando de conocer algo nuevo o de encontrar algo que despierte a ese hermoso gusanito de la curiosidad. A lo largo de estos años, en los que he podido recorrer cierta parte de este enorme país (nueva ventaja: siempre me quedará algo nuevo por recorrer), he visto que cada zona muestra con orgullo sus tradiciones culturales; las cuales incluyen la gastronomía, las danzas, los ritos, la vestimenta. Sobre este último punto hoy quiero compartirles uno de esos hallazgos de los que hablé al principio. Uno de esos simples detalles que cambian todo lo que uno verá a continuación.
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Acabo de encontrar un artículo que, entre otras cosas, me ha enseñado que aquello que yo veía sólo como una mera forma decorativa, tiene, además, un profundo sentido simbólico. Una síntesis…