Tu voz que platica del viento, de los fantasmas. Cuando te asomas me alcanza tu voz instructora, donde las frases que corriges, las transformas. Tienes luz en tus ojos y las cucarachas del lenguaje corren en desbandada. Me prometes tu sonrisa y bajo tu mirada, atento pongo mi parco entendimiento para comprender las declinaciones que susurras.
Escucho tu voz de mujer sosiego, mujer oído que con tu saber penetras. Cuando me hablas y pronuncias mi nombre, mi oído se hincha y baila. Serás por siempre la guía.
Archivo de categoría: GENERAL
El mal humano. — PALABRAS DE JAVIER SANCHEZ

Cada día, cada día que pasa, se está perdiendo la bondad, la amabilidad, la empatía, entre guerras y negocios, entre humillaciones y el egoísmos más exacerbado. Y una sonrisa tenebrosa planea por este mundo, y la gente la confunde con la alegría. El ser humano, se está convirtiendo sólo en ser, la humanidad la está […]
El mal humano. — PALABRAS DE JAVIER SANCHEZ
De la revista «Inmediaciones» mi agraecimiento por incorporar un micro de mi autoría
Sendero
Huida
Juan Martínez Reyes – Perú
Pedaleó sin rumbo tratando de huir de la avalancha. Detrás de sí una inmensa ola blanca lo seguía. Cuando se detuvo, se encontraba en otro mundo
Doble caldo
Rubén García García – México
Asistí a mi propio velorio y escondido entre las coronas de flores veía a mis deudos; curiosamente mi esposa no estaba entre ellos. Recorrí los pasillos de la vetusta casa y de los muros salieron unas manos que me ahorcaron; desesperado intenté zafarme tratando de romper el abrazo; mis dedos rodearon sus nudillos y reconocí la protuberancia del anillo; el que le regalé, una noche antes de que la sepultara con su amante.
Virus subversivo
Biyú Suárez –Bolivia
¡Y me trató como a una bacteria! Contaba sus penas el virus enamorado.
Día libre
Manuela Vicente Fernández – España
Doña Asunción quiere ir siempre con el mismo taxista. Guarda su número en la cartera, junto al carnet de identidad y la cartilla del seguro. Muchas veces lo llama con la excusa de ir al médico, y él le pregunta a qué hora tiene que estar en el centro de salud. A la hora que puedas, hijo –contesta ella–. Ya sabes, tengo el día entero para mí.
La cena
Armando Alanís – México
Después de cenar, mamá caníbal anunció a sus pequeños hijos que se habían quedado sin padre.
Alebrijes
Lester F. Ballester – Cuba
La noche se ha vuelto fúnebre y temerosa. Bajo un recuerdo de siglos dispersos, camino por la jungla sabiéndome perdido, desando los senderos, sintiendo la hierba en mis pies descalzos. Entre la espesura del tiempo, veo a un jaguar colorido, una iguana con alas y un gallo sin cresta que me llevan a un prado con cielo, a un amanecer con Luna. Mi nave está deshecha. Me he vuelto un astronauta perdido, un marciano a la fuerza.
Inmediaciones es una revista digital cuyo objetivo es brindar información fidedigna, actual y verificada a partir de notas de prensa, artículos, reportajes, crónicas, ensayos e investigaciones; apoyar la democracia a partir de la difusión de artículos de análisis y opinión, y fomentar la cultura, brindando espacio a la literatura, poesía, reseñas, libros y otras expresiones literarias.

Inteligentes, creativas y mujeres nos hablan de la microficción
El narrador y el punto de vista
Sendero
Encontré una liga que habla del tema, aunque está dirigido a los cineastas, al fin de cuentas habla de historias.

Gloria Ramírez Fermín México, escritora y estudiosa del minirelato. Comentarios a un libro de Rony Vázquez, Perú. Entrevista a ella por Karla Barajas sobre el proceso creativo.
La raíz de «A medianoche de Rony Vásquez Guevara» se halla en las múltiples
escenas que pueden surgir cuando el sol se oculta. Las historias se desarrollan en temas
que bien son parte de la ya consabida tradición de lo fantástico. Es decir, aquello que
sucede en la duermevela, cuando las sombras de nuestros miedos se desempolvan para
presentarse con más claridad ante nosotros. Fantasmas, hombres lobo y vampiros
conviven con los muertos vivientes, con sepultureros y con entes del más allá. Si bien
pueden ser lugares comunes, el autor acierta al respetar las atmósferas ya clásicas en las
que aparecen estos personajes: cementerios, estaciones de trenes o casas familiares.
Me detengo un instante para aclarar que, cuando digo que Vásquez Guevara atina
al colocar a los monstruos y a los fantasmas en el ambiente de lo nocturno es porque logra
un equilibrio entre estos personajes con los “vivos”, pues comparten los mismos lugares,
logrando así un contraste entre la vida y la muerte, estrategia narrativa que busca el
surgimiento de esa ansiada sorpresa para el lector.
Por su parte, la presencia de personajes vivos constituye la parte más intrigante,
ya que expone tanto a los típicos amantes imposibles, pero presentados en escenarios
extravagantes –como una estación espacial–, cuanto militares partícipes de golpes de
Estado y de rebeldes que estallan revoluciones. Llegado a este punto, es natural que surjan
preguntas como ¿solo a “medianoche” ocurren sucesos bélicos?, o, por otra parte, ¿solo
a “medianoche” se reencuentran los amantes? En realidad, no. Pero el efecto que se logra
al ubicar esas tramas en la oscuridad crea una atmósfera de misticismo en la tesitura de
los microrrelatos. Asimismo, se podría decir, como ya adelanté, que es el eje que une a
todos estos textos.
De esta suerte, contamos con brevísimos indicios narrativos que vislumbran
ataques aéreos; luego, el comienzo de una emancipación contra un incierto gobierno. Los
rebeldes se despiden de sus familiares antes de sucumbir en la batalla y se funden en un
abrazo.
Ante esta diversidad de argumentos y de tramas es difícil concebir otro tema que
no sea el fin del día, metáfora del comienzo de un nuevo ciclo, pueda unir estos textos de
corte casi realista con los de seres fantásticos. No obstante, al recordar la frase que Goya
inscribe en su grabado no. 43, en su serie Caprichos, la cual dice: “El sueño de la razón
produce monstruos”, queda claro que la violencia social es tan terrorífica, o quizá todavía
más, que cualquier otro monstruo, y que solo en la profunda oscuridad; en la penumbra
de la razón, pueden surgir desconcertantes acciones realizadas por el hombre contra sus
congéneres.
Sin intención de menoscabar el libro aquí expuesto, hemos de hacer, acaso, una
breve diatriba. Quizá, la manera yuxtapuesta de los textos podría ser un tanto alambicada;
sin embargo, sabemos que esta situación no será reparo para aquellos lectores ya
conocedores de este género literario.
Por ahora, es aventurado develar otros significados, más arriesgados, incluso, en
las minificciones del autor peruano, puesto que el lector es quien debe interpretar y
desentrañar el núcleo de estas historias que rozan la fantasía, la ciencia ficción y la
realidad. En todo caso, lo único que resta por manifestar, es la celebración de la aparición
de nuevas editoriales que apuesten por la minificción, como lo es El Taller en Blanco
Ediciones; así como el compromiso de los autores, en este caso de Rony Vásquez, por
continuar con esta empresa literaria.
ENTREVISTA CON GLORIA RAMIRES POR KARLA BARAJAS

Poesía japonesa
la flor irrumpe
en el desfiladero,
retando al mar.
Ildiko Nasr
Argentina
Desde que se mudaron, ha dejado de escuchar sus pasos y nadie desordena los libros de la biblioteca. No se encienden luces extrañas a medianoche.
Él cree que los fantasmas no eran suyos, sino de la otra casa.

Estudios y cuentos de Clarice Lispector
| La más grande novelista de la literatura brasileña, Clarice Lispector, murió de cáncer el día 9 de diciembre de 1977. Era una mujer enigmática, solitaria, y escribía como una diosa. La mirada El tema obsesivo de Clarice Lispector es la mirada, la propia mirada. Importa mucho menos qué es lo que se mira, que la manera de mirar. Literatura de la percepción, podría ser el subtítulo de toda su obra. Desde su interioridad, observa la interioridad ajena de una manea implacable. Clarice Lispector escribe como mira, es decir, sin adornos. Un ejemplo de esto es un relato suyo muy difícil de clasificar: Seco estudio de caballos. Justamente, el adjetivo es el que mejor define la obra de Clarice y su estilo: seco. Pero esta sequedad, como en Cavafis, es una virtud; a través de esa renuncia a los fastos de la imagen, su obra llega a una profundidad sobrecogedora. Clarice Lispector escribe como ve y como piensa. Sigue el hilo de su inconsciente y el de la asociación libre. Esto explica, además, algunas de esas inserciones curiosas de sus relatos, y que ella coloca con la Habilidad del inconsciente: si esta idea apareció en su cabeza, por algo será. De ahí también sus numerosas intervenciones, nos recuerda a Velázquez que se pinta pintando a las «Meninas». Clarice mirándose escribir, se escribe a sí misma. Interviene para corregir, interviene para confesarse, interviene para hablar con los personajes, como si las historias y ella, quien las mira y las escribe, no pudieran separarse, desprenderse. Quizá sólo una mujer puede estar tan pegada a sí misma, a su mirada, al cuerpo de su texto, como para que esta unión umbilical sea in destructible. Se la ha comparado, desde luego, con Virginia Woolf, pero la literatura de Clarice termina por provocar una sutil y profunda incomodidad. El trazo del agua La literatura de Clarice Lispector me recuerda las pinturas de Remedios Varo. Pero el paisaje mental de Lispector es húmedo, sus palabras son pegajosas, un balbuceo, intenta decir lo que no se puede decir, escribe desde ese lugar de nosotros en el que estamos a solas con la propia respiración. Sus frases cortas, sincopadas, tensas, pueden romperse con el ruido del teléfono o de una puerta que se azota.El paisaje de su pensamiento es de agua. Tiene la textura del limo con raíces que se enredan y te jalan al fondo. El fondo es blando y resbaloso, oscuro como un corazón latiendo, como el deseo, como el miedo. Está hecho de ese lenguaje —que ella seguramente nutrió durante años y años con lo que amó, con todo aquello de la vida que nunca más se recupera, y que ocurre una sola vez—. Seferis escribió en su diario que en esencia el poeta tiene un solo tema, —su cuerpo—. La vida que nutre a ese cuerpo. Entre la niebla No es fácil leer a Clarice Lispector, es como esos días inexplicablemente hermosos en que no dan ganas de hacer nada, más que dejarse vivir por ellos. Dije antes, que el paisaje de su pensamiento es de agua, pero en esas aguas hay un enorme silencio y pasan muchas cosas. Tiene la fuerza de los salmones que recorren distancias enormes en contra de la corriente, para regresar al lugar del principio, aparearse y morir. Tiene la belleza casi salvaje de un volcán en erupción, o la de una leona que amamanta a sus cachorros. Es como esas mujeres que todavía se mueren de amor, como los pasadizos secretos llenos de jeroglíficos de las tumbas de los faraones, como la primera mañana del primer día de primavera, como las canciones de Chico Buarque y Luis Gonzaga, cantadas por María Bethania, es el calor al mediodía en el pueblo de María Macabea, es la pena honda, es como las noches, como el perfume rojo de las rosas, como el insomnio, como bajar entre la niebla por las cumbres de Acultzingo. Al otro lado del viento Un texto en realidad es un tejido. Viene de textus, participio pasivo de texto: tejer, coser, unir, enlazar. La literatura de Clarice Lispector es un tejido espeso, es una tela mojada que pesa una enormidad y no cubre sino más bien desnuda. El tejido es minucioso como la tela que tejen las arañas, se parece a la piel verde del agua de los cenotes, al verde de la lluvia, a la infinita paciencia de las bordadoras y puede también cansar como los monólogos silenciosos e interminables con nosotros mismos, como las obsesiones, como la rutina. Atravesar esos textos, dejarse atravesar por ellos, recorrerlos, hundirse en ellos, quedar a solas entre esas palabras, profundamente, en lo más solo de uno mismo… estoy tratando de decir algo de lo que sentí y vi al sumergirme en la lectura de Clarice Lispector. Sus palabras saben más. Gloria Gervitz http://www.materialdelectura.unam.mx/index.php/cuento-contemporaneo/13-cuento-contemporaneo-cat/208-090-clarice-lispector?start=1 |

Una probadita de «Rosa mexicano» de Paola Tena
Sendero
https://latintadelsilencio.com/portfolio/rosa-mexicano/#dearflip-df_4345/1/

Pediatra, escritora e ilustradora. Ha publicado en antologías y revistas dedicadas a la microficción. Imparte talleres de escritura creativa y elaboración de fanzines. Ha publicado Las pequeñas cosas (Ediciones La Palma, 2017), MiniBestiario y Cuentos Incómodos (Cartonera Alebrije, 2019, 2020), y Cordón Colorado (Ediciones Sherezade, 2020).
El minicuento en colombia
El hay ku para apreciar a Matsuo Basho
Tomado del muro de Gonzálo Marquina en Fb
Para apreciar mejor el Shōfū Haiku (蕉風), es decir, el estilo poético desarrollado por Matsuo Bashō en sus composiciones, debemos de entender que su génesis se encuentra en una aspiración superior a la meramente literaria. Bashō concibió al Haiku como un camino de ascesis espiritual o lo que algunos autores contemporáneos llaman Dō (道): una senda, una vía, una manera, un medio, un verdadero camino de vida.Esa palabra lo define todo: Dō, término esencial que podemos rastrear en distintas artes japonesas como, por ejemplo, la exigente y hermosa disciplina de la caligrafía: Shodō (書道) o el «camino de la escritura». El calígrafo frota la barra de tinta contra una bandejita de piedra que contiene agua (elemento cargado de espiritualidad en múltiples culturas) de manera él mismo «fabrica» su propia tinta, la cual se transforma en múltiples formas esparcidas gracias al contacto entre el pincel y la fina superficie de un papel inmaculado. Quiere decir que para los japoneses como Bashō, independientemente de su tiempo, un arte como la caligrafía no se basa únicamente en escribir con pulcritud cada uno de los caracteres, sino que existe algo que va mucho más allá de lo meramente tangible y que, como hemos visto, resulta casi un ritual. Pero hay un aspecto fundamental que no puede pasarse por alto: durante el desarrollo de su actividad, el calígrafo no pretende escribir bellamente, no basa su concentración en la finalidad del trabajo sino que busca encontrarse, reflejarse, expresarse a sí mismo mediante cada trazo. Y esto mismo ocurre con el Kyūdō o «camino de la arquería», el Chadō o «camino de la ceremonia del té» o el Karatedō, el «camino del Karate o de la mano vacía». En todas estas estas disciplinas hallaremos una enorme carga espiritual contenida que empuja al desarrollo de una técnica o un estilo y que basa toda su armonía en el proceso y muy por encima del acabado o el fin, es decir, en el recorrido y no en la meta, en el camino: en el Dō. Así pues, ni el arquero, ni el hacedor de té, ni el karateca buscan realmente acertar en el blanco, preparar una taza de té con un sabor determinado o asestar un golpe preciso, sino que trascienden su propio ámbito y empalman con un punto íntimo en donde se encuentran con su propia naturaleza como seres humanos. Y esto mismo ocurre en el Haiku.Por eso, para apreciar la profundidad del estilo cultivado por Bashō es imprescindible la noción de Haikudō (俳句): el «camino del haiku». Solo así, podremos paladear mejor haikus tan enigmáticos pero hermosos como:.初雪や水仙の葉のたわむまで
Liviana nieve
primera: apenas doblalas
hojas del narciso.
(Trad. Fernando Rodríguez-Izquierdo).枯枝にからすのとまりたるや秋の暮
Se posan los cuervos
sobre una rama seca.
Tarde de otoño.(Trad. Gonzalo Marquina).古池 蛙飛びこむ水の音
Un viejo estanque:
salta una rana,
ruido del agua.
(Trad. O. Paz & E. Hayashiya).Con su estilo Bashō nos exhorta no solo al deleite estético producido por el poema, sino desarrollar una actitud de especial concentración en donde las energías del espíritu y del cuerpo se sumergen en el mundo y sus cosas continuamente. Es una invitación, pues, a recorrer con calma el camino del haiku.

Diccionario de palabras japones.español
Tomado del muro Fb
Visítanos en: http://haikukigo.com/
https://www.facebook.com/groups/379704162095492/permalink/4305322746200261/
Poesía japonesa Rubén García García
Sendero
Diosa de ébano,
tus cántaros oscuros,
lucen de oro.


