La metalepsis

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En el lenguaje existen muchas figuras retóricas de significación que nos permiten expresar las ideas de distintas formas en la comunicación oral y escrita. En la comunicación habitual, muchas veces se usan frases para expresar ideas distintas a las que se dicen. Por ejemplo, cuando alguien pregunta «¿tienes la hora?», lo que en realidad quieren saber es, qué hora tienes, no si usas o no reloj. Este tipo de figura muy usada en la comunicación urbana es conocida como metalepsis y es un recurso semántico que se aplica más a la lengua oral que a la escritura.  

La metalepsis es una figura retórica de significación, variante de la metonimia, que permite expresar una acción mediante un cambio semántico por el cual una idea se elige con el nombre de otra, sirviéndose de alguna relación semántica existente entre las dos. Existe en la literatura la metalepsis narrativa o metaficción, en la cual, el o los personajes de la narración rompen la barrera de su mundo y se conectan con el mundo real del narrador o al contrario, en la cual, el narrador externo puede insertarse en el mundo ficticio de la narración. La metalepsis narrativa también se ha utilizado muchas en historias de películas y series de televisión.

En el campo de la literatura existe la metalepsis narrativa, la cual se da cuando uno o varios personajes de una historia sale de su mundo narrado hacia el mundo del narrador o viceversa, pasando del mundo narrado al mundo real.

Muchos escritores reconocidos como Woody Allen, Julio Cortázar, Jorge Luis Borges, Jostein Gaarder, entre otros, han hecho uso de la metalepsis en sus obras escritas.

También se puede observar este recurso narrativo en películas de comedia, acción o fantasía del cine moderno y en algunas series de televisión.

La historia de muchas figuras retóricas no tiene un origen definido o registrado por los historiadores del lenguaje. Este es el caso de la metalepsis, sin embargo, si la estudiamos desde el punto de vista narrativo, es a partir de la aparición de la novela vanguardista, surrealista y postmodernista que se pueden reportar históricamente obras en las que se hace presente este recurso literario. Gerard Genette fue el primero en utilizar este término en el año 1972 en su obra Figures III.

En la novela vanguardista latinoamericana, se pueden identificar muchos escritores conocidos como Julio Cortázar, Jorge Luis Borges que han hecho uso de este recurso narrativo en sus obras. Woody Allen de Estados Unidos, también lo ha utilizado en algunos de sus cuentos.

La metalepsis narrativa en el siglo XX también se ha manifestado en el cine con películas cómicas y dramáticas, donde vemos a los personajes principales hablando con el público o entrando en otros mundos de fantasía.

Un ejemplo muy conocido de la metalepsis narrativa se puede observar en el film titulado “La historia sin fin” donde el protagonista de la historia al leer un libro, entra en ese mundo de fantasía y rompe con la pared que separa su realidad de la historia mágica que está leyendo.

A continuación presentaremos varios ejemplos de metalepsis.

Ejemplo 1

“¿Puedes cerrar la puerta?”

Esta frase interrogativa no es para saber si uno puede o no cerrar una puerta. Ésta quiere decir en realidad “cierra la puerta”. Es por eso que esta frase es una metalepsis.

Ejemplo 2

“Recuerda el juramento que me hiciste”.

Esta frase no busca que una persona recuerde algo sino que cumpla lo que dijo. Es por esta razón que en este caso de una metalepsis.

Ejemplo 3

“No estás viendo la luz del semáforo en rojo”.

Esta frase es usada frecuentemente como ironía para llamar la atención a la gente que se pasa la luz roja. Lo que realmente quiere decir esta frase es: “Debes detenerte si la luz está roja”.

Ejemplo 4

“¿Tienes la hora?”

Esta frase en realidad es utilizada para pedir la hora.

Ejemplo 5 (Metalepsis narrativa)

Novela “El mundo de Sofía” de Jostein Gaarder

Esta novela escrita por Jostein Gaarder presenta una historia entre una joven llamada Sofía y un filósofo que la conecta con el escritor de la historia y que la hace entender que es un personaje de una novela y no un ser de la vida real.

Ejemplo 6 (Metalepsis narrativa)

Cuento “El episodio Kugelmass” de Woody Allen.

En esta historia un profesor de literatura se introduce en el mundo de la novela de Madame Bovary para conquistar a Emma Bovary.

Ejemplo 7

Cuento “Continuidad de los parques” de Julio Cortázar.

En este cuento corto de Cortázar se mezclan dos historias; la de dos amantes que van a matar al marido de la mujer y la del lector real de esta primera historia que resulta ser el hombre al cual quieren asesinar los amantes. Escrito por Valentina Sancler.

Toamdo de Euston96.com

El silencio del café | Confabulario | Suplemento cultural

«El silencio del café | Confabulario | Suplemento cultural» https://confabulario.eluniversal.com.mx/el-silencio-del-cafe/

Los crucigramas del escritor Gustave Flaubert en cartas a Louise Colet

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¡Cómo me fastidia mi Bovary! Sin embargo, empiezo a apañarme un poco con ella. ¡Nunca en mi vida he escrito algo más difícil que lo que hago ahora, diálogos triviales! Esta escena en la posada a lo mejor me lleva tres meses, no lo sé. A veces me entran ganas de llorar, hasta tal punto siento mi impotencia. Pero antes reventaré sobre esta escena antes que escamotearla. He de situar a la vez en la misma escena a cinco o seis personajes (que hablan), a otros varios (de los que se habla), el lugar donde están, toda la región, haciendo descripciones físicas de personas y objetos, y mostrar en medio de todo eso a un señor y una señora que empiezan (por coincidencias de gustos) a prendarse un poco uno del otro. ¡Y aún si tuviera espacio! Pero todo eso ha de ser rápido sin resultar seco, y desarrollado sin ser prolijo, guardándome a la vez para más adelante otros detalles que serían más llamativos ahí (p.226). […]

La curiosa relación entre la microbiota intestinal, la soledad y la sabiduría

«La curiosa relación entre la microbiota intestinal, la soledad y la sabiduría» https://theconversation-com.cdn.ampproject.org/v/s/theconversation.com/amp/la-curiosa-relacion-entre-la-microbiota-intestinal-la-soledad-y-la-sabiduria-161757?amp_gsa=1&amp_js_v=a6&usqp=mq331AQIKAGwASCAAgM%3D#amp_tf=De%20%251%24s&aoh=16311640745054&csi=0&referrer=https%3A%2F%2Fwww.google.com&ampshare=https%3A%2F%2Ftheconversation.com%2Fla-curiosa-relacion-entre-la-microbiota-intestinal-la-soledad-y-la-sabiduria-161757

Nana Rodríguez Romero es escritora y docente universitaria. . Es de Tunja. Reconocida a nivel internacional. Colombiana

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Torres del silencio II

Tras el derrumbe, una polvareda de silencio se levantó sobre la gran ciudad.

….Las piernas de arcilla del gigante quedaron al descubierto. Los muertos en sus torres de eternidad aún no saben quién envió los pájaros de fuego que apagaron su luz antes del mediodía.

De Efecto Mariposa, Tunja, 2004.

Paraíso americano

Américo Vespucio creía que la tierra de Indias era la sede del muy conocido paraíso terrenal, pero tres cosas le sembraron la duda:

….Hasta ese momento, Eva no le había ofrecido la fruta y eso que andaba por ahí desnuda y provocativa; la serpiente era tan monstruosa que fue capaz de comerse al padre Adán, y la gran riqueza de la fauna le hizo pensar que todos esos animales no podrían haber cabido en el arca de Noé.

De El sabor del tiempo, Tunja, 2000.

Concepto de Identidad e Infinito

A Manuel Suárez

Al filo de la madrugada, rodeado de tratados de astronomía, física cuántica y topología, con las manos sobre la frente, asombrado ante la curvatura e infinitud del espacio, de los millones de soles y de galaxias que pueblan el universo; los agujeros negros, la antimateria, el tiempo, levantó los brazos, aterrorizado, y gritó a su compañera:

….—¡Eloísa, Eloísa, no somos nada!¡No somos nada!

….Ella, entre dormida y despierta, le contestó:

….—¡Claro, si usted siempre me ha negado!

….Y volteó la espalda para continuar durmiendo.

De La casa ciega y otras ficciones, Bogotá, 2000.

Ajedrez

A Raúl Brasca

Se dice que el juego del ajedrez originariamente era una técnica de adivinación que interpretaba el resultado de la batalla entre las fuerzas eternas del ying y del yang.

….Más tarde en Praga, con la humedad de un sótano como testigo, un hombre de ojos tristes vislumbró el ajedrez como un castillo habitado por reyes, damas, caballos y alfiles invisibles, custodiados por peones sonámbulos y torres que no duermen. Mientras en Buenos Aires, con fervor, un hombre de ojos que miran al infinito poetizó que Dios mueve al jugador y éste a la pieza… ahora, yo, solitaria en el silencio de una ciudad sumergida, sobre mi cuadrícula de luces y de sombras, veo cómo el caballo traza una ele, movido por mi mano, y relincha como una señal de la escritura de Dios, deseoso de que algún día esta secreta partida pueda finalizar en tablas.

De El sabor del tiempo, Tunja, 2000.

Universos

A Jaime Rodríguez Romero

Todos los sábados se reúnen en la galería para pintar y entretejer palabras que dan sentido a los otros días de la semana.

….Aníbal es minucioso, dedica más de un año a cada pieza, son miniaturas con universos dentro de ellas, usa lupa y silencio para corroborar la perfección de sus pequeñas obras.

….Ismael no ha aprendido bien la técnica, es enamoradizo, va y viene. Si entra cualquier mujer a la galería o la ve pasar por la ventana que da a la calle, de inmediato, abandona el cuadro y va tras ella. Esteban, el crítico, no deja pasar el más mínimo defecto en los lienzos, las paletas, las espátulas o los pinceles, nunca se entromete en las ideas. La anciana sólo dibuja bodegones, miles de ellos, no le interesa la venta de sus obras.

….Ah, pero Asdrúbal es veloz, pinta dos cuadros en un mes, formatos grandes llenos de ideas y rupturas, su punto de partida es el negro, nunca el blanco; además, toca piano y chelo, hace fotografía y escultura y, como si fuera poco, es el encargado de la risa.

….Esta galería nunca abre sus puertas, no hace exposiciones, jamás hace subastas, esta galería es una miniatura que no termina de pintar el ensimismado Aníbal.

De El astrolabio, Tunja, 2018.

Nana Rodríguez Romero (Tunja, Boyacá, Colombia). Escritora de poesía y narrativa. Sus minificciones han sido publicadas en varias antologías de diversos países. Becaria del Ministerio de Cultura en el Programa Residencias Artísticas en el exterior. Premio Nacional de poesía Ciro Mendía, 2008. Algunos de sus libros publicados son: «La casa ciega y otras ficciones», «El sabor del tiempo», «Juanantonio», «El astrolabio», «Vendimias del desierto», «La piel de los teclados», «Efecto de mariposa», entre otros. Docente investigadora de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia.

La ludo lingüística

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jueves, 28 de marzo de 2019

CURIOSIDADES DE LAS LETRAS

La ludolingüίstica es un término que se refiere al uso lúdico de la lengua, a los juegos de palabras y a las curiosidades de las letras. la ludolingüística se ocupa de los juegos de lenguaje  con fines lúdicos y estéticos, y el estudio de las peculiaridades formales de una lengua. Fue Raymond Queneau quien en 1960 acuñó el término de Taller de Literatura Potencial que pasaría a ser llamado más tarde, simplemente, literatura lúdica o ludolingüística. En esta disciplina se reúnen todas aquellas actividades que vinculan ocio y lenguaje.
Entre los mecanismos más comunes de estudio ludlingüístico se encuentran se encuentran: los anagramas, los lipogramas, el palίndromo, el pangrama   y los univocalismos.Los anagramas se realizan con la transposición de las letras de una palabra (Un ejemplo clásico es amor, roma, mora, ramo. Los lipogramas son textos que excluyen una letra del alfabeto: en la novela Los tres hermanos, de Francisco de Navarrete y Ribera, quien excluye la letra a. El palíndromo es la palabra o frase que se lee igual de izquierda a derecha: anilina.. El pangrama se hace con oraciones que contienen todas las letras del alfabeto. Las palabras panvocálicas o pentavocálicas contienen todas las vocales, si es posible una vez cada una. Un ejemplo clásico de pangrama en español es la palabra murciélago.
Los univocalismos o monovocalismos emplean solo una vocal. El cuento Amar hasta fracasar, recogido por Rubén Darío (Félix Rubén García Sarmiento), constituye un ejemplo de univocalismo con la letra aLa Habana aclamaba a Ana, la dama más agarbada, más afamada. Amaba a Ana Blas, galán asaz cabal, tal amaba Chactas a Atala.Ya pasaban largas albas para Ana, para Blas; más nada alcanzaban. Casar trataban, más hallaban avaras a las hadas, para dar grata andanza a tal plan […]; publicado en el Mundial Magazine de París en 1913).
Otros mecanismos que pueden emplearse son los trabalenguas compuestos por oraciones o textos breves,  creados para que su pronunciación en voz alta sea difícil de decir, con frecuencia son utilizados bien como un género jocoso de la literatura oral o bien como ejercicio para desarrollar una dicción ágil:
Cuando cuentes cuentos
Cuenta cuantos cuentos cuentas
Porque si no cuentas cuantos cuentos cuentas 
Nunca sabrás cuantos cuentos cuentas
La ludolingüística, puede facilitar el desarrollo de la expresión oral y de la comprensión lectora. Es un recurso eficaz en el desarrollo de las capacidades sociales y comunicativas, según se expone en el artículo La ludolingüίstica y uso colaborativo de las TIC, publicado en la Revista Nebrija. 

Los beneficios de la ludolingüística > Poemas del Alma

La Sentencia de Wu- Che’ng-En Tomado de una antología de Borges y Bioy

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Aquella noche, en la hora de la rata, el emperador soñó que había salido de su palacio
y que en la oscuridad caminaba por el jardín, bajo los árboles en flor. Algo se
arrodilló a sus pies y le pidió amparo. El emperador accedió; el suplicante dijo que
era un dragón y que los astros le habían revelado que al día siguiente, antes de la
caída de la noche, Wei Cheng, ministro del emperador, le cortaría la cabeza. En el
sueño, el emperador juró protegerlo.

Al despertarse, el emperador preguntó por Wei Cheng. Le dijeron que no estaba en el
palacio; el emperdaor lo mandó buscar y lo tuvo atareado el día entero, para que no
matara al dragón, y hacia el atardecer le propuso que jugaran al ajedrez. La partida
era larga, el ministro estaba cansado y se quedó dormido.
Un estruendo conmovió la tierra. Poco después irrumpieron dos capitanes que traían
una inmensa cabeza de dragón empapada en sangre. La arrojaron a los pies del
emperador y gritaron:

Cayó del cielo.
Wei Cheng, que había despertado, lo miró con perplejidad y observó:
-Que raro, yo soñé que mataba a un dragón así.
Wu Ch’eng-en (c. 1505-c. 1580).

Los Dragones Chinos y sus tipos en la mitología china 🐉

Un modelo para el estudio del cuento de Lauro Zavala

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Haz clic para acceder a casa_del_tiempo_num90-91_26_31.pdf

La ciencia ficción que recomiendo leer para gente que se quedó en Asimov y Arthur C. Clarke

«La ciencia ficción que recomiendo leer para gente que se quedó en Asimov y Arthur C. Clarke» https://www-xataka-com.cdn.ampproject.org/v/s/www.xataka.com/literatura-comics-y-juegos/ciencia-ficcion-que-recomiendo-leer-para-gente-que-se-quedo-asimov-arthur-c-clarke/amp?amp_gsa=1&amp_js_v=a6&usqp=mq331AQIKAGwASCAAgM%3D#amp_tf=De%20%251%24s&aoh=16307306780664&csi=0&referrer=https%3A%2F%2Fwww.google.com&ampshare=https%3A%2F%2Fwww.xataka.com%2Fliteratura-comics-y-juegos%2Fciencia-ficcion-que-recomiendo-leer-para-gente-que-se-quedo-asimov-arthur-c-clarke

Aventura en la sierra por Ricardo Benet cineasta

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Técnicas narrativas: No me vengan con cuentos de Néstor Belda

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Las técnicas narrativas tienen detractores y defensores.

Por un lado, están los escritores defensores que consideran que las técnicas narrativas son el paradigma de buena literatura. Por el otro, los escritores detractores opinan que las técnicas narrativas ahogan o dificultan ese impulso íntimo, genuino e irrefrenable de expresarse a través de las palabras.  Esto es normal, siempre ha existido gente a favor y en contra de casi todo. El problema de estas posiciones encontradas es el conocimiento, ya sea por falta de comprensión, por ignorancia parcial o absoluta o, simplemente, por conveniencia.

De cualquier modo, negar los beneficios del conocimiento y, muy importante, de la comprensión de las técnicas narrativas es tan dañino como considerarlas el elixir de escritura literaria. Puede parecer paradójico que yo, que me gano la vida, entre otros servicios, impartiendo cursos de escritura creativa, no las ponga en un altar. Pero poco a poco me iré explicando e intentaré dejar claro que de paradójico no tiene nada, que para mí las técnicas narrativas no son ni la esencia ni el lastre de la escritura. A ver si soy capaz de hacerme entender.

Hace unos días, exactamente el 5 de julio, leí Por qué el consejo más «sagrado» a la hora de escribir está totalmente equivocado, un artículo de Isaac Belmar en el cual asienta ciertos perjuicios de la técnica de «mostrar, no explicar/decir» en la evolución de los escritores noveles. Le dejé un comentario del cual voy a rescatar un fragmento:

«… las técnicas narrativas no son el paradigma de la buena escritura, el dominio de ellas no te pondrá de cara al Nobel. Son solo herramientas, como la gramática (incluida la puntuación), que usarás según tu intuición, conocimiento y experiencia, y con el paso de los años, según tu estilo. No son reglas, y quien las explique como tales, no se ha enterado de nada.»

Como dice Valentina Truneanu en Reflexiones sobre Escribir bien, de Isaac Belmar, el blog de Isaac es polémico, por las razones que con tanto acierto explica Valentina. Pero son sesudamente polémicos, aunque Isaac mismo diga que la primera regla básica de su sitio [su blog] es que no se le haga ni caso. En resumen, se puede coincidir o no con sus artículos, como me suele ocurrir, aunque más de lo primero que de lo segundo. Además, compartimos la pasión por Hemingway. No obstante, su mayor virtud, al menos desde mi perspectiva, no es lo que dice, sino la reflexión a la que te invita, si eres capaz de detenerte y analizar lo que has leído.

A lo que íbamos. En ese artículo habla de lo dañino que puede ser el «consejo» de «mostrar, no explicar» para el escritor principiante. Para dar fundamento práctico a su argumentación, explica la problemática de «mostrar» las emociones a través del lenguaje corporal y cómo afectaría al ritmo de la historia tirarse una página describiendo cada gesto para que, por ejemplo, la tristeza surja del texto sin necesidad de escribir «está triste», como aseguraba Chéjov. Totalmente de acuerdo.

He escrito «consejo» en negritas y entrecomillado porque, partiendo de que «mostrar, no explicar» no es un consejo, sino una de las tantas técnicas narrativas, supongo que lo que Isaac considera «totalmente equivocado» es el hecho concreto de liar a un escritor en ciernes aconsejándole que, en lugar de decir, muestre. No lo dice explícitamente, asumo que solo es mi interpretación subtextual, secundada por la lectura de otros artículos suyos.

Dicho esto, estoy convencido de que el problema no está en que el escritor se encuentre con la técnica de «mostrar, no explicar» cuando está escribiendo sus primeras letras, ni siquiera en el consejo de aplicarla, sino en la comprensión de la técnica, y en esto influye la forma de entrar en contacto con ella. La red está plagada de consejos de escritor que son verdaderos edificios con cimientos de barro, titulares «pilla visitas» que poco aportan al camino de aprendizaje que requiere un escritor. He leído novelas de profesores de escritura que me han hecho preguntarme qué mierda explicarán a sus alumnos respecto a la técnica narrativa de «mostrar, no explicar» o del desarrollo de los diálogos o si se han enterado de qué es eso que se llama «ritmo». Y si el escritor en ciernes bebe de estas fuentes pensando que son el elixir de la buena escritura y el éxito, mal asunto para sus ilusiones.La red está plagada de consejos de #escritor que son edificios con cimientos de barro.CLIC PARA TUITEAR

Pero, reflexionemos. ¿Se puede ser escritor sin conocer las técnicas narrativas? Definitivamente, sí. ¿Se puede escribir una novela sin mostrar, solo explicando? Definitivamente, sí, aunque sería dificilísimo. Incluso, también se puede escribir sin haber leído jamás un libro. ¿Qué lo impide? Para escribir solo hace falta lápiz, papel y estar alfabetizado. Peeeero, si tienes nociones básicas de gramática, escribirás mejor. Si tienes un bagaje de lectura, escribirás mejor aún. Si tienes riqueza de vocabulario y comprensión léxica, mejor que mejor. Si, además, escribes todos los días, tu escritura mejorará todavía más.¿Se puede ser #escritor sin conocer las #tecnicasnarrativas o sin haber leído jamás un libro?CLIC PARA TUITEAR

Planteado esto, debo decir jamás he leído una buena novela que no use técnicas narrativas, en especial la de «mostrar no explicar». Ninguna obra maestra de la Literatura Universal carece de esta técnica. Es más, el día que lea una novela que no muestre y solo esté dicha/explicada, y me parezca una obra excelente, ese día cierro mi chiringuito definitivamente y me planto en Cibeles o en la Gran Vía de Madrid disfrazado de troglodita y con un altavoz para que se escuche cómo me cago de la risa de Aristóteles y su Retórica, de Chéjov y sus recomendaciones, de David Lodge y El arte de la ficción, Patricia Highsmith —la que dijo: «El talento sin técnica, en fin.»—, de mí mismo y de todos los grandes de la Literatura Universal y los blogueros que la proclaman. Igual hasta me compro un bisturí, unas pinzas y unas gasas y me dedico a la neurocirugía, que me parece apasionante y rentable.

Pero ¿cómo se llega al conocimiento de las técnicas narrativas?

No soy un pibe. Tengo cincuenta y cinco años, escribo desde los catorce. En aquellos años, y en la ciudad en la que yo vivía, se aprendía a escribir leyendo y escribiendo. Si eras espabilado, cuando leías una novela o un cuento que te tocaba alguna fibra íntima, hacías un trabajo de minería sobre el texto para averiguar el secreto de hacerte saltar un par de lagrimones u odiar a un personaje sin que dijera «está triste» o «es un traidor hijo de puta». Picabas y picabas hasta encontrar la piedra preciosa y comprender por qué brilla. En aquellos años, al menos en mi entorno, no existían cursos de escritura. Así que, si tenías suerte, como la tuve yo, te cogía de la mano un escritor veterano y te transmitía su experiencia, que era casi como hacer un curso. Por ambos caminos, el del tutor experimentado y  el del minero literario, empezabas, muy lentamente, a entender los mecanismos de un relato, muchos de los cuales ahora tienen nombre: Técnicas Narrativas.

Técnicas narrativas

Escribir bien es el fruto de la conjunción de muchos factores, entre los cuales el conocimiento y la comprensión de las técnicas narrativas es uno más. Solo son herramientas que ayudan a contar historias bien contadas, ni más ni menos importantes que la riqueza del vocabulario, las nociones básicas de gramática, la lectura y la perseverancia en la escritura.

Por ejemplo, ¿sabes cuántos conocimientos intervienen en un recurso tan habitual como el flash back? Pues, para introducir una analepsis, antes tienes que haber utilizado algunas de estas técnicas y recursos lingüísticos: in media res o in extrema res, elipsis e, incluso, un resumen o sumario; variación de las conjugaciones verbales para dar profundidad y diferenciar los planos temporales; fraseología adecuada para introducir el viaje al pasado y el retorno al presente sin que el lector se pierda; coherencia para que la información elidida que se rescata con flash back no haga que el lector sienta que lo has engañado; y todo eso envuelto en el paquete de la naturalidad. En resumen, en el mismo equipo juegan técnicas narrativas, conocimientos lingüísticos y experiencia.

Del mismo modo, las técnicas narrativas no son manuales de procedimientos que te garantizarán calidad y premios literarios. Qué va. Ojalá fuera así. Si como profesor de escritura pudiera garantizar eso, me lloverían los billetes de quinientos. La verdad es ineludible: Si no haces de la lectura y la escritura un hábito, si no te preocupas por tu riqueza de vocabulario, las técnicas narrativas te resultarán tan efectivas como un parachoques en un Airbus 320.

Las técnicas narrativas tampoco están incluidas en la normativa legal de ningún país o en los estatutos de la comunidad de los escritores más maravillosos e incomparables del mundo. Todo lo contrario, son herramientas adaptativas, de uso optativo e, incluso, estratégico. ¿Estratégico? Sí, claro, estratégico. Cuando decides utilizar el in media res  o eliges determinado tipo de narrador, lo que estás haciendo es establecer una estrategia para tu relato.

La evolución de las técnicas narrativas está indisolublemente vinculada a la evolución de la psicología, en especial al modo con que las personas nos relacionamos con el mundo y percibimos la realidad. No le demos más vuelta, cuando un lector abre un libro, su propósito es la vivencia emocional y su línea roja es la verosimilitud. Pero el problema es que la vida es multidimensional y la escritura y la lectura son lineales. Las técnicas narrativas son los recursos de que disponemos los escritores para «adaptar» lo mejor posible la linealidad del plano lingüístico y así salvar algunos de los muebles que se lleva el desfase que hay entre la riqueza de estímulos de la realidad y la imposibilidad narrativa de reproducir esos estímulos. Un ejemplo de esto lo plantea el mismo Isaac Belmar al referirse a eso de que tirarse una página describiendo detalladamente el lenguaje corporal para «mostrar» el estado emocional de un personaje produce el efecto contrario al buscado. Lo que dice Isaac es inapelable, i-na-pe-la-ble, porque eso que se describe en una página, en la vida real es un pestañeo. Pero, ¿la causa de ese error narrativo que destruye el ritmo y la emoción que se quiere transmitir es realmente que el consejo «más sagrado» está totalmente equivocado, o solo se trata de un fallo en la comprensión de la técnica y, por tanto, su aplicación genera un desastre narrativo? ¿O es, acaso, que la ignorancia de la técnica de «mostrar, no explicar» va a evitar que escribamos ese coñazo de página?Cuando un lector abre un libro, su propósito es la vivencia emocional y su línea roja es la verosimilitudCLIC PARA TUITEAR

Pero, volvamos a una de las preguntas centrales. ¿Se puede ser escritor sin conocer las técnicas narrativas? Por supuesto que sí. De hecho, yo, Néstor Belda, profesor de escritura creativa, afirmo y confirmo bajo juramento que leyendo y escribiendo, borrando y reescribiendo se puede llegar a ser un gran escritor. Hay una lista de grandes escritores que lo demuestran. Pero ¡cuidado!, que también hay otra lista, igual de extensa: la de grandes escritores que tomaron cursos de escritura.

Técnicas Narrativas. No me vengan con cuentos

Entonces, ¿cuál es la diferencia, aparte de que para hacer un curso hay que invertir dinero? El tiempo invertido. Si vas por tu cuenta, para aprender a hacer huevos fritos echarás a perder muchas docenas. Si alguien te enseña a hacerlos, también te cargarás algunos huevos, pero mucho menos.

Que no me vengan con cuentos. Ningún curso te hará escritor, como los quieren vender por ahí. Un buen curso de escritura, un curso honesto, solo te dará herramientas para picar y picar y picar y…

Escritor te harás solito. Escribiendo, leyendo, borrando y reescribiendo.

Olvidaremos todas las canciones ©by mabm — TEJIENDO LAS PALABRAS

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