Sendero
La casa está sola, se siente sola. Solo silencio. El enorme mango duerme. El sopor de la tarde, asfixia. Hago llevadero el instante con largos tragos de cerveza y con las ráfagas del ventilador, que gime al rotar.
La estridencia de un rock metálico llega en oleadas de la casa del vecino.
Tiene tres días que no estás. Te llevaste el ruido de los trastes, la tonadilla de la estación que escuchabas, el taconeo de tus pasos en la duela, el aroma de hierbas de tus trenzas. Hay un vacío enorme…
Muy temprano se fue mi esposa a una comunidad lejana. Antes de irse me dijo «Dame suerte para que consiga otra muchacha que nos ayude»


Esas muchachas caseras, son indispensables en el equilibrio casero. Saludos Rubén
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Siempre ha sido así, En la época Romana eran las y los esclavos, en la medieval, reecordarás el derecho de pernada, entre los cacicazgos, la servidumbre, El problema es cuando el sujeto se enamora. como paso con el exgobernador de California, Gracias por venir.
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