Sendero
Todos los días llegaba Narciso a mirarse en las aguas del río. Tal vez, no tenía con quien jugar, y platicaba con su niño interior. O, padecía de alguna inconformidad. Yo lo amé, desde que lo vi, se veía tan desprotegido, que siempre lo arropaba con mi sombra. Aquella tarde gris, enloquecido por su destino, en que el rio corría con pereza se hundió para nunca volver. Desde entonces no he parado de llorar.


El sauce llorón. Es mi árbol celta. Abrazos querido amigo
Me gustaLe gusta a 1 persona
Gracias por comentar, buen día amiga. Abrazo.
Me gustaLe gusta a 1 persona