Lunares de calor de Rubén García García

Sendero

Hay pelotas de neblina rodando de cerro en cerro. En el imaginario meteorológico presumen que el sol se pondrá bravo después de la media mañana y atormentará a la flor de la limonaria. Los perros se echarán debajo de los carros y el silencio con la siesta dormitarán en la hamaca. Cuando el bochorno cruce la pierna, fume su puro y trastabillando agarre camino; los grillos saldrán del sopor y brincarán para cualquier parte, tan felices y despreocupados que más de alguno cantará en la bodega de un sapo.

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