Sendero
Miro a través de la ventana, la perra nevada juega con su sombra en el jardín y afinas tu arreglo en el espejo que cuelga de la sala de estar. Me pierdo en la floración de las buganvillas, pero mi oído me dice que vas y vienes de tu recámara al espejo, Capto el taconeo de tus botas en la duela. Es una pisada que hinca, con el ojo angulado veo que sacudes la cabeza y me roza tu mirada. No tarda el Taxi de la compañía en pitar el claxon y sé que no deseas ir al laburo. Los dos sentimos el deseo de perdernos en la intimidad del tiempo. Me volteo y reímos y sin decirlo nos asalta la idea de volar, pero volar es peligroso y el beso que me das solo queda a la orillas de mi boca.
Como me tienes de huésped, la noche podría meternos zancadilla.
