Angustia de Rubén García García

Sendero

La alborada es rosa con cantos de aves. Abro los brazos y me lleno de briza. El taxista me dice, que ya llegamos. Después de algunos intentos pude abrir la puerta del departamento. Desperté con una resaca cerca del mediodía. Había un recado: «en la cocina hay un caldo de pollo y en la heladora tres cervezas. El baño está preparado. Fui con mi madre, a mi regreso hablamos de lo que dijiste dormido».

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