Aberración de Rubén García García

Sendero

Aberración de Rubén García García

Intrigado por un libro escrito en el siglo XIX, cuya edición fue la primera y la única, por ser prohibido al público. “Aberración” tenía por título. Motivado pude traducir la primera historia, que es difícil de creer.

… regresaba acompañado de Cherri al estudio de pintura que tengo en el último piso de un viejo edificio. Tocamos varias veces, con la idea de que Marce nos abriría. Cherri y Marce me sirven de modelo. Ambas son mis amiga y amantes. Nos llevamos bien los tres. Marce es la bromista, sus ocurrencias las hace con gracia y reímos de buena gana. Saqué las llaves y entramos. Pensé que estaría en el baño, pero la sorpresa nos quitó el resuello, de una de las vigas aún se balanceaba. Con rapidez rompí la cuerda, la bajamos. La muerte se nos había adelantado.

Imaginé que la decisión la había tomado de improviso, solo cubría su cuerpo una batita de seda que le regalé. Desde que vi la bata supe que era para ella, vérsela era transformarme. La vi en su palidez y hacía contraste con el rojo transparente y llegaron a mi mente las locuras que hacíamos. Sabía que cuando ella se ponía la bata era una especie de orden velada que me decía: «vamos a jugar macho mío «. Ahora tenía la bata…

Cherri vio el bulto en mi pantalón. Bajó su mano y comenzó a besarme me susurró, «la muerte me excita». No le contesté, solo nos acostamos sobre la alfombra. A un lado de nosotros Marce que nos miraba con sus ojos negros, abiertos, y la lengua de fuera.

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