Tanto va el cántaro al agua, hasta que lo derrama de Rubén García García

Sendero

Nepomuceno daba por terminada la discusión con su sentencia favorita » a mí nadie me va a convencer y la calaca me pela los dientes»

Cliente consuetudinario del bar, me extrañó no verlo en dos días y fui a su casa donde vivía solo. Lucía un color céreo con las uñas azules. Sobre la mesita de noche, un vaso con agua y, dentro su dentadura postiza que sarcástica le sonreía…

Deja un comentario