Génesis 1-28 de Rubén García García

Sendero

Había una corredera de gatos… Gato mirado, era gato muerto. Las ratas proliferaron, ni que decir de las pulgas, que las tenían saltando de rata en rata y de rata hacia los humanos. La sangre de la pulga no era tan dulce como la de la gente. La pulga era el insecto adecuado para un microbio, le servía de alimento, de transporte y por la voracidad la pulga salto hacia la multitud. Si Atila fue el azote de dios, la rata, la pulga y la Pasteurela fue el azote del hombre.
Olvidaba a los gatos crucificados. Y las aves escucharon: Creced y multiplicaos, y llenad la tierra (Génesis 1:28)

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