El yo, en el hayku por Gonzalo Marquina

Tomado del Fb

EL HAIKU Y EL «YO»

Hoy en día existe una enorme confusión en torno al tema de la presencia y la no-presencia humana en el haiku (algo que en Japón y otras comunidades del mundo abocadas al género ya ha sido analizado, debatido y superado).

Primero, no podemos olvidar que el haiku SIEMPRE ha tenido al ser humano como elemento compositivo: niños, mujeres, hombres, ancianos, incluso los mismos autores… Este tipo de poema no solo trata sobre la naturaleza (flora, fauna, geografía y clima), esa es una concepción del siglo pasado (tiempo durante el cual Iberoamérica recién estaba conociendo al género). Actualmente, el haiku es comprendido como un poema que trata sobre todo lo creado: materia viva, materia muerta, TODO (incluyéndonos).

Ya en tiempos de Bashō, Buson e Issa existían los haikus tipo «gyōji» (行事), también llamados «jōcho» (情緒), los cuales trataban sobre festivales folklóricos, fiestas, cosechas, costumbres, pobladores, es decir, sobre todo aquello que forma parte de la vida del ser humano (incluyendo su interacción con otros humanos). Hoy tenemos los «Haikus de asuntos humanos» (人事俳句- Jinji Haiku) y hasta categorías no-naturalistas en los Diccionarios de Kigo (llamados «Saijiki»), en donde podemos apreciar apartados como «Cosas de la vida» (生活 – seikatsu), como prueba fehaciente de la validez y aceptación del humano como elemento compositivo en el haiku.

El verdadero problema está en que el común denominador de la gente, sobre todo quienes no dedican tiempo al estudio del haiku antes de tentar su escritura, toman lo anterior como un aval para hacer del «Yo poético» el centro de sus escritos, olvidando que en el haiku se prioriza más bien el uso de un «Yo lírico» por razones estéticas. Es este «Yo lírico» el que se manifiesta en grados distintos desde la antigüedad (desde luego, según el estilo de haiku trabajado). Cuando el «Yo lírico» aparece sin afán de mostrarse (es decir, solo como un elemento más), entonces no hay problema. Si «lo humano» no interfiere con el efecto de evocación sensitiva que debe procurar el Haiku y todavía se puede paladear ese «Gusto a Haiku» o «Haimi» (俳味), entonces todo está bien. La única condición es que el «Yo lírico» no sea invasivo, que no evidencie el molesto afán del autor(a) por mostrarse, que no deje entrever sentimentalismos, razonamientos o intenciones no-literarias. En conclusión, el «Yo» puede aparecer, pero no puede ser el protagonista o el centro del poema.

Ahora, ciertamente, no tienen nada de malo que un poema (sea japonés o no) se encuentre impregnado de sentimentalismos o razonamientos; pero hay que tener en cuenta que estos rasgos estéticos no corresponden al haiku, sino más bien a otro tipo de poemas como el Senryū (川柳) o el Renku (連句).

La línea entre el «Yo poético» y el «Yo lírico» es muy delgada y, por eso, escribir haiku no es tarea fácil. Recordemos que se trata del arte de lo sutil, la concisión, la armonía entre la imagen, la idea, la emoción y el lenguaje. Por eso, el grado de presencia y atenuación del «Yo» lírico es algo distintivo en este tipo de poemas. Si tomamos esto en cuenta, comprenderemos por qué el pronombre «Yo» a veces aparece como elemento del haiku sin restarle valor (aunque, claro, en el caso hispanohablante habría que repensar esta premisa). Por ejemplo, en el haiku japonés encontramos palabras como «Watashi» (私), «Ware» (我) o «Waga» (我が), todas ellas consideradas como válidas.

En conclusión: cuando el «Yo» no es invasivo, ni vanidoso, ni reflexivo, ni cursi, entonces puede (y, a veces, hasta debe) estar en el haiku. Es decir, cuando el «Yo», directa o indirectamente, se manifiesta con sutileza y no interfiere con los principios básicos y los efectos estéticos propios del haiku, entonces no hay problema alguno. Y como ejemplo de esto último, tenemos las siguientes composiciones (niponas e hispanohablantes):

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わが行けばいっさいのかに蘆隠る

waga ikeba Issai no kani ashi-kakuru

Cuando yo paso,

los cangrejos de golpe

se esconden entre los juncos.

(Seishi)

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水にそうていちにちだまつてゆく

mizu ni sotte ichinichi damatte yuku

Bordeando el agua

todo el día

voy callado.

(Taneda Santooka)

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うれしくてふる雪口でうけとめる

umasona yuki ga fuuwari-fuuwari to

Tan contento

que recibo la nieve

con la boca abierta.

(Autor desconocido)

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すいせんをおってしかられた夜六時

suisen wo totte shikarareta yoru rokuji

Cogí un narciso

y me regañaron

a las seis de la tarde.

(Kubo Satoshi)

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El niño al pecho.

Flores de jacarandá

sobre el rebozo.

(Roxana Dávila)

.

Amaneciendo,

el frescor de otoño

entre las mangas.

(Isabel Rodríguez)

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¿Será jazmín?

entre amigos riéndonos

en luna llena

(Alonso Belaúnde Degregori)

**Para saber más, sigan a Retama – Escuela de Haiku🌸

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