Monotonía de Rubén García García

Sendero

Dejé de comentarte, porque me sentí un hombre que hablaba solo. Estabas con tu taza de té, meciéndote en el sillón, tu mirada se perdía. Te limitabas a contestarme con monólogos como desde hace meses lo hacías. Me recluí en los periódicos, y tú en las telenovelas. Desde el balcón veía tu quehacer en el jardín, yo dibujaba. Los hijos, los nietos reunidos era de los momentos que disfrutábamos y después el mutismo. Tarde, nos dimos cuenta que jugábamos en equipos contrarios. ¿Volar? es ridículo. Esta casa la construimos hombro a hombro, es lo que logramos. Aquí viven los años felices, el silencio. Está en mis oídos tus pláticas con el jardín, como en mi lienzo se encuentran tus flores sonriendo de colores.

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