El antivacunas

Sendero

Eres un objeto peligroso y te encapsulan. No hay despedidas. «¡No aguantó! ¡llamen al camillero, traigan bolsas!» Ahora comprendes que fue por rechazar la vacuna. Por hacerle caso al amigo. Hoy lo ves claro. Por supuesto que él se vacunó, pero a ti te convenció de que no lo hicieras. Te llega la voz de tu mujer, que ahora va del brazo de Arturo a la sala de espera.

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