Los caballeros ingleses no pueden llegar media hora tarde de Rubén García García

Sendero

Luego vengo, dijo.  Toma su gabardina, besa tu mejilla y sale. Es la madrugada y no ha vuelto.  Antes de que se fuese lo abrazó y su boca  resbaló sobre el cuello. Los senos se abultaron cuando los empujó sobre su pecho. . -«Es una reunión de caballeros”.

“¡Bah!, los caballeros ingleses no pueden llegar media hora tarde”

Te veo salir del baño. La bata semiabierta y una toalla sobre tu pelo.  La seda le va bien a tu cuerpo, vientre breve y sensuales caderas. Frente al espejo cepillas tu pelo, diviso tu piel y un rosa canela que circunda tu pezón. El perfume de sándalo se dispersa en el cuarto. Te tiendes sobre la cama, y esperando al compañero el sueño ha cazado tu conciencia y duermes. Tus ojos de color carbón se han cerrado, solo queda a la intemperie la uva de tu seno.

No entiendo la indiferencia de tu varón. ¡Cómo no entregarse a tus colinas llegando a las playas de tu vientre y mezclar el aliento con tu garúa íntima! Salgo del escondite y estoy a tu lado. Por más que intento sacudirte con mi ánimo, no despiertas. Me voy a mi guarida a rumiar mi desorden, que por supuesto, ya no es de este lugar, aún recuerdo las veces que espiaba a las parejas en su procesión de quejidos. Hermosa mujer, yo también me he decepcionado de tu esposo y me he quedado con el deseo de perturbar lo que resta de mis sentidos.

LA MUJER FRENTE AL ESPEJO — Steemit

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