El Sauce de Rubén García García

Sendero

Todos los días venía Narciso a mirarse en las aguas del río. Tal vez, se buscaba a sí mismo, o no tenía con quien jugar. Una tarde vieja, que el arroyo iba con pereza, se hundió para nunca volver. Lo amé cuando lo vi, y desde aquel crepúsculo no he parado de llorar.

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