De tal palo tal astilla de Rubén García García

Sendero

Me tiendo debajo del mango. Como hasta quedar ahíto. El sueño me gana. Despierto con hambre y vuelvo a jambarme. Ríos amarillos, dulces y pegajosos escurrían por mi barbilla. Lejos se oían los gritos de mi madre llamándome y reclamando la leña. Sobresaltado buscaba viejas ramas y hacía un hato más delgado que mi cuerpo.

—¡No había, no hay, siempre tienes pretexto! Explícame cómo es que tienes pegajoso el mentón. Chamaco cabrón, estuviste comiendo mangos.

—No, má. solo fue uno que se cayó mientras buscaba la leña.

—¡Tan mentiroso como tu padre!

Guía para usar cuchillos y herramientas reales con niñas y niños

1 comentario

  1. Así son los niños, Rubén, y algo hay que inventar cuando está furiosa la mamá por cierto. Me gustó tu prosa, muy realista. Te invito a mi reciente poema: «Con locura». Un abrazo.

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