El custodio de Rubén García García

Sendero

Mi ángel de la guarda trabajo bien hasta mi pubertad. En mi adolescencia fue peor que mi madre. siempre detrás como perro faldero. Me dejaba sola cuando me bañaba, pero estaba pendiente a un costado de la puerta. De púber me gustaba encaramarme a los árboles y deslizarme presionando mi pubis sobre la superficie rugosa y me reprendía, que si era yo marimacho, que eso no estaba bien para una señorita decente. Nunca vio mi cara de placer al tocar tierra, yo no sabía porque lo disfrutaba, pero lo disfrutaba. Ahora lo sé, pero es insuficiente.

—¿ te pasa algo? —pregunta mi Ángel cuando escuchó que suspiraba.

—Nada, solo es por lo frío del agua;. Abrí la llave del agua caliente. y “sorprais”, enmedio del vapor, apareció un fauno de esos que corretean a las ninfas y yo no tenía para donde correr…

Te pasa algo, me preguntó al escuchar mis gemidos.

Nada, nada…le dije con voz entrecortada. Es que el agua ahora está muy caliente.

Satiro,Fauno y silvano | Wiki | Mundo Mítico Amino

1Lilian Aguilar de Andreutti

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