Avión de una sola hélice de Rubén García García

Sendero

Estuve a un instante de pedirte matrimonio. Apretaba con mi mano la tuya, y cuando estaba a punto de preguntarte, ¿quieres ser mi esposa?, llegó a mi mente la firme convicción de ser siempre tú. A mí me convence el compartir. Con tiento la deslicé, y fingí que saludaba un conocido. Rompí el momento comentándote “asi que no te gusta la nieve combinada” Caminamos y cada quien tomó su ruta.

desayuno en el viejo bar | blocdejavier

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