Laura Nicastro

EN CASA DEL HERRERO

La lima reinaba en la herrería porque ningún metal podía con ella.

Un día entró una vieja serpiente y empezó a roerla. Creyendo que el reptil se la quería comer, la lima le dijo riendo:

– ¡Qué tonta! Si yo deshago el mismo hierro, ¿cómo vas a romperme?

A lo que contestó la serpiente:

– Sólo estoy afilando mis colmillos gastados.

Y se fue, sinuosa.

MEDICINA MODERNA

Le dolía la cabeza al caminar. Por error, le hicieron una radiografía de la cadera.

– Hay que operársela –diagnosticaron.

Le sacaron la cabeza de fémur. Ahora camina sin dolores y sin memoria.

POLIZONTE EN EL UNIVERSO

Era una partícula, una nada, suspendida por un rato entre el cielorraso y el vacío, colgada de su hilo plateado. Alpinista invertida sin montaña, empezó a hipar metódicamente ese hilo que surgía de los laberintos microscópicos de su plexo. ¡Acróbata loca, motita roja con sus ocho levísimas patas: hay que tener agallas para ser tan poca araña! Abajo, los papeles, la alfombra, la aspiradora, la muerte.

Un dedo índice intercepta su liana vertiginosa. Otro destino, sí, pero ¿cuál? Sin práctica, es muy arduo ser Dios.

Hay un macetón coronado por un enorme helecho. Allá va el dedo, con liana y tejedora. En cuanto ella toca terreno firme, se larga verde abajo por el puente vegetal. ¡Rápido, a cumplir con su sino!

Cuando días después casi invisibles arañitas bermejas se afanan entre los tallos, surge la pregunta: ¿igual a nosotros?

2 cuentos de la escritora argentina Laura Nicastro

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