De laura Nicastro: “La omisión del evangelio”

Argentina

Según el Evangelio de San Marcos, Capítulo 10, versículo 25, es más fácil para un camello pasar por el ojo de una aguja que para un rico entrar en el reino de los cielos.

Antiguamente se llamaba “ojo de aguja” a una puerta estrecha, secundaria, abierta en las murallas de las ciudades. Se utilizaba durante la noche tras haber sido clausurado el portalón principal. Fuertemente custodiada, después de la caída del sol permitía el ingreso individual a los viajeros rezagados para que no quedaran expuestos a los salteadores. El “ojo de aguja” sólo podía ser franqueado por viajeros de a pie, sin armas y sin equipaje. Ningún evangelista hizo esta aclaración pues jamás sospecharon que las ciudades cambiarían su diseño.

Ahora los ricos pueden abrigar nuevas esperanzas: es cuestión de que se enteren.

Reflexiones de Manuel: Nuestra lengua: "El ojo de una aguja"
https://revistabrevilla.blogspot.com/2015/07/microrrelatos-de-laura-nicastro.html

2 comentarios en “De laura Nicastro: “La omisión del evangelio”

  1. Exacto, Rubén…en la Biblia no explican a que se referían con “el ojo de una aguja”, donde por cierto los camellos podían pasar doblando sus patas y con mucha dificultad. Gracias por traer este tema…Te invito a mi poema reciente titulado: “El sosiego de tus versos”…ojalá te animes a dejarme un comentario. Un saludo en la distancia.

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