Coincidencias de Rubén García García

Sendero

Me perturba con solo escuchar su voz. ¡ no lo aguanto! He decidido matar a mi marido.

Lo conozco bien. El momento idoneo es cuando toma su café por la tarde. Es gordo, de presión alta y azucarado.

Solo tenemos en común, que los dos estamos enfermos de la presión. Pero a él le sube, a mí me baja. Unas gotas de mi medicina en su café no lo notará. Sustituir sus tabletas por unas de almidón no es dificil.

Estos días lo atenderé como siemre: seria y amable.Y a esperar.., lo que venga primero. Un infarto es rápido.

He comprado un vestido negro discreto. Suelto, tres cuartos, de buen algodón, fina caída. Me queda mejor, que si me lo hubise hecho la modista…
.
Ese día calźé el vestido negró, maquillaje discreto. Al verme en el velatorio pensaron que estaba dormida. -¡ qué hermosa se ve! -Dijo mi vecina.

Debo de aclarar que mi esposo y yo no tan solo coincidiamos en la presión arterial, sino que teníamos la misma intención.

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