La microficción de Paola Tena

✒El microrrelato anglosajón es muy distinto del hispanoamericano. La diferencia radica, básicamente, en que no hay fuegos de artificio, no hay giro de tuerca ni sorpresa final. El protagonista tiene un momento de epifanía, muchas veces personal e íntimo, que cambia su vida o su percepción de la realidad. A veces parece que al relato le falta un párrafo.
✒ Hace poco escuché decir a Ana María Shua que el futuro del microrrelato es una amalgama entre el estilo anglosajón y el latino, y no podría estar más de acuerdo. Aquella “finalidad lúdica” de la minificción empieza a verse repetida, los juegos de palabras parecen vacíos y los micros con un sentido profundo y social empiezan a brillar con una luminosidad enceguecedora, como los del grupo de mujeres chilenas y algunas otras autoras.
✒ La flash fiction anglosajona también suele ser más larga que un folio: dos, tres o cuatro. Y me pregunto: ¿la rigurosidad -que aún mantenemos- sobre la longitud importa realmente? ¿O quizá otras características, como la complicidad con el lector/a resultan más definitorias para la minificción?

✒ Estoy creando un álbum con microrrelatos anglosajones porque me parece muy interesante empezar a mirarlos con una perspectiva de expansión y crecimiento. Espero que les resulten tan interesantes como a mí.

HISTORIA PARA DORMIR -Jeffrey Whitmore-. -Cuidado cariño, está cargada -dijo él, volviendo al dormitorio. Ella recargaba su espalda contra la cabecera. contra la cabecera. -¿Esto es para tu esposa? -No, muy azaroso. Contrataré a un profesional. -¿Y qué tal yo? Él sonrió. -Lindo. Pero, ¿quien sería tan tonto como para contratar a una mujer como sicario? Ella humedeció sus labios, siguiendo con la mirada el cañón. -Tu esposa.

EL PESCADO -Lydia Davis-. Está frente a un pescado, pensando en ciertos errores irrevocables que ha cometido hoy. El pescado está cocido, y ella está a solas con él. El pescado es para ella: no hay nadie más en la casa. Pero ha tenido un día problemático. ¿Cómo va a comerse este pescado, que se enfría sobre una superficie de mármol? Y, sin embargo, tampoco el pescado, inmóvil como está, y desprovisto de sus espinas, y despojado de su piel de plata, ha estado nunca tan solo como en este momento: violado irremediablemente y observado con ojos cansados por esta mujer que ha cometido el último error de la jornada y le ha hecho esto.

(Noten por favor la belleza, amargura y desolación de este micro. La mujer sola en paralelismo con el pescado muerto, cocinado, y que seguramente murió para nada. La casa sola. La descripción de la belleza inútil y segada (“piel de plata”), el uso de verbos poderosos e inquietantes (el pez “violado”).

PAOLA TENA

5 comentarios en “La microficción de Paola Tena

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