Ximena y el muerto

Rubén García García.

Ximena y el muerto
Ximena, la hija del cavador de tumbas, fue al cementerio a dejarle comida a su padre en el momento que él terminaba de abrir una fosa para exhumar a un cadáver.
En los siguientes días su padre la noto alejada, desatenta.
¿No has dormido bien?
-No.
-¿pesadillas?
No sé
-¿ qué sientes?
Cuando estoy por dormir, en el letargo, siento un tronco pesado sobre mí. Un rato después me desofoco y respiro asustada, sudorosa y una languidez que me dura toda la mañana. Algo baila sobre mí.
La llevaron con la sanadora y les dijo seria:
a la muchacha se le subió el muerto. Ya nada se puede hacer, como vino se irá.
Meses después tuvo un crío que parecía no tener vida. Creció con la mirada lejana y caminaba engarrotado y dando traspies. Un día se fue a buscar a su padre. Y ya no regresó.
Ximena recuerda al muerto entre sueños y acude al cementerio en la tarde húmeda y gris a sembrar margaritas de monte.

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