Tómese una quintilla de minificciones al día: Shua, Tena, Arreola, Ildiko, Dorrego

Buen provecho, Sendero

La que no está

de Ana M. Shua

Ninguna tiene tanto éxito como La Que No Está. Aunque todavía es joven, muchos años de práctica consciente la han perfeccionado en el sutilísimo arte de la ausencia. Los que preguntan por ella terminan por conformarse con otra cualquiera, a la que toman distraídos, tratando de imaginar que tienen entre sus brazos a la mejor, a la única, a La Que No Está.
(De Casa de Geishas)

Rebajas

de Paola Tena

Empezaron las rebajas. Vi el que me gustaba colgando de una percha pero otra mujer se me adelantó y lo aferró de una manga. Se lo llevó al probador y la esperé por fuera, pensando que si no le gustaba lo dejaría por allí. “¿Se lo lleva?”, le pregunté cuando la vi salir. “Sí”, me contestó con un tonito engreído. Así son las rebajas, me dije intentando consolarme, quien lo ve primero… Meses después volví a la tienda, buscando los saldos de invierno. Lo vi ahí, otra vez en la percha; la mujer lo había devuelto después de todo. El hombre me miró con ojitos esperanzados, como pidiendo “llévame a mí”, pero no sé, ¿seré rara?, ahora que nadie lo quiere ya no me resulta tan atractivo.

Parricidio

de Ildiko Nassr
Siempre me declaré más proclive al incesto que al parricidio. Prefiero acostarme con los padres que matarlos. Prefiero la convivencia a la ausencia (perdón por la cacofonía). Aborrezco a quienes salen de cacería de padres. Prefiero un aquelarre a una masacre. Sin embargo, me he retirado. No me caso con nadie. Abandoné a los padres en su cama y me encerré en una biblioteca..

Juan J. Arreola en Prosodia

A principios de nuestra era, las llaves de San Pedro se perdieron en los suburbios del Imperio Romano. Se suplica a la persona que las encuentre, tenga la bondad de devolverlas inmediatamente al Papa reinante, ya que desde hace más de quince siglos, las puertas del Reino de los Cielos no han podido ser forzadas con ganzúas.

Peor que usted

Jose M Dorrego

Se ovilla sobre las baldosas frías y comienza a temblar: ese es, básicamente, el Modelo 1, señor. Y créame que impresiona tanto como deprime. El modelo 2 también se ovilla y tiembla, pero añade unos gemidos entrecortados que ponen los pelos de punta, permítaseme la frase hecha. Cuesta algo más, claro está, pero compensa el sacrificio económico. El modelo 3, añade a sus predecesores un llanto con lágrimas hiperrealistas que le estremecerán. Junto a él, comprenderá lo que significa realmente la desolación. Todos incluyen garantía de cinco años, piezas y mano de obra incluidas. Créame, señor, si busca alguien más desdichado que usted, nuestros modelos son el complemento ideal: su aciaga y desdichada existencia harán que sus problemas le parezcan una bendición.

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