Inercia de José Manuel Dorrego

Tomado del Microdecamerón coordinación de Paola tena


Nicolai Vasiliev, el fakir húngaro, se tumbó sobre la alfombra de
clavos, colocó una plancha sobre su pecho y pidió un par de
voluntarios de entre el público para que se subieran encima.
Viendo que aquello no terminaba de entusiasmar al respetable,
fue pidiendo a todos los presentes que se subieran
ordenadamente sobre la plancha. Y así, con la colaboración de su
ayudante, Hadraff, fueron acomodándose los cientos de
espectadores sobre el tablón que presionaba su pecho. Un reto
espectacular, sin duda, pero por desgracia no quedaba público
para aplaudir. Inmediatamente ordené que se abrieron las puertas
del circo y miles de voluntarios de la ciudad se fueron colocando
encima. Cuando ya no quedaban más habitantes, Hadraff, el
ayudante, fue reclutando gente entre las ciudades colindantes para
darle mayor lustre al número del fakir, quien a día de hoy ya
aguanta sobre su pecho a toda la región y no se descarta que, en
breve, se sume la población de las regiones colindantes.
Dicen que sí, que ahora sí, que ahora el número del
Nicolai es digno de aplauso, pero ya casi no tenemos público que
ovacione la hazaña: cuantos se acerca a contemplar la actuación,
por pura inercia, terminan formando parte del espectáculo.

Un circo a la sombra de Francisco Piria - Tvshow - 26/12/2017 - EL ...

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