Diego Muños Valenzuela y dos ficciones

Del libro “O dispara usted o disparo yo”

Antología de la minificción organizada por Lilian Elphick

Vengador sucesivo

Lo atravesó con una certera estocada y murió ipso facto. El
desdichado contendor se derrumbó y el espadachín lo abrió en cruz.
Por el tajo salió un hombre más pequeño que el anterior. De inmediato
se tornó belicoso y atacó al asesino de su predecesor. El diestro
esgrimista se apresuró a darle muerte y cuando -de acuerdo a su
inveterada costumbre- lo destripó, de su interior emergió un enano
furioso. Aunque menudo, el chico era de cuidado; con un salto se
precipitó al cuello del criminal, que aprovechó el momento para
demediarlo con un solo alfanjazo. Una vez más, de los restos mortales
surgió un vengador tan furioso como minúsculo.
Y así sucesivamente, hasta que el adversario alcanzó el tamaño
de un ínfimo mosquito. El espadachín no pudo asestarle ni un solo
golpe, y el ente microscópico se introdujo por el oído hasta el cerebro
y le ordenó cortarse en dos a sí mismo. Obedeció. No tenía a nadie
más en su interior.

Crimen novelesco

Hubo momentos en que el escritor estuvo a punto de tomar su
libreta para registrar la terrible historia que la anciana le narró aquella
noche. Se trataba de su propia vida, pero con revelaciones de un
calibre sorprendente, inimaginable en aquella mujer suave y
distinguida. Crímenes espantosos, conspiraciones inconmensurables.
¿Por qué había decidido revelársela a él y en esa precisa oportunidad?
¿Presentía su muerte? ¿Deseaba consciente o inconscientemente que él
escribiera esa historia para darla a conocer? ¿Obedecería a una
tendencia autodestructiva? ¿Estaba genuinamente arrepentida y
pretendía expiar sus culpas mediante esa confesión?
No podía revelar aquella verdad sin destruir la vida de su
anciana amiga. Pero tampoco podía renunciar a escribir la historia que
lo llevaría ciertamente a la fama. Por ambas razones la asesinó. Y al
momento de hacerlo, concluyó que sería el final perfecto para la novela.

Diego Muñoz Valenzuela

Ha publicado once libros de cuentos y microcuentos,
incluyendo dos libros ilustrados de microcuentos, y cuatro novelas. Se
distingue como cultor de la ciencia ficción y del microrrelato. Libros
suyos han sido publicados en Argentina, España, Croacia e Italia.
Obras suyas han sido traducidas al croata, francés, italiano, inglés, ruso,
islandés y mapudungun. Premio Consejo Nacional del Libro en 1994 y 1996

Descontexto: “El verdugo”, de Diego Muñoz Valenzuela

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