Chuang-Tzu despierto Julio Ricardo Estefan

 

Chuang-Tzu abrió los ojos, ahuyentó a la mariposa con la brisa de su mano y dijo: «Este viejo sauz, encorvado y torcido, no debe ser juzgado por su madera, sino por la sombra que ha brindado».Después bostezó y volvió a su sueño de lepidóptero.

El Sauce Llorón

Antologia. ficciones argentinas. selección de clara Obligado.

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