Alice Munro Nobel canadiense

file:///C:/Users/estio/Downloads/489-1-1760-1-10-20170428%20(1).pdf

copiar y pegar la dirección

Debo confesarlo: para mí, Alice Munro, era una total desconocida. Nunca
había escuchado de ella, nunca la  había leído, ni siquiera sabía que es canadiense y
que lleva más de cuarenta años escribiendo, sobre todo, cuentos. Mi pobre acercamiento parte, por un lado, de mi desconocimiento de Canadá, de la rica y diversa literatura de ese gigantesco país, con el que, particularmente, guardamos alguna identidad latinoamericana con la provincia de Quebec, y que para mí ha llegado como un
reflejo, pasado por Estados Unidos, de un país helado, lejano, en el que se habla francés e inglés y que, según las recientes estadísticas, está entre uno de los diez países con mejor calidad de vida.
No en vano, gran parte de la migración reciente de nuestro país ha decidido irse a Canadá, pues es desde hace algunos años el nuevo sueño americano. Y es que ante una vasta región tanpoco habitada, las expectativas de obtener un trabajo, un espacio y la posibilidad de una mejor vida son inmediatas. Llegué a Canadá no como inmigrante, sino
como lector. Le debo el tiquete a la literatura de

Alice Munro. En esta visita, guiada por la delicada narrativa de la cuentista, descubrí algunas zonas inesperadas, sorprendentes. Entre estas sorpresas descritas en El amor de una mujer generosa, conjunto de cuentos, descubrí esa zona del Sur Oeste de Ontario llamada Southwest, espacio primordial en el que se desenvuelven muchas de las historias de Munro, también algo de la isla y la ciudad de Vancouver, lugares que Munro
conoció muy bien. En sus historias se reconoce con claridad la zona que rodea el Lago Hurón: las granjas, el lago y sus caminos fangosos, una ciudad al límite de ser pueblo, en el que la calma y el sosiego es natural; o la ciudad de Vancouver y la distancia, la lejanía de las preocupaciones delas urbes ruidosas. Más que los lugares geográficos, cuando me
acerqué a la narrativa de Munro, me encontré con una serie de personajes que revelaban una condición de anhelo persistente, una inconformidad. Acaso sea esa circunstancia tan pasiva de la vida canadiense expuesta por la autora, todo
tan seguro y tan fácil, lo que atosiga a sus mujeres protagonistas de las historias, quienes al en-contrarse en una situación extrema deben dar un salto mortal y ver si al caer pueden sobrevivir.
El libro contiene ocho cuentos. El primero, de casi 80 páginas, “El amor de una mujer
generosa”, del cual se ha tomado el título del libro1, trata el hallazgo de un automóvil en medio de un río, en el que se encuentra el cadáver del optometrista Willens, quien al parecer fue asesinado. Sin embargo, el eje central de la historia no radica fundamentalmente en el homicidio ni en los probables asesinos, sino en la culpa. La culpa de Enid, enfermera que ayuda a personas con enfermedades terminales; la culpa de la cómplice de asesinato, en este caso la señora Quinn, la enferma terminal y la posible culpa de Rupert, esposo de la señora Quinn y por quien Enid siente una fuerte atracción. A partir del asesinato y la posterior confesión de la señora Quinn en su lecho de muerte, Enid empezará a cuestionarse si es conveniente para su vida o no saber la verdad, si estaría bien que aquella mujer muriera y qué podría pasar si ella
misma delatara a Rupert. Sin embargo, resumido de esta forma, creo que no soy justo con la historia. El cuento es mucho más profundo. Recuérdese: estamos hablando de un cuento de ochenta páginas.
Quisiera señalar que en este primer cuento tenemos una compleja arquitectura en la estructura, tenemos una elaborada precisión en la creación de cada uno de los detalles, tenemos largas digresiones que aportan para entender las tremendas honduras de cada uno de los personajes; es decir, en esta pieza de filigrana narrativa, Munro es en extremo delicada. Sin duda, su detallado trabajo funciona a la perfección, pues la tensión del lector no se inclina hacia el asesinato, sino hacia los sentimientos y preocupaciones de la enfermera Enid. Desde mi punto de vista, es en estas aguas en las que Munro se mueve mejor: en la fina descripción de las angustias, sentimientos y preocupaciones
de una mujer, sabe cómo entrar en sus deseos, en sus inquietudes. Lo mejor es que no cae en sentimentalismos, ni en ideas románticas, al contrario, las protagonistas de sus historias generalmente viven una encrucijada en la que deben
reconocerse a sí mismas para salir de la monotonía, para quebrar ese mundo, a veces insulso, que han tenido que sufrir por años.
Este es el tema de “Yakarta”, la segunda historia del libro, allí que un par de amigas echadas de la biblioteca en la que trabajaban, en la década de los sesenta, cerca de Vancouver, viven de cerca la farsa de la sociedad de entonces y desean, a su vez, poder escapar de aquella farsa, a pesar de los hijos y la vida de amas de casa a la
que se han adaptado de manera natural.
“La isla de Cortés” es una narración en primera persona exquisita de una joven aspirante a escritora que empieza a vivir con su esposo en  una nueva ciudad. El eje central no es la ciudad ni el drama de empezar de cero, sino la relación que la escritora establece con la señora y el señor Gorrie. La señora Gorrie es una vieja chismosa; el señor Gorrie es un paralítico. La historia se desenvuelve en la relación que establece la joven mujer con el señor Gorrie, quien una tarde le revela un secreto. En esta historia se ve una de las premisas de Munro: reconocerse en el otro. Se trata de reconocer que, algunas
veces, somos aquello que tanto odiamos. Por otra parte, es usual en las historias de
Munro que un secreto revele la posibilidad de que los personajes se desarrollen y así se encuentren. El secreto les permite entrar en contacto, descubrirse entre sí e iniciar nuevos caminos.
Quizás uno de los temas fundamentales de Munro en todas las historias es la complejidad en las relaciones familiares. En “Salvo el segador” encontramos este complejo dilema: entender que las relaciones con los hijos, a pesar de ser
tan estrechas, una vez ha pasado el tiempo, ya no serán las mismas. En esta historia, tenemos a una mujer mayor, Eve, una actriz, quien tuvo una relación muy cercana con su hija Sophie, pero con el paso del tiempo la propia hija empieza a distanciarse. Eve descubre que es incluso una molestia para su hija. Es una historia con un tono, al
principio, nostálgico, que luego se transformará en extraño, pues la trama se enreda hasta generar una situación de tensión al final, pues hay un giro inesperado que da una vitalidad enorme a la historia. Es una de mis favoritas.
“Las niñas se quedan” es otro enfrentamiento entre Pauline, una joven madre de dos niñas pequeñas, ante la decisión de continuar su vida monótona o encontrar una pasión que inflame su vida. Aquella pasión se encarna en Jeffrey, el director de teatro comunitario con quien Pauline empieza a relacionarse, pero sobre todo por la
oportunidad de actuar, pues Pauline se convertirá en actriz aficionada, y así podrá convertirse en otra mujer. La obra en la que la joven es protagonista, Eurídice de Jean Anouilh, se presenta como metáfora de la misma vida de Pauline: cala plenamente en la vida patética de esta madre que encuentra en su esposo y en sus hijas el infierno
del que tal vez un Orfeo la rescate.
“Asquerosamente rica” es la historia de una preadolescente, Karin, hija de divorciados,
quien vive un tiempo con su padre y otro con su madre. Karin visita a su mamá, Rosemary, una histérica correctora de texto, quien parecía empezar a formar una pareja con un escritor vecino y amigo, Derek. Sin embargo, la relación de los adultos no funciona y esto afecta a la chica, quien ya se había acostumbrado a Derek. El
tema es el divorcio y la importancia de reconfigurar la familia. Aún así, considero que la historia no alcanza el nivel de profundidad de las otras. Otros no estarán de acuerdo.
“Antes del cambio”, a diferencia de la anterior, para mí fue una de las historias más fuertes, profundas e intensas elaboradas por Munro. Se trata de una joven que regresa a casa de su padre, un médico que se descubrirá que ha ejercido como abortista, y cómo este secreto puesto al descubierto, cambiará la relación de la hija con el padre. Uno de los hechos más importantes es que no aborda el tema del aborto desde el discurso moralista, ni defensivo; el tratamiento es delicado, natural. Uno de los mejores cuentos.

“El sueño de mi madre” es una estupenda historia contada desde la voz de una joven mujer que relata cómo fue la relación de su madre
con ella antes y después de su propio nacimiento. Por supuesto, está focalizada en la madre, Jill, y se da un efecto muy interesante: una primera persona que narra como testigo de la vida de su propia mamá. El cuento reúne una gran cantidad de dificultades que debe afrontar Jill. La primera es que debe mudarse y vivir con sus cuñadas y
suegra, pues perdió a su esposo en la Segunda Guerra Mundial y ellas la obligan a dejar su mínimo apartamento para poderla ayudar y cuidar; por otra parte, ella necesita encontrar un espacio para tocar el violín, pero, ante todo, es la dificultad de tener una hija por primera vez. Esta jovencita, como muchas madres primerizas,
no tiene la más mínima idea de cómo cuidar a un bebé, cómo dormirlo y mucho menos cómo tratarlo. Una de sus cuñadas, Iona, asume el rol de madre, a tal punto que el día que debe dejar a su sobrina y su cuñada solas entra en shock. Hacia el final hay tal enredo de emociones, tal el nerviosismo, que Jill es capaz de llegar a
decisiones extremas para hacer que esa bebé, posterior narradora de la historia, pueda descansar y dejar a la propia madre en paz.

Vale la pena señalar que como lector de sexo masculino debo perderme mucho de las
sensaciones que estos personajes femeninos exhalan. Por ejemplo, en estos dos últimos cuentos, la historia está tan ligada a la mujer con su cuerpo, con sus sensaciones y relaciones con la maternidad que creo que es poco probable que yo pueda sentir la historia de la misma manera que una mujer que ha vivido un aborto o que ha
sido madre. Honestamente, no veo esto como una barrera, al contrario, me parece inquietante que la narrativa de Munro comunique estas sensaciones y que haya cosas en ella que pertenecen exclusivamente a la naturaleza y la realidad de la mujer.

Por otra parte, quisiera llamar la atención sobre las protagonistas de las historias: mujeres lectoras, músicas, actrices, escritoras; es decir, mujeres vinculadas con el arte o la cultura como alter ego de Munro. Pero esta misma condición hace que sus personajes crezcan, sean sensibles y reconsideren sus posibilidades como creadoras. Por esta misma condición, las protagonistas se preguntan sobre cuál camino tomar, sobre si
deben seguir su condición como madres o amas de casa o arriesgarlo todo para ser, ante todo, dueñas de sí mismas. Además, hay que señalar que los personajes de Munro están muy bien configurados. Algunos ejemplos de trabajo tan exquisito estarían en las otras mujeres que no necesariamente son protagonistas: la señora Quinn, la señora Gorrie, la tía Iona… personajes que sin duda dan contrapeso a las historias y
que ayudan a la construcción de cada una de los protagonistas.

Finalmente, quiero señalar que la propuesta estética de Munro me parece arriesgada y por lo mismo emocionante. Es poco común encontrar cuentos de 80 páginas. Y quiero remarcar que no estamos ante novelas cortas. No, la propuesta es escribir cuentos con un mínimo de personajes y con una trama específica. Munro apuesta a entrar en detalles sobre la vida cotidiana, sobre la naturaleza misma de los personajes, construirlos a profundidad y no limitarse a la anécdota, ni a una serie de acciones que sorprendan. Munro le apuesta al cuento, a darle un salto a las posibilidades orgánicas del género, sin
obligarlo a convertirse en novela y así le da una dimensión superior. El cuento acepta digresión, profundos saltos temporales, flujo de conciencia y una arquitectura compleja.
Vale la pena echarle una mirada atenta a la literatura de la autora canadiense, quien ya
cuenta con una obra extensa  y quien puede ser candidata al premio Nobel de Literatura de este año. Cruzo los dedos.

Resultado de imagen de Munro escritora"

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s