Objeto de la narración: idea Por Óscar Pantoja

Resultado de imagen para faulkner

 

Una vez William Faulkner vio a una pequeña niña subida en unos cajones de madera, junto a una ventana, tratando de ver lo que había en el interior de una habitación. Abajo varios niños la animaban. La niña tenía sus calzoncitos sucios. A Faulkner, esta imagen lo atrapó. ¿Quién era esa niña? ¿Cuántos años tenía? ¿Qué hacía subida en esos cajones? ¿Por qué espiaba? ¿Quiénes eran los niños de abajo? ¿Qué había adentro de la habitación? ¿Por qué tenía embarrada la falda y los calzoncitos? Estas preguntas empezaron a darle vueltas en su cabeza y no las podía detener. Las repetía una y otra vez, hasta que descubrió que aquello no podía parar ahí. Aquello que lo atenazaba día y noche era una IDEA, que tenía que convertir en algo, un cuento, una novela, no lo sabía. Este es un ejemplo de cómo actúan las ideas en el escritor. No se sabe en dónde pueden aparecer, pero cuando aparecen, generalmente ya no lo sueltan. Las ideas son así: avasalladoras, directas, imborrables. La idea es el germen primigenio de la creación. Es el universo en bruto, el pequeño brillo de algo que tiene una profundidad enorme. El inicio de una historia. Después, Faulkner, reelaboró sus preguntas y empezó a organizar todo aquel remolino sin sentido. Descubrió que la niña hacía parte de una familia tradicional de los Estados Unidos, que los niños de abajo eran sus hermanos, que uno de ellos era un idiota, que otro años después se suicidaría porque se enamoraría perdidamente de ella. Que otro la maltrataría. Que en realidad esa idea lo llevaba a un lugar, a un TEMA, a contar la historia de una familia, de Los Compson. Pero eso no era nada raro. Contar la historia de una familia no determina todo un tema. Faulkner, en su proceso de creación unió los calzoncitos sucios de la niña con la historia de la familia y ahí encontró el tema definitivo de lo que quería contar: la historia, ruptura y caída irreparable e irreversible de una familia de los Estados Unidos. Ese es el tema, la organización de la idea en forma lógica, de tal forma que el lector pueda entender esa idea, que a simple vista es ilegible. El escritor, con el tema hace comprensible esa idea. Descubrió que la niña se llamaba Candace o Caddy, y que la historia se habría de desarrollar en la semana santa a lo largo de varios años, y que todos los personajes que intervienen, los hermanos, tienen voz en la novela, menos Caddy. Ahora sólo faltaba una cosa, el TÍTULO. Un escritor, para saber titular, debe leer mucho, porque sólo así puede conocer los títulos que se han utilizado y los que le pueden dar pistas para reutilizar, y los que suenan comunes o feos, y los que en realidad sí pueden valer la pena. El título lo sacó del hermano idiota de Caddy, uniéndolo a un verso de Macbeth, de Shakespeare:

 

Es un cuento

 

Relatado por un idiota, lleno de ruido y furia,

 

Sin ningún significado.

 

La novela la tituló: El ruido y la furia. Y el primero en empezar a contarla es Benjuí, el idiota que está detrás de la cerca.

 

 

 

 

 

 

Una vez William Faulkner vio a una pequeña niña subida en unos cajones de madera, junto a una ventana, tratando de ver lo que había en el interior de una habitación. Abajo varios niños la animaban. La niña tenía sus calzoncitos sucios. A Faulkner, esta imagen lo atrapó. ¿Quién era esa niña? ¿Cuántos años tenía? ¿Qué hacía subida en esos cajones? ¿Por qué espiaba? ¿Quiénes eran los niños de abajo? ¿Qué había adentro de la habitación? ¿Por qué tenía embarrada la falda y los calzoncitos? Estas preguntas empezaron a darle vueltas en su cabeza y no las podía detener. Las repetía una y otra vez, hasta que descubrió que aquello no podía parar ahí. Aquello que lo atenazaba día y noche era una IDEA, que tenía que convertir en algo, un cuento, una novela, no lo sabía. Este es un ejemplo de cómo actúan las ideas en el escritor. No se sabe en dónde pueden aparecer, pero cuando aparecen, generalmente ya no lo sueltan. Las ideas son así: avasalladoras, directas, imborrables. La idea es el germen primigenio de la creación. Es el universo en bruto, el pequeño brillo de algo que tiene una profundidad enorme. El inicio de una historia. Después, Faulkner, reelaboró sus preguntas y empezó a organizar todo aquel remolino sin sentido. Descubrió que la niña hacía parte de una familia tradicional de los Estados Unidos, que los niños de abajo eran sus hermanos, que uno de ellos era un idiota, que otro años después se suicidaría porque se enamoraría perdidamente de ella. Que otro la maltrataría. Que en realidad esa idea lo llevaba a un lugar, a un TEMA, a contar la historia de una familia, de Los Compson. Pero eso no era nada raro. Contar la historia de una familia no determina todo un tema. Faulkner, en su proceso de creación unió los calzoncitos sucios de la niña con la historia de la familia y ahí encontró el tema definitivo de lo que quería contar: la historia, ruptura y caída irreparable e irreversible de una familia de los Estados Unidos. Ese es el tema, la organización de la idea en forma lógica, de tal forma que el lector pueda entender esa idea, que a simple vista es ilegible. El escritor, con el tema hace comprensible esa idea. Descubrió que la niña se llamaba Candace o Caddy, y que la historia se habría de desarrollar en la semana santa a lo largo de varios años, y que todos los personajes que intervienen, los hermanos, tienen voz en la novela, menos Caddy. Ahora sólo faltaba una cosa, el TÍTULO. Un escritor, para saber titular, debe leer mucho, porque sólo así puede conocer los títulos que se han utilizado y los que le pueden dar pistas para reutilizar, y los que suenan comunes o feos, y los que en realidad sí pueden valer la pena. El título lo sacó del hermano idiota de Caddy, uniéndolo a un verso de Macbeth, de Shakespeare:

 

Es un cuento

 

Relatado por un idiota, lleno de ruido y furia,

 

Sin ningún significado.

 

La novela la tituló: El ruido y la furia. Y el primero en empezar a contarla es Benjuí, el idiota que está detrás de la cerca.

4 Comments

  1. Hola Ruben.
    Tal cual lo narra Pantoja.
    En uno de los talleres, se decía que lo primero era el título a dar.
    Yo no lo veo tan así. Creo en la idea que crece y se relaciona, con situaciones reales o ficticias, y en la loca de la casa.
    Un abrazo fuerte.
    PD. Te hice caso, seguí publicando en el Blog, hace mucho abandoné la revista. Es que a raiz de la mudanza y otras dificultades, dejé de fotografiar, y estoy subiendo trabajos de fotografía que hace tiempo realicé.

    Me gusta

    1. Me da gusto que hayas retomado el blog, es una manera de leer y escribir. No abdicar y seguir con tu alma de creadora.
      El título lo dejo al último. Pantoja nos dice que la idea… hay otras más, Un cuento mío lo escribí después de soñar, creo que es el único cuento que tengo así. Normalmente no me acuerdo lo que sueño, hay otro…quizá.. Las mayor parte tiene un fondo de experiencias vividas que después las trabajo y queda una parte de lo que fue y otra de la imaginación. Te dejo muchas flores y besos, amiga de años.

      Me gusta

  2. Una estupenda entrada. El sonido y la furia (o El ruido y la furia, según la traducción) es una gran novela, la cual me tomó un tiempo poder leer (era bastante joven y todavía no estaba maduro para ella); pero cuando pude hacerlo, viví una experiencia única. Hay libros que nos marcan y, en mi lista, éste fue uno de ellos.
    El texto, impecable.

    Un abrazo.

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s