De cuento oral al escrito

En el tema anterior, ¿Qué es el cuento?, hablamos del cuento popular y el cuento literario, marcando sus relaciones y diferencias principales. Decíamos que el cuento popular pertenece a la corriente de la tradición y se transmite de forma oral. Este cuento de transmisión oral es el germen de la moderna forma literaria que hoy conocemos como cuento. De hecho, ese primer estadio del cuento está asociado a fines utilitarios, cumpliendo una función “educativa” que ilustra los peligros de algunos comportamientos socialmente negativos o, por el contrario, favorece comportamientos y atributos considerados positivos para el bien común. En pocas palabras, el cuento popular es un importante transmisor de valores morales para la cultura a la que pertenece. La historia de Caperucita es un buen ejemplo de esa función “pedagógica” del cuento popular. Al desobedecer las recomendaciones de su madre, Caperucita es víctima del Lobo que acecha en el bosque, ilustrando la inconveniencia de desobedecer a los padres. Otro fin práctico del cuento era su uso como facilitador del sueño en los niños, hábito que aún subsiste con el cuento escrito, particularmente en la literatura infantil.
La historia del cuento como género literario inicia con la publicación de los primeros cuentos de tradición oral en forma escrita. En este contexto aparecieron las compilaciones de Perrault, los hermanos Grimm, Andersen, Afanasiev y Caballero, entre otros, quienes complementaron con sus obras un importante panorama del cuento popular europeo. Fue entonces cuando se popularizaron en su versión impresa historias como Cenicienta, Hansel y Gretel, Barba Azul, Caperucita o Blancanieves. Curiosamente, en principio estas historias no iban dirigidas al público infantil, dada la crudeza de argumento, y no fue sino hasta que se realizaron ajustes en este plano, e incluso en el núcleo narrativo, que fueron aceptadas como historias para niños. En todo caso, la aparición de este corpus formuló preguntas importantes a la filología, la antropología y el psicoanálisis, relacionadas con el origen del cuento popular y maravilloso. Alrededor de estas preguntas se formularon una serie de teorías que vale la pena tener a la vista como marco de referencia. Un momento importante en este camino analítico sería la publicación de Morfología del cuento maravilloso, de Vladimir Propp, quien estudió el cuento popular ruso a partir de los elementos comunes y recurrentes que se presentan en casi todos los cuentos de hadas, prácticamente en el mismo orden. En su análisis estructural, Propp llama Funciones a estos elementos recurrentes. En Actividades encontraremos material para ampliar información al respecto.
A pesar de la rápida evolución que presentó el cuento literario como forma autónoma, definida por dinámicas y tendencias ajenas a sus orígenes orales, una gran parte de los elementos esenciales estudiados por el folclorismo, la filología y la lingüística siguen presentes en la estructura del cuento contemporáneo. De ahí nuestro interés en los pormenores de este salto de lo oral a lo escrito: los estudios y teorías mencionados se constituyen en bases y puntos de referencia importantes cuando hablamos de estructura, forma y procedimientos narrativos en el cuento.
Actividades
  1. Entrar a las páginas Web de ampliación de referencias:
Teorías de origen del cuento maravilloso
Funciones en el análisis estructuralista de Propp

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