Tomado de redacción sin dolor
Los puntos suspensivos —siempre son tres— tienen varios usos claros y acotados. El error que con más frecuencia cometemos es emplear los puntos suspensivos para “aumentar el suspenso” o el “dramatismo” de un escrito sin que lo hagan las palabras mismas. En otras palabras, si queremos que en nuestro escrito haya suspenso o dramatismo, debemos crearlo mediante la escritura misma. No podemos pedir que los puntos suspensivos hagan nuestro trabajo.
☞ 1er uso. Habiendo aclarado lo anterior, es importante señalar que, en efecto, sí es posible emplear —con pinzas y a cuentagotas— los puntos suspensivos para reforzar el suspenso y dramatismo que creamos con nuestro talento e inteligencia como escritores. Los puntos suspensivos se limitan a señalar y remachar lo que ya hicimos mediante nuestro lenguaje. Y vale la pena repetirlo: debe hacerse con pinzas y a cuentagotas. En otras palabras, pueden emplearse muy de vez en cuando y no sin antes haber ponderado si el escrito se leería mejor sin los puntos suspensivos. Como regla general, utilizarlos una o dos veces por página —con este propósito— es el límite. Llenar un escrito de puntos suspensivos para aumentar el suspenso o dramatismo de un escrito resulta contraproducente, en el mejor de los casos, y risible, en el peor.
☞ 2º uso. Elipsis. Cuando se elimina una o más palabras, sea de una cita textual, o para indicar que un pensamiento o diálogo se interrumpe, se emplean los puntos suspensivos para señalarlo. Si la elipsis ocurre dentro de una cita textual —formal— los puntos suspensivos deben ir entre corchetes para señalar que la elipsis se debe a quien cita, y no al citado:
• Lo dijo claramente el gobernador: “Todos los fondos federales […] se destinarán a proyectos emergentes que ayuden a los más necesitados de manera inmediata”.
Aquí, las palabras omitidas eran “recibidas entre enero y marzo como respuesta a los desastres naturales que sufrimos durante las semanas pasadas”. Se omitieron porque, en el contexto del artículo periodístico, ya se sabía por qué se habían recibido aquellos fondos y no era necesario repetirlo. NUNCA debe emplearse una elipsis de esta naturaleza si con ello se tergiversa el sentido original de la cita. Por ejemplo, no podría uno citar de esta manera:
ⓧ” ‘Skyfall’ […] es la mejor película de la serie James Bond”.
¿Por qué no se vale? Sería incorrecto —y cínico, además— porque la cita original decía: ” ‘Skyfall’ no es la mejor película de la serie James Bond”.
Podemos emplear los puntos suspensivos, como se decía, para indica que un pensamiento o un diálogo se interrumpe:
• No sé qué quiere este señor que yo le diga. Está clarísimo que no tuve nada que ver con la muerte de mi hijo. ¿Yo por qué querría verlo muerto? Los últimos tres días han sido un…
—Señora, si no aclara por qué sacó, a nombre de su hijo, una póliza de seguro por un millón de dólares hace 15 días, vamos a tener que ponerla bajo arresto domiciliario.
—¡Él mismo me lo pi…
—No me haga reír, señora. ¿Qué documento hay que pueda probar eso?
☞ 3er uso. Aprovechamos los puntos suspensivos para indicar que una serie podría continuar. En este sentido, son el equivalente de la palabra “etcétera”:
• Creo que podríamos conocernos, enamorarnos, tener hijos…
• En nuestra casa todos tienden sus camas, levantan su tiradero, limpian después de cocinar…
☞ 4º uso. También pueden emplearse los puntos suspensivos para insinuar el remate de una frase célebre para que el lector lo complete:
• Quien a buen árbol se arrima…
• Ni tanto que queme al santo…
☞ 5º uso. Asimismo, usamos los puntos suspensivos para abreviar el título de una obra artística o intelectual cuando ya se ha citado de manera completa anteriormente:
• En “El ingenioso hidalgo…”, Cervantes ensaya muchas técnicas narrativas que en el siglo XX se volverían comunes.
• “Mujeres al borde…” es una de las obras emblemáticas del cineasta español Pedro Almodóvar.
☞ 6º uso. Finalmente, utilizamos los puntos suspensivos para citar solo la primera parte de una proposición que se entiende que debiera ser bipartita. Hay proposiciones que por naturaleza constan de dos oraciones:
• Aunque me ofreciera todo el dinero del mundo, no aceptaría su oferta.
Con los puntos suspensivos, se puede insinuar la segunda parte:
• Aunque me ofreciera todo el dinero del mundo…
Y lo vemos con frecuencia en oraciones que incluyen “tan” o “tanto” (véase el “Error común número 14”):
• ¡Lo vi tan joven…!
• Me hizo tanto daño…
Si tenemos presentes estos apuntes a la hora de escribir, no caeremos en usos erróneos o exagerados de los puntos suspensivos.
Nota final: el nombre “oficial” de este signo de puntuación es “puntos suspensivos”, no “tres puntos suspensivos”. Con los procesadores de palabras, se pueden escribir sin tener que picar la tecla de “punto” [ . ] tres veces. Se logra (con PC) al usar la combinación de teclas [Ctrl] + [ . ] o (con Mac) con la combinación de [cmd] + [ . ]

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