En un mundo donde se derrumban los valores, todavía -creo, quiero
creer-, todavía quedan los libros como un baluarte de la dignidad. Un libro
es una llave, es una puerta que puede abrirse, es una habitación donde se
encuentra lo que no se debe saber, es un ámbito de conocimiento de la verdad y de lo prohibido, que deja marcas que después no se pueden borrar.”
Gustavo Roldán (Conferencia “La aventura de leer”) 1935-2012

"“En un mundo donde se derrumban los valores, todavía -creo, quiero creer-, todavía quedan los libros como un baluarte de la dignidad. Un libro es una llave, es una puerta que puede abrirse, es una habitación donde se encuentra lo que no se debe saber, es un ámbito de conocimiento de la verdad y de lo prohibido, que deja marcas que después no se pueden borrar.”    Gustavo Roldán (Conferencia “La aventura de leer”) 1935-2012"

Según algunas declaraciones hechas en su autobiografía, creció en el monte, en el Chaco, cerca del río Bermejo, en Fortín Lavalle, bien al norte de la provincia. Su padre era dueño de una hacienda y junto a su familia residía en el campo. Allí, no había libros, pero para Gustavo Roldan, en ese lugar existían cuentos todos los días. Ya que, los domadores, los arrieros, todos los hombres que trabajaban con las vacas, cuando volvían tarde a la hacienda, preparaban un fogón para hacer el asado y mientras se tomaban el mate contaban cuentos que hace cientos de años circulan por el mundo: los cuentos de Pedro Urdemales, de la luz mala, de aparecidos, de miedo… todos los cuentos folclóricos.

Años después, Gustavo Roldán recibió el título de Licenciado en Letras Modernas de la Facultad de Filosofía y Humanidades, de la Universidad Nacional de Córdoba y comenzó a colaborar en revistas dirigidas a un público infantil.

CUENTO DEL MAESTRO

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